La boda de Nico y Clara en Sant Antoni De Portmany, Islas Baleares
Rústicas Verano Blanco
N&C
01 Jun, 2019El día de nuestra boda
La celebración realmente empezó un par de días antes cuando todos nuestros amigos y familiares llegaron a la isla. Ya estábamos pasando momentos inolvidables juntos y preparando el día especial con la ayuda de todos y cada uno de ellos. El sábado quedaban detalles de decoración que ultimar, trajes que ir a recoger a la tintorería, logística del catering, etc. Así que nuestros hijos se fueron a la playa con los amigos y nosotros hicimos una pequeña entrevista con Once Upon a Film para el vídeo y nos ocupamos de que todo estuviera listo. Algunos ensayaban a escondidas las sorpresas que nos tenían preparadas. Otras ya empezaban a ponerse guapas a medio día.
Sobre las 3 llegó el equipo de Giulia y empezó el trajín de "MUAH". Así como las carreras de nuestra wedding planner (Nara Connection) y a NIco y a mí se nos pasaron los nervios de última hora (la verdad es que solo habíamos estado un poco nerviosos de 8 a 2 ese día, el resto nos lo habíamos tomado con bastante calma).
A las 5 vestimos a los niños, NIco ya estaba en casa de mi tío donde íbamos a hacer la ceremonia vistiéndose y yo con mis testigos y mi madre haciéndome un lío con el faldón, el encaje y los mil botones. Menos mal que una vez puesto el vestido era supercómodo.
Seguir leyendo »Bajamos a la terraza de mi tío para la ceremonia y casi nos pusimos a llorar nada más llegar. La ceremonia personalizada fue alucinante. Los discursos a cual más emocionante y/o divertido y/o original. Cada palabra llegó no sólo a nuestros corazones sino al de todos los invitados. Y menos mal... Porque hacía un calor y un sol de justicia y de haber sido un plastón se nos vaciaba la terraza.
Luego el cóctel fue allí mismo. Las canguro de Mini Ibiza se hicieron con los niños en un santiamén. Vaya derroche de atención, creatividad, profesionalidad, mimos, sonrisas... Una delicia. El coctel de Serveis culinarisotra delicia y el personal 5 estrellas. Luego subimos a casa de mi padre a cenar, buffet de barbacoas y mesas sin plano. Todo fue muy tranquilo y natural y a la vez no faltaba detalle de ninguna clase.
La fiesta se hizo corta porque a partir del final de la ceremonia pareció que el tiempo se voló. Pero eso sí, bailamos como adolescentes y algunos de los chicos acabaron en la playa a las 4 pasadas.
El domingo pudimos comer y cenar con gran parte de la pandilla gracias a los restos y pasteles deliciosos que habíamos pedido para el brunch. Solo tuvimos que abrir neveras y paquetes y a disfrutar otra vez.
Una boda pequeña, en casa, en plan natural y a la vez disfrutando y compartiendo y saboreando en buenísima compañía... No la habría soñado de otra manera.
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