La boda de Rafael y Marta en Benacazon, Sevilla
Rústicas Invierno Marrón
R&M
25 Feb, 2017El día de nuestra boda
El día empezó mal... cuando iba a maquillarme había una niebla de esa densa que no auguraba un buen día, pero menos mal que no fue así.
Después de maquillarme y peinarme llegué a casa, ya eran las 10 pasadas y los fotógrafos estaban ya allí. Me ayudaron a vestir a mi hermana y mis primas porque mi madre aún no había llegado de la maquilladora. Yo estaba de los nervios porque veía que no llegábamos. Mi padre aún tenía que llegar al hotel, ducharse y afeitarse e iban a ser las 11.
Cuando mi madre me vio empezó la llorera, ya no pude parar de llorar cada vez que veía a algún familiar o amigo. La maquilladora me regañaba y la fotógrafa aprovechaba para hacer unas fotos preciosas.
A las 12.05 llegué a la Iglesia. ¡Estaba abarrotada! En el pueblo es tradición que la gente salga a la calle a ver pasar a la novia y ese día no iba a ser menos. Medio pueblo estaba allí viéndome llegar.
Cuando vi a mi ya marido en el altar no pude reprimir las lágrimas. ¡Tenía los nervios a flor de piel! La ceremonia fue preciosa, ni muy larga ni muy corta. Todo el mundo la estaba disfrutando.
Seguir leyendo »El momento del arroz fue una locura. Yo había hecho unas bolsitas de papel rellenas de arroz pero seguro que la gente llevó más arroz de sus casas porque yo no había preparado tantísimo arroz. Nos reímos mucho y nos hicieron muchísimas fotos.
Antes de irnos a hacer las fotos hicimos una parada en la capilla de la hermandad del pueblo. Allí nos sorprendieron con un discurso un buen amigo de la familia. Fue muy emotivo.
Por fin ya nos pudimos sentar en el coche descapotable que un primo se había encargado de contratar para el gran día. Aun no nos creíamos que ya estábamos casados.
Decidimos hacernos las fotos en el campo de golf que hay en la hacienda donde íbamos a celebrar el banquete, así no perdíamos tanto tiempo y no se alargaba en exceso el banquete.
Cuando entramos en la hacienda nos recibieron los camareros haciéndonos un pasillo y ofreciéndonos varios canapés de los muchos que se iban a servir.
Después de una hora en el jardín disfrutando con la familia y amigos, llegó el momento de entrar en el salón. Los invitados estaban ya dentro y entonces entramos nosotros. ¡También nos hicieron un pasillo los camareros!
El banquete fue de 10. No cambiaría nada de ese momento. La gente quedó alucinada con la calidad y la cantidad de la comida. ¡Fue espectacular!
A las 19h empezamos a irnos al lugar de la barra libre. Se suponía que iban a ir los invitados más íntimos, pero cuando llegamos al local casi ni se podía entrar y aun faltaban muchísimos invitados por llegar.
La barra libre fue la mejor parte. En este punto ya no tienes nervios ninguno y solo quieres disfrutar con tus amigos y familiares y así fue.
Fue una fiesta para recordar. Todo el mundo se lo estaba pasando en grande y nosotros más contentos aun de ver a nuestros invitados tan felices. Hubo candy bar, photocall, almendras, pastelitos,... de todo lo que suele haber. ¡Hasta pizzas recién hechas de recena!
Cuando empezaron a dolerme los pies y vi la hora ya llevábamos 12 horas de celebración y ya tocaba irse a descansar.
La verdad es que fue un día de 100. Todo salió a la perfección. No tuvimos ningún imprevisto y lo pasamos en grande. Por ahora es el mejor día de mi vida sin dudarlo.
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