La boda de Roberto y Ana Clara en Aranjuez, Madrid
Modernas Primavera Morado
R&A
08 Jun, 2018El día de nuestra boda
Boda íntima atípica y muy familiar en un día lluvioso.
Nuestra boda fue muy íntima tan solo invitamos a 25 personas, todos familiares cercanos. Fue también una boda sencilla sin muchos lujos, sabíamos que era más práctico firmar y ya está, pero llegamos a la conclusión que era una bonita ocasión para disfrutar y reunir a la familia. Llevábamos 7 años de novios y 4 años conviviendo juntos, pero la compra de una casa juntos nos animó a planear una boda para estar ambos protegidos legalmente ante el préstamo y otros derechos como matrimonio.
Los tramites de boda son muy lentos desde que lo pensamos tardamos 2 años en poder realizar el enlace.
Comienzan los preparativos. Primero fue abrir el expediente de matrimonio lo intentamos simultáneamente en Aranjuez y en Madrid donde cada uno estábamos empadronado, por intentar agilizar los trámites. Finalmente, la ceremonia sería Aranjuez donde reside la mayoría de nuestra familia y nuestros padres.
Rober insistió en no invitar a mucha gente, quería algo tranquilo e íntimo y respeté su decisión, su familia es muy grande son 6 hermanos y su madre tiene otros 10 con sus respectivas parejas e hijos. Finalmente invitó solo a sus hermanos y a un par de tíos que eran los más cercanos a su familia. Por la parte de mi familia no somos muchos, e invité a los que pude para equilibrar ambas partes.
Seguir leyendo »Mi padre y mi hermana se ofrecieron como fotógrafos de nuestro enlace, aunque no se dedican de forma profesional mi padre tiene un buen ojo con la fotografía y muy buen material. Yo poco a poco con mis dotes de diseño montaré algún álbum majo.
Yo encontré mi vestido en diciembre de casualidad en Novissima Outlet a un precio de ganga. Lo gracioso es que fui yo sola a la tienda, solo por probar, no tenía planeado vestirme de novia porque creía que era demasiado caro para un solo día. Pero vi un ofertón en Facebook y no me pude resistir. Pedí cita previa por teléfono y el día previsto le pregunté a mi chico si me quería acompañar, pero finalmente él decidió hacer las compras y la comida, mientras yo me iba a hacer el tonto probando vestidos. Él sabe que me puedo tirar horas de compras, aunque a veces no compre nada. Fue mejor así porque luego se iba a llevar una buena sorpresa. Estuve echando un vistazo a la zona de outlet y la chica me recomendó cuatro vestidos. Tras probármelos ya lo tenía decidido me quedaba estupendo, tan solo había que arreglar el bajo porque era un vestido de palabra de honor con corte sirena y una bonita cola. Cuando llegué a casa y Rober me vio con la bolsa no se lo creía. Luego me enteré que normalmente las novias van acompañadas a buscar el vestido perfecto y se tiran días, yo por suerte lo encontré a la primera y no tarde más de una hora.
Le comenté a las chicas de la familia que ya tenía el vestido y fue mi suegra la que se ofreció personalmente a arreglármelo ya que había estudiado con una modista profesional. Todo un honor para mí por su muestra de cariño aparte de que fue un gran ahorro.
A Rober le regaló el traje de novio completo su hermana Marta a tan solo 25 días antes de la boda yo ya andaba con unos nervios, su madre también le hizo unos arreglillos.
Los anillos los conseguí una semana antes de la boda el mío de plata con zirconita y el de Roberto de acero con zirconita. Aunque no los llevamos puestos porque nos resulta incómodo a los dos, me parecía bonito por lo menos para la ceremonia.
El ramo elegí uno sencillito de rosas blancas pequeñitas y lavanda y me lo regaló mi hermana. Se lo solicité a Efimer floristas y superaron mis expectativas.
Mis accesorios los fui comprando poco a poco, aunque algunos cambiaron a última hora, Tuve dos ligueros uno comprado por mi suegra y otro por mi cuñada Elena de emergencia porque se me cayó en la peluquería el día de la boda.
Iba a ser un día lluvioso y fresco a pesar de ser junio, mi padre nos consiguió un paraguas blanco y yo encontré una chaquetita blanca de mangas acampanadas en H&M y un chal blanco en Bijou Brigitte, también compré allí unos pendientes de pinza (no tengo perforadas las orejas) y un colgante a juego con una estrella de cristal.
Lo más duro fue encontrar zapatos blancos sin tacón y de mi talla, no encontré ninguno decente. Tengo una lesión en el tobillo y no me quería arriesgar a tener un accidente el día de mi boda. Finalmente tuve que tirar de unas clásicas merceditas blancas que me había puesto solo un par de veces y que había comprado en una zapatería que llevaba años cerrada. Las medias blancas las compré en Calcedonia mientras el novio se probaba el traje.
Para estar más relajados nos alojamos juntos la noche anterior y posterior en el hotel NH Collection de Aranjuez. Tuvieron el detalle de dejarnos una botella de cava y unos canapés deliciosos. El hotel era tranquilo y de ambiente relajado. Roberto disfrutó del gimnasio y yo de baños relajantes.
El día de la boda, por la mañana nos dividimos y fuimos a ponernos guapos. Yo fui a Clara Cocera para maquillar y peinar junto con mi cuñada que me la recomendó y Roberto fue a su peluquero de toda la vida Peluquería Manolo para arreglarse el pelo y la barba.
Me hicieron un semirecogido y me pusieron extensiones para dar más volumen, y para decorar una preciosa tiara plateada que me regaló mi tía Toñi. Después me maquillaron y fui al hotel para que me pusieran el vestido mi tía y mi suegra Mari Luz.
Bajé acompañada de mis tíos maternos Toñi, Custodia e Ignacio, y mi padre que iba como padrino y me llevaron hasta el centro. Como mi madre está enferma solo estuvo el mínimo tiempo imprescindible. Hizo un gran esfuerzo ayudada por mi hermana y durante la sesión de fotos se fue a descansar para poder estar presente en la comida.
En este caso fue el novio el que se retrasó un poquito, pero llegó puntual. Nos hicimos unas fotos previas antes de la ceremonia, mientras llegaban los funcionarios.
Nuestro enlace se celebró en el salón de plenos del Ayuntamiento de Aranjuez, tras escuchar el discurso de la concejala, intercambiamos los anillos, como anécdota le puse a Rober el anillo en la mano izquierda y ante la contradicción de todos él se defendió pidiendo respeto a los zurdos. Después llegaron los besos y firmamos el acta junto con los testigos que eran nuestros respectivos hermanos.
Quedaba un ratito antes de comer e intentamos, a pesar de la lluvia, hacer una sesión de fotos, refugiándonos bajo los arcos de la plaza de parejas. Elena la futura esposa de mi cuñado David fue la que nos ayudó a elegir poses para las fotos, se notaba que estaba super preparada porque además ella se casaba en tres meses también.
Después directamente fuimos al restaurante Gastrobar Almíbar donde nos reservaron un salón para nosotros. El menú nos dejaron personalizarlo a nuestro gusto con los platos existentes de varios menús. La comida se alargó hasta la merienda y como era un viernes lluvioso estuvimos muy tranquilos. El servicio fue impecable y el lugar tenia fácil acceso a personas minusválidas.
Tras la comida entregamos los regalos a la familia. unos tarros de miel que habíamos envasado y personalizado nosotros mismos. Compramos miel a granel y la envasamos en tarros de cristal, la decoramos con tela, una goma elástica con encaje y cucharitas mieleras de madera. Y una etiquetita personalizada que había diseñado yo misma. Mi padre también dio un regalito sorpresa con unos billetes de lotería del día de nuestra boda con nuestras fotos. Y mi cuñada Marta tuvo el detalle de traer una polaroid para tener fotitos de recuerdo.
No teníamos pensado nada más porque no somos de beber alcohol y a mí no me va la música con volumen alto, pero la familia de Rober nos animó a unos cuantos a continuar la boda en un local cercano llamado Tarantino. Para que bailáramos un poquito. Luego después unos poquitos nos fuimos juntos a cenar.
Al día siguiente mis tíos y mi primo intentamos continuar con la sesión de fotos esquivando la lluvia. Y dos días después tocaba lo mismo en Cáceres otra sesión de fotos. Queríamos sorprender a mi abuelita que no había podido acudir a la boda, allí también llovió un poquito y hacía frio, pero nos llevamos unos preciosos momentos que siempre quedarán nuestros recuerdos.
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