La boda de Nazario David y Miriam en Madrid, Madrid
Vintage Verano Azul
N&M
11 Jul, 2015El día de nuestra boda
Hoy justo hace un mes de nuestro gran día. Aún me emociono al recordar cada imagen y cada palabra de aquel sábado...
Nosotros llevamos juntos cuatro años y viviendo dos, pero decidimos pasar la noche previa a la boda cada uno en la casa de su familia; yo con mis padres y él con su madre.
La noche de antes recuerdo que me fui a dormir bastante tarde...como a la una de la mañana!! Esa noche nos quedamos tomando algo en el hotel donde realizábamos la celebración con los familiares que venían de fuera y que se alojaban allí, así que disfruté de ellos y de mis padres sin pensar en que al día siguiente había que madrugar para el gran día: me había propuesto estar relajada y disfrutar de cada momento, por poca relevancia que tuviese.
Al día siguiente, cuando me levanté, fui directa a abrazar y besar a mis padres para darles los buenos días; yo no podía parar de sonreír mientras ellos se mostraban mucho más nerviosos que yo. Desayuné y, como era pronto y hasta la 1 de la tarde no tenía cita con la peluquera, mi madre y yo nos fuimos a la calle a dar un paseo y mirar ropa para ella, las dependientas alucinaban cuando les contábamos que esa misma tarde me casaba y nos veían de compras y a mí tan tranquila (he de decir que en la farmacia compré días antes tila alpina, y yo creo que esas infusiones tuvieron mucho que ver con mi tranquilidad).
Seguir leyendo »A las 12:30 mi madre partió dirección a su peluquería y yo dirección a la mía. Recuerdo que esa mañana no paraban de llegarme felicitaciones y mensajes muy entrañables a través del móvil y del Facebook, y de cómo poquito a poco algo por dentro me decía que un llanto de emoción se estaba forjando en mi pecho y afloraba por salir... La peluquera por supuesto me amenazó de muerte para que no se me escapase ni una lágrima y echase a perder el maquillaje, así que tras tremenda amenaza tuve que contenerme.
Dos horas y media después de mi llegada a la peluquería, por fin estaba lista. Madre mía, aunque te veas más o menos el día de la prueba de maquillaje y peinado, nada tiene que ver con el día de la boda. Me veía espectacular, yo creo que es ese halo de felicidad que envuelve a toda novia lo que hace que se te vea tan radiante y bonita la verdad, es imposible explicarlo con palabras.
Llegué a casa y cuando vi a mi madre peinada y maquillada pensé "mi mamá, la mujer más preciosa del mundo"; estaba tan guapa... las dos nos miramos y nos emocionamos al vernos pero por supuesto nos contuvimos una vez más por órdenes de las peluqueras.
Empezamos a comer, ¡pero a penas pudimos! Los nervios nos habían cerrado el estómago tanto a mis padres como a mi. Ya se acercaban las 4 de la tarde y apareció el fotógrafo, seguido de mis hermanos, mi sobrina y mi cuñada.
Mi madre comenzó a vestirme y las fotos empezaron, qué momento! Cuando salí al salón con mi vestido puesto mis dos hermanos me miraron emocionados, me besaron y abrazaron. El más mayor me dijo "pero qué preciosa estás" con un hilo de voz.
Nos hicimos muchas fotos y todos empezaron a partir hacia la iglesia, todos menos mi padre y yo que debíamos esperar al coche que nos llevaría a la ceremonia.
El camino a la iglesia lo hice con el móvil en la mano, recibiendo información de mi mejor amiga que tenía que avisarme de cuando estuviesen todos dentro para yo hacer mi llegada en el coche.
Ya eran las 6 de la tarde... mi padre me abrió la puerta, mi amiga me recibió y me colocó el velo y la cola del vestido, mi hermano y mi sobrina de 15 meses se colocaron delante para llevar las arras y, así, nos adentramos poco a poco en la iglesia.
