La boda de Lorena y Javier en Cala Conta, Islas Baleares
En la playa Verano Blanco 1 profesionales
L&J
29 Ago, 2015El día de nuestra boda
Qué decir del día de mi boda. Ese día amaneció un poco nublado, yo estaba tranquilísima, había mirado la previsión y sabía que nada iba a estropear nuestro día. Producto de que había preparado durante mucho tiempo este día tan especial, y lo tenía todo súper atado, llevé la mañana con normalidad hasta las 13:00 horas, que vinieron a verme mi hermano, mi cuñada y mi sobrina, y nos dimos un baño en la piscina tranquilamente, hasta la hora que me tenía que duchar y estar lista para cuando viniera la peluquera.
Ya se habían ido todos, así que yo seguía tranquila campando a mis anchas por la casa. Una vez que llegó la peluquera ya empezaron un poco los nervios. Después llegó el fotógrafo y vídeo, y mi familia para ayudarme a vestirme. Las primeras lágrimas y emociones a flor de piel, me veía preciosa.
Mandé irse a mi familia, pues ellos no sabían cómo íbamos a llegar a la ceremonia, y yo me fui con los fotógrafos en el coche, que me acercaron hasta el muelle donde ya me estaba esperando Javier. Allí estaba el llaüt (una típica embarcación de pescadores que se usa en las islas baleares), que nos iba a llevar hasta el embarcadero de Cala Conta. Al caminar por la playa y subir al muelle, y ver al fondo a Javi, no podía contener la emoción. Era la primera vez que nos veíamos vestidos de novios, y las lágrimas empezaron a brotar. Siempre recordaré el tono y la emoción con la que me decía: “estas preciosa”. No paraba de repetirlo. Nos besamos y nos abrazamos, solo él y yo, con la expectación de las cámaras alrededor y algún curioso cercano.
Seguir leyendo »Emprendimos el viaje hasta la ceremonia, por cierto un poco movidito, pues el mar estaba bastante picado. Entre otras anécdotas, se soltó una de las velas y tuvo que coger el timón el fotógrafo mientras el capitán la volvía a atar. Pero, finalmente llegamos sanos y salvos, aunque un poco mojados. Subimos por el muelle y allí estaban todos nuestros familiares y amigos esperándonos, en un sitio tan especial para nosotros, otra vez lágrimas.
La ceremonia fue preciosa, muy emotiva. Allí lloró hasta el apuntador, eso sí, de felicidad. Las lecturas no me las esperaba para nada, sobre todo la de mi tía (mi madrina, que para mí es una segunda madre), y la de mi propia madre. Ahí se nos encogió el corazón a todos, sin olvidar la lectura de mi mejor amigo, Isra, y de una amiga muy especial, Ana, que estaba en Nueva York.
Una vez acabó la ceremonia y nos dimos el “sí, quiero”, cuando salíamos por la alfombra bajo una lluvia de pétalos y burbujas de jabón, se ponía el sol. Una puesta preciosa, se habían alejado las nubes y dejó paso a un sol anaranjado que no podía ser más bonito, y en cuanto se puso el sol, salió una luna llena tan pletórica como nosotros.
Después del coctel y la cena, el baile duró hasta las 05:30 de la mañana. Súper divertido y de una calidad exquisita, tanto el trato como los alimentos.
Sin duda, fue una boda para recordar, que emocionó y encantó a todos nuestros invitados. No se puede describir con palabras lo felices que estamos.
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