La boda de Toni y Agnie en Barcelona, Barcelona
T&A
30 Sep, 2017El día de nuestra boda
El día de la boda no tenía nada que ver con las semanas antes de la boda, cuando vas de un sitio para otro, organizando, reservando etc.
Nos levantamos por la mañana, desayunamos, Toni fue a casa de sus padres a prepararse y yo al peluquero donde me encontré con mi madre, tía y mis amigas. Al acabar el peinado y maquillaje me fui a casa donde se alojaba mi familia (vinieron de fuera y estaban todos en un apartamento enorme para 15 personas, a una manzana de la iglesia). Entre los primos, tías, tíos, sobrinos y bromas vinieron el fotógrafo y cámara. Hicimos fotos, vino el padrino para leer el poema (con las traducciones para mi familia para que entienda). Bajamos todos y fuimos a la iglesia andando.
Empezó a llover justo cuando estábamos esperando para entrar a la iglesia, pero llevamos paraguas. La misa catalano-polaca, con votos en los dos idiomas. Mis sobrinitos subiendo al altar con el cojín con anillos. Muy dulce.
Después de primeros 5 minutos que había un poco de caos. Por la lluvia entramos antes, el cura acababa poniéndose capas de vestido ya durante el saludo, el chico que ponía música en vez de Aleluya empezó a poner Ave María. Todo fue rodando, no estábamos nerviosos la verdad, el cura era muy amable y sonriente, nuestros amigos estaban todo el rato cuidando que la gente pase, que coja el bus, que entren... No necesitábamos preocuparnos por aspectos organizativos.
Seguir leyendo »Al hotel fuimos en nuestro coche con el padrino y el hermano de mí ya marido nos llevó. Hicimos fotos en la terraza del hotel, ya que era día lluvioso y parque o playa no entraba en cuestión. En el Hotel ya sabíamos que se ocuparían de todo y fuimos más que despreocupados. La verdad es que disfrutamos mucho y estábamos mucho uno por el otro.
Hay algunos momentos que se me escapan, que no me acuerdo bien si saludé o qué música pusieron, pero lo importante se nos grabó, nuestras familias festejando juntos, con mucho bailoteo, risas, verdadero intercambio de culturas. Eso sí, comimos poco, o al menos no tanto como nos gustaría (¡porque la comida es exquisita en este sitio!), pero más que por nervios, porque estábamos todo el rato con la gente hablando, haciendo fotos, riéndonos.
No nos pudimos imaginar mejor fiesta de la que tuvimos. Todos salieron contentos, riéndose, felicitándonos por cómo estaba todo organizado y por la fiesta que se montó (mis tíos tenían que ver, empezando la conga ya antes del primer plato y levantando prácticamente a todo el mundo al baile) Era muy divertido, pasó rápido, pero valía la pena. ¡Lo repetiríamos!
Ah y el baile... ¡dimos sorpresa a todos, gustó mucho!
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