El coro comenzó a cantar la sevillana de Ecos del Rocío "esta tarde se casa mi niña y yo no sé si reír o llorar...", y noté como me temblaban las piernas al ver la cara de mi padre a punto de llorar. Una vez más me contuve, aunque esta vez fue mucho más difícil y mi cara era un poema. No puedo explicaros la emoción de ver a toda tu gente, esa a la que quieres y con la que llevaba meses deseando compartir ese momento, a cada lado del pasillo mirándome sonrientes, con lágrimas en los ojos y dedicándome miradas y palabras de amor. Se me encoge el alma sólo de recordarlo... Seguimos andando hasta llegar al altar y, ahí estaba él, el hombre de mi vida, la persona que alumbra mi camino, que siempre me apoya, me mima y me quiere por encima de todo...besé a su madre primero y después él y yo nos dimos un dulce y casto beso en la mejilla; al besarme me susurró al oído "nena qué guapa estás", con qué carita me lo dijo, parecíamos quinceañeros mirándonos durante toda la ceremonia.
La ceremonia fue preciosa, con el coro rociero acompañando en todo momento, e intercambiando miradas cómplices con el que ya era mi marido, lo que más quiero!
Al salir de la iglesia el coro nos aguardaba con una canción que nos encanta "cuando te beso" de Niña Pastori y, tras la canción, los compañeros y amigos de mi marido (trabaja en el ejército), nos hicieron un paseíllo de espadas; fue súper bonito.
Tras recibir miles de felicitaciones, besos, abrazos y hacernos más fotos a la salida de la iglesia, nos marchamos al Palacio Real a realizarnos el reportaje fotográfico.
Después nos incorporamos al cóctel en el hotel, donde fuímos saludando a todo el mundo y donde nos realizamos un montón de fotos más. Recordad esta frase: llegará un momento que os dolerá la mandíbula de tanto sonreír.
Por fin hicimos nuestra entrada al salón; sonó la canción que habíamos elegido para la ocasión, brindamos y recorrimos el salón hasta nuestra mesa mientras toda la gente nos saludaba y aplaudía en pie: ¡qué bonito!
La verdad es que no fui capaz de cenar nada, no tenía nada de hambre! Pero os puedo asegurar que no estaba ni nerviosa ni en tensión. Estaba disfrutando al máximo!
Durante la cena hubo alguna que otra sorpresa por parte de nuestra gente: nos hicieron una tarta preciosa con una reproducción nuestra de ese día, las cosas que nos gustaban y hasta nuestra perrita!! También nos hicieron un video precioso en el que amigos y familiares nos deseaban lo mejor: reímos y lloramos con el video a partes iguales.
Tras la cena, las sorpresas y el reparto de regalitos, abrimos el baile. Todo empezó bien, bailando un vals que nos encanta hasta que de pronto se ralló.... nuestra cara era de desconcierto total pero... ¡todo era una farsa que nadie se esperaba! Nos volvimos locos bailando un popurrí que habíamos creado para la ocasión, para terminar de nuevo con el vals que había sonado al principio pero, sin embargo, terminar de bailarlo él con su madre (la madrina) y yo con mi padre (el padrino).
Continuamos la fiesta con la barra libre, bailando sin parar, haciendo fotos en el photocoll, y tirando un ramo de gomaeva que yo había hecho imitando al mío de verdad.
Acabamos a las mil de la madrugada y con un sabor de boca increíble. Lo disfrutamos de principio a fin, nos divertimos mucho y vimos cómo la gente se lo pasó en grande. Un mes después todavía los invitados nos felicitan por cómo salió todo y nos aseguran que se lo pasaron genial y que fue una boda inolvidable.
A todos los que os vais a casar os recomiendo que tratéis de disfrutar de todos los momentos de ese día. Desde que os levantéis: la peluquería, las fotos, esos abrazos con la familia antes de la boda, las últimas palabras con tus padres o hermanos antes de casarte y las primeras tras haberte casado, la celebración, el baile.....no sé, todo!! Al día siguiente (y recordar bien esto) te sientes como en una nube, es una felicidad la que te invade inexplicable... Se pasa volado como todo el mundo dice, pero la diferencia está en que si vas con el chip de disfrutar a tope y conseguirlo, el recuerdo que te quedará de ese día será único, especial e irrepetible!
Enhorabuena a los ya casados y a los que se casarán, y un beso grande para todos.
Otras bodas en NH Ribera del Manzanares
Ver todas
Otras bodas en Madrid
Ver todas
Inspírate con estas bodas
5 comentarios
Deja tu comentario