La boda de Rafa y Marisol en Osuna, Sevilla
Rústicas Otoño Blanco
R&M
15 Oct, 2016El día de nuestra boda
Ya hace un mes de nuestro gran día y lo recuerdo con muchísima nostalgia. No sé cuántas veces he podido pronunciar la frase de "volvería atrás con los ojitos cerrados" y así es, volvería a casarme sin duda alguna. Fue un día tan especial, lleno de felicidad y rodeada de todos nuestros seres queridos.
Desde que pensamos en casarnos, hay muchas anécdotas que contar, pero bueno voy a centrarme en rememorar el día B.
Nosotros decidimos de vestirnos en un hotel, por lo que la noche previa nos quedamos a dormir allí, pero eso sí, cada uno en una habitación diferente. Esa noche fue un poco ajetreada, estuvimos con unos amigos celebrando lo que se avecinaba en unas horas, por lo que dormimos muy poquito, acrecentado con que tenía placas de pus en la garganta. Los nervios me habían atacado de esa manera, pero sí que os digo, el día de la boda como si no tuviese nada.
A las 8 de la mañana me sonó el dichoso despertador, salí de la cama de un salto y las dudas inundaron mi pensamiento, y no porque no estuviese segura de dar el gran paso, sino por el miedo a que no saliesen las cosas como las habíamos planeado. Menos mal que tenía a mi mejor amiga en una habitación contigua a la mía y en dos minutos estaba conmigo calmando mis nervios, pero entre vosotras y yo, no consiguió mucho.
Seguir leyendo »Tuve que ir a la peluquería para que me peinaran, pero me costó subir a la habitación en varias ocasiones antes de salir, se me olvidaban las cosas... La primera vez, cuando ya estaba en el coche, me acuerdo que el tocado me lo he dejado atrás y tuve que salir corriendo a por él y después, cuando vuelvo con el tocado me doy cuenta que me he dejado las llaves del coche arriba... Cuando me monté en el coche no recordaba el camino que tenía que hacer para llegar a la peluquería y, como era evidente, ya que tenía mi cabeza en muchos sitios, me pasé la salida... Una locura total y el resultado... ¡Llegar media hora tarde a la peluquería!
Gracias a que mi peluquera me conoce en profundidad y sabía que podían ocurrirme este tipo de cosas, y me dio la cita con tiempo suficiente para solventar estos pequeños inconvenientes. Lo demás ya fue sobre ruedas, la maquilladora (que era mi mejor amiga, la que estaba en la habitación de al lado) estaba a punto para cuando yo llegué y recuerdo que era yo la que intentaba calmar los nervios de mi madre, que la pobre tenía la cara desencajada. Ya con el fotógrafo todo fueron risas, lo que hizo que me relajara del todo... Pero no penséis que ahí quedó la cosa, porque esos nervios que mientras que me vestía se fueron a dar una vuelta, regresaron en el momento que llegué al salón, que era donde celebrábamos la ceremonia también.
No sé si puedo explicar lo que me ocurrió, solo recuerdo a todos haciéndome señales para que me calmara, las lágrimas recorrían mi cara al completo, de hecho, los goterones me caían de la barbilla, vaya, que parecía María Magdalena de la llorera que tenía encima. Y, mi ya marido, me dice que él se puso más nervioso cuando me vio llegar llorando de esa manera, eso sí, en el momento en el que llegué hasta él y me agarró de la mano fue cuando empecé a tranquilizarme.
La ceremonia fue preciosa, muy emotiva. Algo muy simbólico para nosotros, fue que decidimos tener dos madrinas, sí, mi madre me llevó a mí al altar también y fue la mejor decisión que pude tomar. Además, le pedimos a dos de los seis testigos que llevábamos que hablaran en la boda, pero como no se decidían, ya que todos querían hablar, se les ocurrió que hablaran mi hermana y el hermano de mi marido. Fue toda una sorpresa para nosotros y ahí empecé de nuevo llora que te llora.
Lo demás ya fue todo rodado, nos hizo un día diez, por lo que la recepción fue al aire libre y el almuerzo genial. Toda la comida buenísima y nosotros saludando a todos nuestros invitados y no paramos en todo el día. Un hecho destacable fue cuando nuestros testigos nos hicieron un regalo especial, bueno dos en verdad, una pintura hecha con lápiz de una foto nuestra y otro cuadro con un árbol que contiene sus huellas dactilares. Me encantó y en el salón de mi casa los tengo ya colgados.
Una vez tomado el postre, comenzó la fiesta y llegó el momento baile, pero antes de este momento nos pusieron un vídeo de fotos de nuestra infancia y de los doce años en los que compartimos nuestra vida antes de casarnos, un momento también muy especial, ya que conseguimos ver, aunque sea en una foto, a todos los que nos faltaban en ese día tan importante.
Lo demás ya fueron copas... Risas... Abrazos de estrangis... Besos a destajo... Canciones cantadas a todo volumen... Fotos haciendo el loco...Al fin y al cabo, felicidad en todo su esplendor.
Ahora ya solo queda el recuerdo, pero puedo asegurar que es uno de los mejores recuerdos que tengo en mi vida. Y recomiendo a todo aquel que pase por un día así, ya que es y será inolvidable para siempre.
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