La boda de Tony y Cristina en Murcia, Murcia
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09 Oct, 2021El día de nuestra boda
Después de doce años de novios, ¡por fin casados! Cuatro meses después, puedo escribir sobre aquel día tan especial después de bajar un poco de la nube.
¡Para qué nos vamos a engañar! La semana antes de la boda la recordamos como una de las peores de nuestras vidas, pasaron muchos contratiempos que no esperábamos, muchos nervios, y, además, daban lluvias para el día de nuestra boda ¡en Murcia!
La noche antes de la boda, cuando nos despedimos, decidimos que íbamos a disfrutar nuestro día saliera como saliera y lloviera o cayera granizo. Y, por suerte, no sabemos cómo, nos hizo un día espectacular.
Tony se arregló en nuestro piso de Murcia con su familia que venía de Cartagena, y yo en casa de mis padres, en Espinardo, donde sería la ceremonia religiosa a las 12:30 horas. Durante la mañana se pasan muchos nervios, no atinaba a meterme el vestido por donde era; fotos para arriba y fotos para abajo, pero, finalmente, llegaron mis damas de honor y el día empezó a mejorar, ¡ya empezaba a creerme que era el día!
Seguir leyendo »Mi padre y yo llegamos a la iglesia en un escarabajo negro de época precioso y me recibieron mis cuatro pajes que iban monísimos. No podía creer que ese momento había llegado. Tardé un poco en entrar a la iglesia porque preferí que los pajes llegaran casi al final antes de entrar yo y también para saborear más el momento. Fue un momento único, mientras entraba del brazo de mi padre solo podía mirar sorprendida a toda nuestra gente que estaba ahí por nosotros y cuando llegué al altar, Tony me recibió llorando y con un gran abrazo.
Aunque estamos en pandemia y les tenía mucho respeto a las felicitaciones a la salida de la iglesia, en ese momento se me olvidó todo y la verdad que la mayoría de invitados nos saludó con la mascarilla puesta y lo agradecí mucho.
Después de las felicitaciones y alguna foto en la puerta de la iglesia, nos fuimos directos a la Finca Jurosa, la mejor finca para celebrar tu boda con tranquilidad absoluta. Unas fotitos en uno de los jardines traseros mientras todos los invitados iban llegando al cóctel de bienvenida y, entonces, ¡llegó el momento de la juerga!
Decidimos hacer un cóctel de hora y media porque a los dos siempre nos ha encantado este momento de las bodas, donde estás comiendo y bebiendo, pero a la vez moviéndote por todos lados para hablar con los invitados. Fue en el otro jardín de la finca, con piano y violín de fondo de Musical Mastia, y gran variedad de aperitivos como caldero del Mar Menor, pulpo a la gallega o mini marineras.
Como nuestra boda fue con temática de viajes, grabamos un gracioso anuncio para que sonara por megafonía como si de un aeropuerto se tratase para llamar a nuestros invitados al salón. Cada uno se sentó en la mesa con el nombre del destino al que le había tocado viajar y encontraron en su sitio una mini maleta con un detalle dentro (una chapa personalizada con diferentes modelos de cervezas que sirve de imán y abrebotellas).
Durante la comida en el salón hubo sorpresas para nuestra familia. Nuestros hermanos recibieron una ilustración personalizada realizada por mi mejor amiga (la misma que diseñó nuestra invitación de boda), nuestras madres y mi abuela un ramo de flores y nuestros padres una botella de vino. Además, a nosotros nos sorprendieron con un vídeo donde participó la mayoría de los invitados e incluso algunos que no pudieron venir, cosa que nos emocionó muchísimo.
Llegó la hora de prepararnos para el baile. Mientras los invitados iban saliendo al jardín de nuevo, donde iba a ser la barra libre, nosotros nos hicimos las últimas fotos solos y me cambié mis zapatos granates por mis botas de cowboy. Sorprendimos a todos con un popurrí de canciones, nuestra canción favorita de Coldplay "The Scientist", un baile country donde lucí mis botas (en honor a los tres años que estuvimos viviendo en Estados Unidos) y terminamos con una salsa de Marc Anthony para que todos se unieran al baile. Nunca olvidaré lo feliz que fue mi abuela bailando esa canción en ese momento.
La barra libre duró unas seis horas, donde hubo fotos con el fotomatón, una mesa dulce espectacular, juegos típicos americanos, food truck con hamburguesas y patatas fritas y mucho, mucho baile, ¡hasta hubo una pedida de mano! La verdad que no quería que acabase nunca. Después de la semana tan mala que habíamos pasado, todo se olvida cuando veis a toda vuestra gente con vosotros en un mismo lugar para celebrar ese momento tan importante en vuestra vida. Es precioso.
Gracias a todos los que estuvieron, a los que les habría gustado estar, y a los proveedores que hicieron posible ese día.
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