La boda de Rubén y Raquel en Gironella, Barcelona
Rústicas Verano Dorado
R&R
13 Jul, 2013El día de nuestra boda
Todo empezó un mayo de 2012. Saliendo de trabajar, Rubén me vino a buscar y me dijo: “Te llevo a... de fin de semana!”. No me lo podía creer, ¡él organizando algo! No es que no sea detallista, lo es y mucho, pero trabaja tanto, que normalmente siempre organizo yo las cosas.
Cogemos el coche y después de muchas horas, paramos en un hotel de Alicante. Me quedé anonadada porque como yo tengo familia que vive allí, no entendí el hecho de irnos a un hotel. A las 5 de la mañana nos ponemos en marcha y me dice que aún no hemos llegado al destino y que tenemos que salir ya. A mí, que no me importa madrugar, me levanté, me duché y al coche de nuevo.
¡Por fin llegamos a Granada, nuestro destino! Madre mía, estaba nerviosísima y encantada. Me encanta la ciudad, es una maravilla. Paseamos por sus calles, visitamos muchos sitios y por la noche me llevó al Generalife y me regaló el anillo más bonito del mundo (al menos para mí, ya que soy bastante sencilla y normalmente no llevo joyas). Por supuestísimo le digo un rotundo “Sí” y nos fuimos a cenar tapas. ¿A que no hay nada mejor?
Seguir leyendo »¡Qué vistas, qué paisajes y que todo! Lo demás ya fue poco a poco. Qué si ir a las ferias de novios para informarnos, asesorarnos de lo que salía mejor calidad/precio y poco a poco fuimos decidiendo.
No tuvimos que visitar muchas fincas, ni restaurantes, ni hoteles. Teníamos muy claro lo que nos gustaba y queríamos algo sencillo, bonito, sin lujos, pero encantador y con atención personalizada. Por eso decidimos casarnos en Cal Puntes Laura es encantadora y te ayuda a que no se te olvide nada y que sea un día de lo más especial.
El Catering no fue nada difícil escogerlo tampoco, estuvimos entre dos: Les Magnòlies o Palau Càtering. Al final nos decidimos por este último ya que se adecuaba más a nuestra forma de ser. Todo el mundo quedó encantado con el picapica, abundante y variado, y con toda la comida en general. ¡Decían que no podían comer más!
Los trajes de los novios los cogimos en Pronovias, el mío y en una tienda de Mataró (Barcelona) el de él. ¡Iba tan “requeteguapo”! Claro, pero qué os voy a decir yo. Mi vestido era precioso y muy sencillo, corsé con fruncido de seda y tul de seda para la falda, y llevaba plumitas con brillantes en el escote de corazón y en la cadera. Y mis zapatos, de los cuales sigo enamoradísima, son unos Doriani de piel y encaje, comodísimos y perfectos.
Era una boda de tarde, empezaba la ceremonia a las 18.30 y los preparativos depende, porque la mayoría de los amigos venían de una masía que tienen cerca, que alquilamos para pasar el fin de semana con ellos y que no se tuvieran que bajar en coche.
Nos chispeó durante diversos momentos de la ceremonia y el picapica, y a mí eso me tenía muy nerviosa. Sólo tenéis que verme la cara al ir cogida del brazo de mi padre. Igualmente, todo salió fantástico, los invitados estaban encantados y por supuesto nosotros también. Estábamos muy felices y con los nervios a flor de piel, yo por todo lloraba.
Nuestros amigos tuvieron diversos detalles con nosotros, escritos de los padrinos, vídeos con nuestra historia de amor, regalos ¡y hasta una pata de jamón! Y por supuesto nosotros también con ellos: para mi hermana el ramo que yo llevaba, ramos de flores para nuestras abuelas, los muñequitos del pastel para nuestros mejores amigos (futuros casaderos), para nuestros padres unas fotos nuestras y, por último, para todos, un concurso de baile después de la cena y con la barra libre.
El dj y nosotros pensamos que para animar a todo el mundo íbamos a sortear 3 regalos a los mejor bailarines que lo dieran todo en la pista: una caja regalo para 2 para unas bodegas de vino con degustación, una caja regalo para 2 con experiencias al límite (rafting, paracaidismo, etc.) y por último un jamón ibérico. Nos lo pasamos en grande, pero la sorpresa la dimos nosotros cuando al empezar el baile de los novios, nos pusimos a bailar como locos un remix que habíamos preparado.
Pero la mejor sorpresa que dimos a los invitados fue que en la entrega de los anillos aparecieron dos aves rapaces volando para entregárnoslos, un búho y un águila. ¡Qué bonito! Y la mejor sorpresa que me dieron a mí, y que por eso sé que es el amor de mi vida, es que mi ahora marido me regaló una viola, un instrumento de música que hacía tiempo que no tocaba por falta de tiempo y por tener otras prioridades como pagar el alquiler, los gastos, etc. ¡Me puse a llorar como una magdalena! Y aún cada vez que la saco para tocarla, se me ponen los pelos de punta.
Todo acabó genial, los invitados que quisieron marcharse antes de acabar el baile porque estaban cansados, tenían a su disposición un bus, y a los que quisieron esperar al final, otro. Así todos contentos y pudiendo aprovechar la fantástica barra libre con especialidad en Gin&Tonics.
En definitiva, todo salió a pedir de boca y estábamos tan encantados que con nuestros fotógrafos favoritos Fotogenital nos fuimos a hacer el postboda a la Alhambra esta Navidad. Estamos esperando las fotos, pero sabemos que serán únicas, naturales y sobre todo preciosas.
Pero eso no es todo, nos gustó tanto la idea de casarnos, que lo hicimos 3 veces: la oficial en el juzgado, el día de la fiesta con la familia y amigos y nosotros solitos en Las Vegas.
¡Gracias a todos los que hicisteis que estos días fueran maravillosos y espectaculares!
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