La boda de Núria y Mireya en Montornes Del Valles, Barcelona
Modernas Otoño Rojo 1 profesionales
N&M
28 Sep, 2014El día de nuestra boda
El día de nuestra boda... en realidad fueron dos. Queríamos celebrarla en domingo, pero resultaba algo complicado hacer ese día la firma oficial, así que decidimos dedicarle todo el fin de semana y más fiesta y diversión para todo el mundo.
El sábado fue el día de la firma oficial en nuestro pueblo, Barberà del Vallès, y decidimos que fuera una celebración mucho más sencilla y casera. Solo vinieron los familiares más allegados, y como somos muy aficionadas a la costura, nos hicimos los vestidos nosotras mismas. Nos casó la misma alcaldesa y después fuimos todos juntos a casa de mis padres a disfrutar de la comida-picoteo que habían preparado entre todos.
Al terminar la fiesta del sábado, y aunque ya estábamos casadas oficialmente, decidimos hacer algo sorprendentemente tradicional: dormimos por separado, cada una en casa de sus padres, para "salir del nido" al día siguiente.
El domingo era la fiesta grande, y ambas despertamos pronto, frescas y sin preocupaciones. El tiempo, por desgracia, amaneció horrible, y nos estuvo lloviendo durante todo el día hasta llegar a auténtica tormenta, pero nada conseguía quitarnos la alegría.
Seguir leyendo »Cada una fue a su centro de belleza elegido y se vistió en casa de sus padres, ya con el vestido de princesa que habíamos comprado y mantenido en secreto la una de la otra. En coches separados acudimos a nuestro restaurante, Can Oliver, en Montornés del Vallès, y esperamos un poco a ver si despejaba el cielo, pero como no tenía pinta de mejorar tiramos adelante la celebración con la misma energía que si estuviera luciendo el sol. El personal del restaurante se preocupó de que nadie se mojara y nos acompañó con paraguas cada vez que era necesario, pero como todos los eventos eran bajo techo no hubo ningún problema más que un suelo mojado.
Un amigo de la familia se encargó de simular la ceremonia oficial y firma, con muchas risas de por medio. Después pasamos al aperitivo, y como todavía llovía un poco, aprovechamos para hacer fotos a cubierto con todos los invitados. Al terminar el aperitivo y mientras los invitados se sentaban a sus mesas, hubo un breve momento de luz que nuestra fotógrafa, Lali Puig, aprovechó para hacernos una pequeña sesión, de la que sacó auténticas maravillas considerando el mal y poco tiempo que tuvo (aunque nos dio mucha pena no poder aprovechar los preciosos jardines de la masía).
Toda la fiesta en el restaurante fue magnífica y se nos pasó volando. La comida estaba deliciosa, y todos los invitados la disfrutaron con ganas. Sorprendimos a los niños con bolsas de golosinas, a nuestras madres con nuestros ramos, a nuestros padres con corbatas hechas por nosotras mismas, y a algunos amigos con parejas de novios en forma de peluche también hechos a mano. Por su parte, nuestros amigos también nos dieron una gran sorpresa al regalarnos un divertido baile con el que nos presentaron dos vídeos que nos emocionaron: uno con recuerdos en foto y vídeo desde que nos conocemos ambas novias, y otro con felicitaciones de amigos de todo el país (¡e incluso desde Japón!).
Tras la emoción del pastel, inauguramos el baile con una canción muy especial para nosotras, y dio comienzo la fiesta más animada de todas. Nos lo pasamos pipa dándolo todo en la pista de baile con nuestras canciones favoritas, y nos reímos de lo lindo posando en el photocall con los invitados. Hacia el final de la fiesta, incluso nos sacaron bocatas por si a alguien le había entrado más hambre. Llegada la noche, fuera seguía diluviando, pero nosotras salimos con una alegría infinita y con el deseo de volvernos a casar solo por repetir tal celebración.
Servicios y Profesionales de la Boda de Núria y Mireya
Otras bodas en Can Oliver
Ver todas
Otras bodas en Barcelona
Ver todas
Inspírate con estas bodas
4 comentarios
Deja tu comentario