La boda de Leticia y Guillermo en Collado Villalba, Madrid
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L&G
07 Ene, 2017El día de nuestra boda
La verdad es que sólo puedo decir para aquellos novios que aún tienen que disfrutar de su gran día que disfruten de cada segundo porque ¡se pasa volando!
Bueno, como procede, voy a empezar por el principio... Todo empezó el pasado mayo. Mi novio, en aquel entonces, se puso en contacto con mi jefa, mis alumnos (soy profe de idiomas) y con todos mis compromisos (soy voluntaria los viernes en un grupo de niños en riesgo de exclusión social) para decir que no iría ni jueves ni viernes a trabajar y al voluntariado, ya que me había preparado una sorpresa y era importante. Ni mi jefa ni mis alumnos ni en el voluntariado le pusieron ninguna pega pero cuando yo me enteré... discusión al canto, ¡y de las gordas! (y nunca discutimos). Me parecía que había entrado en mi intimidad al cogerme el móvil para coger los contactos y que me quitaba seriedad el que mi novio escriba a mi trabajo y demás para decir que no voy a trabajar por una sorpresa... no me parecía serio y se lo dejé bien claro, ¡desde luego! Ahora lo pienso y la verdad es que pobre... él lo único que me decía era que confiara en él y que me dejara llevar por una vez. Al final nos fuimos el viernes así que tuvo que mover todo el viaje que había preparado (durante un año, me confesó más tarde...).
Seguir leyendo »Pues bien, me había preparado un viaje sorpresa a Burdeos y me organizó un viaje a mi medida, ¡fue increíble! La primera noche nos fuimos de cervezas y a hacer surf en una piscina de olas. A la mañana siguiente teníamos brunch en un crucero por el río Garona y el brunch era delicatesen (tengo paladar fino y qué decir que me quedé muerta cuando vi el barco, cómo estaban preparadas las mesas y, por supuesto, cuando probaba cada uno de los platos...). En el barco había parejas celebrando aniversarios, cumpleaños y hasta una pedida de mano y fue cuando yo empecé a sospechar... Por eso le solté: " ¡A mí me haces algo de eso y me da algo!". Pues bien, al terminar de comer, nos cogimos el coche y fuimos a la Citadelle de Vauban, en Blaye ya que había reservado una visita guiada. Es absolutamente precioso ¡y llegó el momento! Atardeciendo y frente al Parlamento, ya de vuelta en Burdeos, al lado de la fuente con la iluminación de enfrente del parlamento, me lo pidió y casi no le salían las palabras al pobre... ¡estaba muy nervioso!
Así que yo nunca he sido la chica tradicional que soñara con casarse, así que le dije que por supuesto quería seguir en su vida y que era mi persona y después del verano (lo máximo que lo pude alargar) me dijo que habría que poner fecha. En un principio pensamos en septiembre porque ninguno de los dos queríamos en verano con todo el calor, pero en octubre nos tendremos que mudar y pensamos que preparar una boda y buscar piso, mudanza… ¡iba a ser la muerte! Así que teníamos que buscar otra fecha... Esa misma semana me llamó mi hermana mediana y me dijo que estaba embarazada y la segunda fecha que pensamos, marzo - abril quedó en ese momento descartada, ya que ella salía de cuentas a finales de febrero y no iba a hacer a mi hermana hacerse 300km con un niño recién nacido y otra de 2 años que se marea en cada viaje que hace... Así que nos pusimos a pensar y dijimos, ¿qué hay de enero? Nosotros tenemos bastantes amigos que están viviendo en el extranjero y para navidades están, así que en un primer momento, pensamos casarnos en Nochevieja, ¡qué mejor forma de empezar el año! Pero como es una fecha tan señalada, al final no nos decidimos pero sí por el 7 de enero, sábado, después de reyes, la gente aún de vacaciones y para los que no tuvieran, el día de antes (el 6) es festivo nacional así que pensamos que sería una alternativa cómoda.
