La boda de Rocío y Rubén en Málaga, Málaga
Al aire libre Verano Blanco
R&R
14 Jun, 2014El día de nuestra boda
Todo empezó una semana antes. Vivimos en Sevilla y una semana antes ya nos trasladábamos a Málaga, ciudad en la que nos casábamos. Antes de salir teníamos que recoger los trajes de los dos, cargar las maletas, terminar de perfilar algún que otro detalle y por supuesto no olvidar nada.
Por fin era viernes y aún quedaba la última semana para estar en Málaga y terminar de recoger cosas, recibir invitados y familiares. Lo que no sabíamos era lo que estaba a punto de suceder y es que el lunes a tan sólo seis días del día más feliz de nuestras vidas, nos teníamos que despedir de un gran amigo.
No contábamos con ello, era terrible, hacía sólo unos días que nos habíamos despedido para volver a reencontrarnos en el día de nuestra boda. No lo podíamos creer, no era justo, pero estaba pasando. Pensamos en aplazarlo todo, era demasiado doloroso, pero tras hablar con familiares y amigos, decidimos seguir adelante con lo previsto, que en definitiva es lo que él hubiese querido. Le íbamos a echar de menos ese día y el resto de nuestras de vidas.
Seguir leyendo »Durante dos días todo se paró, quedaban cosas de la boda por rematar pero había que volver a Sevilla a despedirle como merecía. Delegué algunas de las tareas en familiares y amigos, e hicimos lo que debíamos hacer.
Después del parón volvimos a Málaga para seguir adelante. Al llegar a casa de mi madre encontré sobre mi cama una caja preciosa con una nota: era de mi ahijada (bueno más bien de sus papás ya que ella acababa de cumplir 1 año unos días antes). Una de las cosas que faltaban por hacer era comprar el maquillaje de la boda, ya que mi prima (mamá de mi ahijada) era la encargada de maquillarme. Y allí estaba todo, todo lo que unas semanas antes habíamos decidido que teníamos que ir a comprar. Fue un regalo precioso, no lo esperaba.
Al día siguiente vino mi prima a casa, todavía quedaba por probar el maquillaje a ver si debíamos cambiar algo. Aunque parezca una locura ya que era jueves, era una de las cosas que menos me preocupaban, ella me maquilla siempre para las bodas y otros eventos, así que no tenía miedo a que pudiera quedar mal.
Por fin el maquillaje era el correcto, no había que cambiar nada. Así que por la tarde era momento de algo de relax, tocaban sesión de pies y manos.
Ya llegó el viernes, sólo quedaba un día para la boda y los invitados de fuera de Málaga empezaron a llegar. Cómo los teníamos a todos alojados en el mismo sitio, estuvimos con algunos de ellos un rato, y por la noche cada uno pasamos la última noche de solteros con nuestras familias.
La noche del viernes había quedado en casa de mi madre para ver el partido de España en familia comiendo unas pizzas. ¡Vaya cenita de noche antes de boda! Al terminar el partido mi madre y yo nos quedamos solitas y relajadas en casa, no me acosté muy tarde y pude dormir tranquilamente. La semana había sido demasiado intensa.
¡Por fin amaneció el sábado! Era el día de mi boda, los mensajes de WhatsApp no dejaban de llegar. Todo eran felicitaciones y buenos deseos. Tenía tiempo de desayunar tranquila, porque hasta las 12 de la mañana no tocaba peluquería.
En la peluquería estuve unas dos horas, no estaba nada nerviosa. La peluquera había cerrado ese tiempo sólo para mí, así que allí estábamos las dos tranquilas. Los mensajes seguían llegando, unos familiares se encargaron de recoger mi ramo de novia y hasta me mandaron una foto para que viera como había quedado. También se acercaron a la iglesia para ver cómo estaban las flores.
Llegó mediodía y mi casa era un hervidero, había gente por todas las habitaciones. Íbamos a comer juntos algunos familiares y a empezar a arreglarnos porque sobre las 5 llegaban los fotógrafos y todo debía estar preparado.
