La mejor decisión de nuestro gran día
Hola, futuros novios.
Si estáis leyendo esto, ya habéis hecho lo más difícil, encontrar a Isa. Ahora solo os queda lo más fácil, contratarla. De verdad, será de las mejores decisiones que toméis para el gran día.
Os cuento un poquito nuestra historia.
Nosotros no queríamos una ceremonia fría. Además, es una lotería el concejal o alcalde que os case en la que cada uno tiene su manera de hacerlo y, después de haber asistido a ceremonias de ese tipo, sabíamos que no era lo que buscábamos: ceremonias de apenas diez minutos, donde casi ni se escucha el “sí, quiero” y, con suerte, leen un poema sin llegar a transmitir nada.
Encontré a Isa en una feria de bodas y, desde el primer momento, sentí una conexión increíble. Concertamos una cita para que mi pareja también la conociera y, nada más salir de allí, me dijo “tiene que ser ella” y no pudimos haber acertado más.
Isa convirtió nuestra ceremonia soñada en una realidad. Se preocupó por conocernos como pareja, pero, sobre todo, por conocernos a cada uno por separado. Gracias a eso consiguió crear una ceremonia totalmente personalizada, llena de emoción, de detalles y de momentos que hablaban de nosotros de verdad.
Durante todo el proceso estuvo pendiente de nosotros. Sus audios, sus risas, su cercanía y esa forma tan especial de transmitir calma hicieron que no fuera solo nuestra oficiante, sino también un apoyo en los momentos de nervios.
Y llegó el gran día… No tengo palabras para describir lo que consiguió. Hubo risas, lágrimas, sorpresas, emoción y muchísima verdad. Nuestros invitados no dejaron de decirnos lo preciosa que había sido la ceremonia y muchos nos confesaron que había sido la ceremonia civil más bonita a la que habían asistido nunca.
Gracias, Isa, por tu dedicación, por tu cariño y por hacer que el momento más importante de nuestra boda fuera exactamente como siempre lo habíamos imaginado.
Gracias por ser la narradora de nuestro cuento. Porque nuestra historia aún tiene muchos capítulos por escribir y, en el camino, el Rey y la Reina no solo encontraron a una oficiante excepcional, sino también a una “Isa La Maravillosa” como confidente.