La boda de Zoe y Enrique en Alacant/alicante, Alicante
Al aire libre Otoño Azul
Z&E
29 Sep, 2012El día de nuestra boda
Bueno por enésima vez trato de describir el día de mi boda, disculpen si ya no es la descripción tan efusiva pero es que después de escribir la crónica 5 veces ya como que pierde la emoción, pero dejaré de quejarme y empezaré.
El día de mi boda... uffff después de tantos meses de estrés, preparativos, nervios, histeria y demás... ¡llegó el día! Y bueno, como no, siempre sale todo como lo has planeado. Empezó el día muy temprano y a la cita con la peluquera, que muy bien pero la mujer no me dejaba ir porque quería que el peinado quedara a la perfección. Que el ricito aquí, que el pelito por ahí y hasta que no quedó ultra perfecto no me dejó ir, con lo cual llegué 1 hora tarde a la cita de maquillaje. Que sí, muchas dirán: “pero cómo se peina y maquilla en distinto lugar”, pues nada que hay gente que se sube demasiado a la parra con los precios y se cree que todas las novias somos millonarias y que nos podemos permitir pagar 600 euros o por ahí en maquillaje y peinado, así que me busqué lo más asequible que pude. Bueno, total, suerte que la chica era bastante rápida y flexible, me esperó y me maquilló en nada ¡y quedé divina!
Seguir leyendo »Lo siguiente en la agenda eran las fotos. Y claro, primero esperar que mi flamante novio pasara por mí, ¡qué momento! La primera vez que nos vemos ahí vestidos y listo para casarnos. Si nos pusiéramos románticos como en cuento de hadas, te imaginas que el primer momento de ver a tu futuro cónyuge es frente al altar, con los invitados y hasta pajaritos cantando, pero no, lo mío fue más práctico, en la puerta del piso que alquilé para mi familia y de ahí salir corriendo para las fotos. Imaginad las fotos en el faro de Santa Pola un inicio de otoño... El peinado se fue a la... ¡jajaja! El ricito y el pelito se movieron a su libre albedrío, además que hay que andar un tramo de camino que es arena y piedras, así que perdí el glamour, me quité los tacones, me enfundé las bailarinas y me encaminé hacia el faro con mi pobrecito Enrique cogiéndome el vestido por detrás como si fuera mi pajecito.
Y nada, terminando las fotos, al restaurante y ¡oh sorpresa! ¡Era la primera en llegar! ¿A cuántas novias les ha pasado eso? La mía fue una boda muy atípica, pero me la pasé pipa, de sorpresa en sorpresa. Si hay tiempo después les pondré la crónica de mi segunda boda, sí segunda, porque también en eso soy atípica, ¡tuve dos bodas! :D
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