La sesión de fotos en casa la recuerdo con mucho cariño: estaba rodeada de mi familia haciéndonos fotos, riéndonos, recordando anécdotas y momentos inolvidables. Llegó la hora de salir, quería hacerlo con tiempo, sin prisas. Mis vecinas de toda la vida se habían encargado de arreglar el portal de casa, había flores por todas partes, estaba tan bonito.
La iglesia está muy cerquita así que tan sólo 5 minutos antes me monté en el coche y salimos para allí. Cuando quedaban escasos metros para llegar sonó el teléfono: ¡dar vueltas que la boda de antes no ha terminado!
¿Cómo? No me lo podía creer. El sacristán nos había repetido muchísimo que no nos retrasáramos que debíamos ser puntuales porque se celebraban más bodas. Y ahí estaba yo en el coche dando vueltas por Málaga. Ahí me empezaron los nervios con lo tranquilo que había sido el día. ¡Media hora estuvimos dando vueltas!
Ya por fin nos llamaron y podíamos llegar. Al llegar a la iglesia fueron muchas las emociones que sentí: allí estaban nuestros compañeros moteros que se habían desplazado desde diversos lugares de Andalucía para acompañarnos, muchos familiares y amigos emocionados. Me agarré del brazo de mi hermano y padrino y empezamos a entrar por la puerta de la iglesia. El coro empezó a cantar, y junto a mi hermano le hicimos una ofrenda de una de las flores de mi ramo a su Virgen de la Caridad que procesiona todos los Viernes Santos por las calles de Málaga. Él no lo sabía, fue un momento muy bonito, yo temblaba como un flan. Ahí sí que estaba bastante nerviosa, de ver a mi hermano tan emocionado.
Por fin enfilamos el pasillo de la Basílica Nuestra Señora de la Victoria y al fondo, en el altar estaba esperándome mi príncipe azul. Con su uniforme de gran gala del Ejército del Aire, muy guapo y bastante nervioso.
La ceremonia no salió como estaba previsto, la primera novia de la tarde al parecer se retrasó bastante y todas las demás ceremonias se vieron perjudicadas. Nosotros al ser los últimos fuimos los más perjudicados. Me molestó, lo reconozco, ya que llevábamos mucho tiempo preparando con el coro la música, las lecturas, etc… pero hay cosas, que se escapan del alcance de uno y si el sacerdote termina la boda pues se termina y punto.
Después de nuestra ceremonia y de hacer otra ofrenda con otra flor de mi ramo a la Patrona de Málaga, la Virgen de la Victoria, nos tocaba salir ya como marido y mujer. Los compañeros de mi chico, estaban preparados con sus uniformes y sus sables para hacernos el arco de honor. Ese momento fue de los más emotivos: mientras cruzábamos el arco, el coro empezó a cantar el himno de aviación. Fue precioso. Tras ese momento, guardamos un minuto de silencio por nuestro amigo que nos había dejado unos días antes; creo que fue un bonito homenaje.
Después de aquellos momentos de nervios, emoción, saludos a los invitados, abrazos, risas y lágrimas, nos fuimos directamente al lugar del banquete. Quedaba algún ratito de buena luz y queríamos hacer allí nuestras primeras fotos de casados. El sitio es espectacular, Hotel Castillo Santa Catalina, desde donde se puede observar toda la bahía de Málaga. Aprovechamos para hacer fotos y descansar y tomar algo mientras llegaban nuestros invitados; desde la ventana de nuestra habitación, podíamos observar cómo iban llegando.
Cuando ya llevaban un rato de coctel nos avisó Cristina, nuestra wedding planner, de que ya podíamos salir. Para ese momento elegimos como canción I’ll Be Missing You de Puff Daddy. Estuvimos un rato paseando por el jardín donde se hacía el coctel, disfrutando de las vistas y de los familiares e invitados.
Luego nos volvieron a llevar a la habitación, para que los invitados ocuparan sus mesas en el jardín en el que se iba a ofrecer la cena y salir nuevamente. Para esta ocasión elegimos I don’t want to miss a thing de Aerosmith. Para esta ocasión teníamos un acompañante: nuestro perro Thor, precioso con su chaqué; estaba para comérselo. Fue una sorpresa para los invitados vernos aparecer con él.
Nos sentamos en la mesa presidencial con nuestros padres y hermanos. Decidimos hacerlo así para estar más acompañados. Después de por fin sentarnos un rato y comer algo, empezaron las sorpresas. Había preparado una carta para leérsela a mi ya marido de nuestras vivencias en los casi 13 años que llevamos juntos. Nadie se lo esperaba, ni siquiera él, pensaba que no iba a poder leerla pero sí, fui capaz incluso de mirarle a los ojos mientras la leía y poder ver como se emocionaba al escucharme.
Luego otra sorpresa: había decidió darle mi ramo de novia a mi prima, que es más bien como mi hermana. Tampoco se lo esperaba, pensaba que lo querría conservar, pero desde que empezaron los preparativos de la boda decidí que sería para ella. También le leí una emotiva carta de nuestra relación de casi hermanas, fue precioso. Ahí sí que me emocioné mucho más al verla llorar a ella y a nuestros familiares. Como banda sonora del momento elegí Sólo para ti de Sergio Dalma.
Nos volvimos a sentar en nuestra mesa, pero las sorpresas no habían acabado. Ya eran las doce de la noche y coincidía el cumpleaños de uno de nuestros mejores amigos, así como el primer aniversario de otros de nuestros amigos. Así que empezó a sonar el cumpleaños feliz de Parchís y nos acercamos hacia ellos con unas tartas que nos habían preparado y unas tarjetas de felicitación. Tampoco sospechaban nada, así que estuvo muy bonito.
Después de tantos momentos y recuerdos, llegó la hora de cortar la tarta. La canción elegida fue Emocional de Dani Martín, me encanta esa canción. Después empezamos a repartir los detallitos, para las mujeres era un baúl de colores muy gracioso con una pashmina junto con el alfiler, y para los hombres un set de sacacorchos y tapón de botella. Gustó mucho a todos los invitados.
Después de repartir los detalles, entramos en el salón de baile. Antes de bailar nuestros hermanos nos habían preparado un vídeo con fotos desde nuestro nacimiento, cómo nos conocimos, con amigos, recuerdos de los que ya no estaban… Estuvo muy gracioso ver fotos de pequeños o de cuando comenzamos a salir juntos, ¡vaya pintas!
Ya llegó el momento del baile, habíamos preparado un remix de la canción Loco de Enrique Iglesias e India Martínez. Empezábamos con la lenta y después con la bachata para que fuera más entretenido. Luego bailé con mi hermano y otros familiares el típico vals; siempre había soñado con ese momento. Y ya dio comienzo la barra libre. Habíamos contratado un fotomatón y fue todo un acierto; los invitados se lo pasaron bomba y las fotos son muy divertidas.
También teníamos unos payasos para entretener a los más pequeños y una chica en una habitación repleta de camas, cunas y carritos, para que se hiciese cargo de los que se iban durmiendo. Tenemos muchos amigos con hijos y esto fue un gran acierto, ya que pudieron disfrutar de todos los momentos con nosotros.
La barra libre duró hasta las 7 de la mañana, fue muy divertido, nos lo pasamos genial. Nunca pensé que me lo pasaría tan bien el día de mi boda y aún más después de lo que había pasado días antes.
Además muchas personas me habían advertido de que los novios no disfrutan tanto, pero en nuestro caso no fue así. Repetiría ese día sin duda, aunque no saliera todo perfecto y aunque no pudieran estar todos los que habríamos querido pero mereció la pena poder disfrutar juntos de un día tan bonito.
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