La boda de Pablo y Ana en Granada, Granada
Al aire libre Verano Rojo
P&A
23 Jun, 2018El día de nuestra boda
Fue un día precioso. La verdad es que estaba muy tranquila. La noche anterior salí de fiesta con mis amigas y nos acostamos a las 5 de la mañana, así cuando me levanté a las 12.00 del medio día tenía una resaca que para qué.
Desayuné tranquilamente y empecé a prepararme para que cuando viniese el peluquero y la maquilladora todo estuviera hecho. Los momentos más emocionantes fueron, incluso, antes de salir de mi casa. Poco a poco comenzaron a llegar mis amigas y cada vez que una me veía se ponía a llorar, y el fotógrafo captaba la instantánea.
Cuando fui a salir de mi casa, una comparsa me estaba esperando en el patio. Fue un momento increíble, me cantaron una chirigota dedicada a mi papá, que ya no está. Yo llorando, pero es que mi madre, mi hermana y mis amigos también. Otro de los momentos más especiales fue cuando llegué a la Iglesia, la Abadia del Sacromonte. Es un sitio muy especial para mí. Mi padre me enseñó a quererlo, soy hermana cofrade de la hermandad y costalera del Cristo del Consuelo, por lo que las emociones estaban a flor de piel.
Seguir leyendo »Entré a la iglesia con una marcha de semana Santa: “Mi Amargura”, sentí un pellizco al ver a mi marido esperándome y él se emocionó bastante al verme entrar del brazo de su padre. A partir de aquí, todo fue sobre ruedas: la ceremonia, la salida, donde hubo arroz como para hacer una paella, y todos los abrazos y besos de los familiares.
Al llegar al lugar de la celebración, en el Cortijo del Caballo Blanco, una traca de cohetes nos esperaba dándonos la bienvenida, aunque ya se encargó de eso mi amigo, que era el que nos llevaba en el coche. Empezó a pitar desde que encaminamos la verja de entrada.
La copa de bienvenida fue bastante bien, y cuando ya nos fuimos a sentar en la mesa presidencial, sonó nuestra canción, una foto en blanco y negro. Conforme pasaba la cena, mi hermana y mi amiga pusieron una canción que nos representaba y me dedicaron unas palabras que no dejaron indiferente a nadie y que nos volvieron a hacer llorar. Después de la tarta les dimos unos pequeños detalles a los papas, hermanos y amigas, que hicieron un momento inolvidable. Se partió la tarta y sin acabar de sacar la espada, aun sobre el cielo, se pudieron ver unos fuegos artificiales de película, 5 minutos de fuegos. Increíble.
Abrimos el baile con un tango, por una cabeza, que fue la pieza escogida, y ya de ahí a disfrutar como enanos con toda nuestra gente. Hubo striptease por parte del novio y hasta se oyó la canción de Cómeme el donut. Ya a los dos, nos desfasamos ahí.
Fue una boda de cuento de hadas. La gente salió muy contenta con el servicio de catering, que fue el catering Velázquez, con los regalitos que les dimos, con el ambiente, puesto que todo el jardín estaba decorado como si fuese un jardín encantado. Era la noche de san Juan y lo requería, se quemaron deseos...
Toda la gente que estuvo nos ha dicho que no han estado en otra boda igual y, la verdad, que no es porque fuese mi boda, pero no ha habido otra como esta. De hecho, mi amiga tuvo una boda dos semanas antes de la mía de otra amiga suya y me dijo que como la mía ninguna, que me case otra vez el año que viene. Mi boda fue un cuento y de ensueño.
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