La boda de Sergio y Pilar en Miguel Esteban, Toledo
Rústicas Verano Fucsia
S&P
11 Jul, 2015El día de nuestra boda
Lo primero que pensé al despertar fue: ¡Ya llegó el gran día!
Muchos habían sido los preparativos hasta ese día, pero en ningún momento discutimos, ni nos sentimos mal por nada. Tuvimos la suerte de sentirnos arropados por toda nuestra familia y amigos, nadie nos puso nunca ninguna pega, ni una mala cara, durante un año, el tema boda, ha sido todo ilusión, eso sí mucho trabajo.
Durante la semana previa ya en vacaciones, al no casarnos en nuestra ciudad, fue todo un poco agobiante porque teníamos que dejar todo perfecto en una semana, pero no nos costó más de dos días. Solo tuvimos un pequeño contratiempo, y es que nos casábamos en un patio exterior precioso, y el miércoles a las 21.30 horas me llamo el Director del hotel y nos dijo que mediante los aspersores y toldos era incapaz de bajar la temperatura de 41º. Nos aconsejó que cambiásemos de idea y la cena la celebrásemos en un salón climatizado, más clásico, pero que los invitados estarían mucho más cómodos. Con alguna lágrima de por medio accedí, a pesar de que la gente tuviera que salir del salón para fumar (cosa que en el patio permitían y era lo que más me gustaba, que nadie se perdiera nada). Pues al final salió genial y ahora veréis porque.
Seguir leyendo »Nos casábamos a las 18.30, yo no estuve nerviosa ningún momento, quizás agobiada, pero nunca nerviosa, siempre tuve todo bajo control, con lo cual yo solo tenía que disfrutar.
El fotógrafo llegó un poco tarde, con lo cual las fotos volando, una odisea, no sé qué fotos saldrán... Pero cuando salí de casa y vi a todos mis amigos y familiares esperando en la puerta fue maravilloso. Nos montamos en el coche mi padre y yo y todo el mundo pitando a la iglesia, que íbamos un poco justos, gracias al fotógrafo.
Cuando llegamos a la plaza de la iglesia, la cual subiría andando, me llega corriendo la niña de los anillos: ¿prima dónde están los anillos? A mí se me cayó el mundo encima. Ella salió se casa conmigo con ellos en la mano y ya no los tenía.
El momento fue una odisea: yo gritando que alguien fuera a buscarlos (único momento de nervios), mi abuelo diciendo que los tenía yo (ni más ni menos… la novia con el ramo, el abanico, el padrino y ya si eso también el cojín con los anillos...) pero allí a nadie se le ocurría moverse hasta que el marido de una amiga cogió a mi hermana y volvieron a casa a por ellos (resultó que mis abuelos se volvieron con la niña de los anillos a casa porque le dolían los zapatos, y resulta que se volvieron sin tiritas ni los anillos..) en fin la anécdota de la boda.
La misa fue preciosa, leyeron las personas más importantes mi hermana, mi suegro, unos primos y tía. Fue todo muy emotivo. Una boda rociera en la que todo el mundo lloró un montón menos los novios. A pesar de que a ambos nos faltan nuestras mamás, éramos incapaces de dejar de sonreír, de ver a todo el mundo tan feliz, disfrutando, de que por una vez en la vida fuera todo tan bonito, y sobre todo disfrutar al lado de la persona que más quieres. Para cerrar la ceremonia fui yo la que quise emocionar un poco a los invitados, dándoles las gracias por estar en todo momento en nuestras vidas y pidiéndoles que disfrutaran cada momento de ese día como nosotros lo estábamos haciendo.
Al salir baile con mis hermanos una sevillana cantada por el coro, y zumbando a las fotos, que volvíamos a ir tarde.
Después de la sesión fugaz de fotos, fuimos al restaurante dónde ahora la sorpresa era para nosotros, el salón que no usamos fue el lugar perfecto para que mi grupo de baile nos bailara y dejara a todo el mundo impresionado, y como colofón final bailé con mi padre, mi hermana y mi hermano 3 de las sevillanas, mi asombro fue cuando en la cuarta salió el que es ahora mi marido. Él nunca baila, no sabe moverse, no tiene coordinación, ni sentido de la música, pero allí estaba, bailando una sevillana por mí.
La cena espectacular, todo el mundo quedó encantado y para nuestro asombro, los que quisieran las sobras se las metían en un tupper. Algunos han estado comiendo langostinos hasta ahora.
Después de una cena de casi 4 horas comenzó la barra libre, la cual abrimos con un remix de canciones que dejó locos a todos. Tan asombrados están que de 180 invitados solo tengo a mi padre que lo grabó. Ya en la barra libre todo fue seguir disfrutando.
Solo dejaros un último consejo disfrutar al máximo, intentar mirar lo mínimo el reloj (a mí me agobió un poco) y sobre todo si tenéis la oportunidad haceros un postboda porque mola un montón veros tan guapos otra vez. Trastear el vestido al máximo, revolcaros, saltar, bailar, disfrutar, si lo pisan, ¿qué más da? si es solo para ese día. Y sobre todo grabar en vuestra retina cada momento, porque será especial y único.
Otras bodas en Toledo
Ver todas
Finca Los Truecos
Finca Valdetrigos
Los Lavaderos de Rojas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario