La boda de Ramiro y Blanca en Santiago De Compostela, A Coruña
Verano Morado
R&B
27 Jun, 2015El día de nuestra boda
Preparar una boda es una locura, lleva muchísimo tiempo y un montón de quebraderos de cabeza, sobre todo si tienes un presupuesto muy ajustado. Nuestra boda fue sencilla y pequeña (72 invitados). Una boda de sábado por la tarde. Misa y luego cóctel, y para terminar el día: barra libre y dj.
La Iglesia donde nos casamos, una pequeña capilla, oratorio de la comunidad de San Francisco donde yo fui catequista y miembro del coro durante años, era un lugar fijo, que ya habíamos hablado por la importancia que tenía para mí. Pero el lugar de celebración del cóctel fue una odisea. Las bodas son un negocio y encontrar algo económico a veces es "misión imposible". Teníamos claro que queríamos una boda de cóctel, porque yo soy alérgico al pescado y al marisco, y no quería estar media noche sin comer. Una decisión arriesgada porque en Galicia este tipo de bodas no abundan y la gente suele esperar una boda de un mínimo de tres platos tras el aperitivo. Pero he de decir que si se avisa a la gente, el cóctel transcurre con normalidad y nadie se queja de haber pasado hambre.
Seguir leyendo »La misa fue el momento más tenso, tal vez donde había mayor número de cosas que podían salir mal. Los diferentes lectores, los diferentes signos durante la celebración, las canciones... Queríamos una celebración muy cuidada, y nos llevó mucho tiempo prepararla. Elegir las lecturas, las canciones, los signos, la entrada...así que era un momento muy tenso porque queríamos que todo saliera bien.
Los novios entramos juntos, antes que los sacerdotes. Una maniobra complicada explicar que no habría una entrada del novio con la "madrina" y la novia con el "padrino". Es más, nos sentamos frente al altar solo los novios, sin más sillas a nuestro lado, porque en una celebración de matrimonio son los novios los ministros del sacramento; la parte fundamental. Elegimos lecturas que conocíamos y nos decían algo personal para nosotros en un día tan importante. Yo compuse alguna de las canciones que se cantaron durante la ceremonia, y las interpretaron el coro de la parroquia, que son básicamente mis amigos, mis padres y mis hermanos, lo cual lo hizo todo más especial.
Leímos los votos de unos misales preparados para la ocasión que tenían toda la celebración y todos los diferentes momentos, las lecturas, las respuestas...todo perfectamente maquetado y encuadernado por la novia, y la composición hecha por mí. Unos misales DIY, muy bonitos que encajaban perfectamente con la decoración de la boda y el ambiente. Una pequeña capilla de madera y piedra, que la noche anterior habíamos adornado con latas y flores pequeñas en color blanco y morado, con un aspecto silvestre. Y unos farolillos hechos con tarros de vidrio adornados.
La misa tuvo varios momentos especiales. Además del intercambio de arras y anillos, en el momento de la bendición nos impusieron el "lazo matrimonial", un signo proveniente de Latinoamérica, un lazo en forma de infinito que une a los novios y en el medio tiene una cruz. Un signo de que la unión es perpetua y en su centro está Cristo. Al acabar la comunión, la novia dio las gracias a todos los invitados presentes por ser parte de un momento tan especial en nuestras vidas y yo, aproveché para dar las gracias y cantar una canción, una canción para la novia y para mí, sobre ser parte de una vida nueva. Justo después, cumpliendo con una tradición argentina (de mi país), entregamos un ramo de flores a la Virgen para pedir su protección en nuestro matrimonio.
Acabada la misa, fuimos con el fotógrafo a sacar unas fotos por la zona histórica de Santiago de Compostela desde San Francisco (lugar de la boda) hasta la plaza del obradoiro y la catedral. Fue bastante rápido, y nos dio un poco de espacio y tiempo para que los invitados llegaran al lugar del cóctel mientras nosotros descansábamos de la tensión de la misa.
El cóctel fue a unos 20 minutos del lugar de la misa. Casa Grande do Bachao es lugar hermoso con un paisaje idílico en el monte gallego, con un aire histórico y hogareño. Las casas de piedra y madera, con grandes ventanas acristaladas y la decoración con flores silvestres y elementos rústicos completó la estética que quisimos darle a la boda. A la llegada nos esperaba el maitre para ir indicándonos los diferentes momentos de la celebración, lo cual nos dejó muy aliviados, porque ya no teníamos que encargarnos de nada más que disfrutar.
Entramos al salón con "Love is an Open Door" una canción moderna, divertida y que para nosotros tenía un significado especial en nuestra relación. A los invitados les pareció una canción muy divertida, y casi todos la conocían, a pesar de que casi no había niños (Frozen fue un éxito verdadero de Disney). Hicimos un pequeño brindis y empezó el cóctel. Hubo muchos platos diferentes, espacios diferentes con mesas y también sitio para sentarse y estar cómodos. El no estar sentados en mesas distribuidas nos dio la oportunidad de poder hablar con todos los invitados y aunque llegar a los sitios donde había comida sin ser interceptados por los invitados deseosos de felicitarnos, fue tarea difícil, no pasamos nada de hambre.
Después de sacar todos los pequeños aperitivos del cóctel, nos repartieron copas de champagne para hacer un brindis y cortar la tarta. Luego se sirvieron más postres. Y ya sobre las 12 am empezamos el baile...o eso creíamos, porque nuestros amigos nos prepararon un video sorpresa con momentos de nuestras vidas, fotos, canciones conocidas...fue un momento muy emotivo, que dejó lugar al primer baile: A Thousand Years (versión de Glee). Que yo describiría como "nuestra canción", aunque no lo sea del todo. Y luego de la tensión de todos los ojos mirándonos bailar esa primera canción...empezó la fiesta. He de reconocer que el DJ fue un absoluto maestro, puso un repertorio muy variado de canciones, a gusto de todos los invitados y fue un triunfo. "Nunca bailé tanto en mi vida" fue una de las frases del día siguiente que más nos dijeron amigos y familiares. La gente disfrutó mucho del baile, y casi no hubo momentos "muertos" en los que nadie bailara. Lo cual hizo que el momento del baile se acortara, porque después de 3 horas de baile muchos de los invitados estaban físicamente agotados de tanto bailar. El baile duró una hora más y nos despedimos de los invitados entre aplausos y con la sensación de que todos lo habían pasado muy bien.
A todos los que empezáis a preparar la boda en estas fechas y que venís, como yo hice, a Bodas.net a conocer historias y a aprender lo básico para sobrevivir...os digo que disfrutéis mucho del día de la boda, porque se prepara a través de los meses, pero dura muy poco, y las emociones se juntan y es un día muy especial, así que disfrutad al máximo cada momento de ese día, que vale la pena todo el esfuerzo por prepararlo.
¡Un saludo a todos!
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