Ahora teníamos que pensar el lugar... teníamos claro que iba a ser ceremonia civil y que a poder ser como yo soy de Madrid, tengo familia en Castilla la Mancha (entre otras, mi hermana la embarazada y mi madre) y mi ahora marido, es de Bilbao teníamos que buscar un sitio que tuviera hotel cerca para la gente de fuera. Buscamos en Madrid y en Bilbao y después de visitar como unos 15 sitios, al final nos decidimos por La Finca de Fuentepizarro ¡y qué bien hicimos! Todo lo preparan al mínimo detalle, están muy pendientes de que todo salga bien y las instalaciones son espectaculares. Nos hizo un día de ensueño, calorcito y el sol fuera, un día precioso pero habíamos preparado todo para hacer la ceremonia en uno de los salones, el cocktail en otro de los salones y en el patio porticado y el banquete en otro de los salones. La verdad es que la comida exquisita, la presentación maravillosa y el maître no pudo estar más pendiente de cada uno de los detalles. Nosotros pusimos 10 pintxos, 2 mesas temáticas (para el cóctel) y una vez ya en el banquete, salmón salvaje y solomillo (con el que Pepe Rodríguez ha ganado alguna condecoración). ¡Simplemente espectacular!
Bueno, a primera hora del día B nos fuimos mi hermana mayor, mi cuñado (el marido de mi otra hermana, la embarazada) y yo a decorar la finca porque tanto Guillermo como yo queríamos que fuera una boda íntima y muy personal (sólo 70 invitados). Pues bien, en la Finca quedamos con Yolanda (la florista) y nos ayudó a decorar "el rincón de los abuelos". Pusimos la bici que mi abuelo usaba para ir a trabajar a diario, y que amaba, decorada, una txapela (boina) y una cachaba (bastón) del aitite (abuelo) de Guillemo para que ese día tan importante, nuestros abuelos también estuvieran presentes. También pusimos un rinconcito de fotos para que la gente se pudiera llevar las fotos que quisiera en un sobre. Además, hicimos un calendario anual personalizado para que todos pusieran sus cumples, ¡y así no se nos olvidase ni uno! Pusimos chapas con mensajes divertidos para que la gente se pusiera, colocamos el seating plan, colocamos en cada asiento ya en el banquete una tarjeta de agradecimiento para cada invitado, el libro de firmas (en la primera página con un mensaje que ponía "porque creemos que aquellos que guardan los recuerdos reviven los momentos más felices. Por eso... ¡Déjanos un mensaje!") y por último decoramos e hicimos la mesa de candy bar. Ahora así explicado parece hasta fácil pero en su momento fue a todo correr y un poco agobiante...
Y cuando ya lo teníamos todo hecho, ver el ramo que Yolanda me había traído, ¡absolutamente yo! ¡Qué preciosidad! Y encima con la chapita que me habían regalado mis amigas para poner en el ramo con la cinta azul... La peluquera y maquilladora entró por la puerta y me dijo, ¿qué haces aún sin duchar? Vamos, a la ducha ahora mismo ¡que no llegamos!
Me preparé y empezaba a ponerme algo nerviosa pensando que el autobús tenía que llegar a tiempo, que los invitados iban llegando al hotel y tenía que estar todo cuadrado para que no tuvieran ningún problema, que los padres de Guillermo aún no habían llegado y de repente, las 13:40h (la ceremonia empezaba a las 14:00h) y me dicen que se ha estropeado el autobús y que siguen aún en Moncloa, no llegaban... yo aún sin terminar de peinar...en fin, un poco desastre pero creo que mis abuelos o alguien nos ayudó porque al final todo se solucionó y a las 14:00h estaba todo el mundo abajo y Guillermo entrando por la puerta mientras sonaba la canción de Rosana "El cielo que me das". Todo pasó muy rápido, no te das cuenta de nada hasta que ya pasa la ceremonia. Después nos fuimos a hacer algunas fotos aunque no muchas porque queríamos disfrutar con los invitados...
En el cóctel aprovechamos para hablar con unos y otros y todo el mundo nos decía que no podíamos hacer eso, que había sido una ceremonia preciosa, llena de sentimiento tanto por nuestras familias que leyeron como por nuestros amigos y también por nuestros votos y que habían empezado a llorar desde el minuto uno y no habían podido parar...
Luego entramos bailando al banquete Barry White - My First My Last My Everything y fue genial, toda la gente de pie, bailando y con las servilletas en mano y luego empezó todo lo que habíamos preparado también. Teníamos tres amigos que hacían los años esa semana y les compramos unas tazas de desayuno y unas gafas de velas. Luego les dimos a nuestras familias con la canción de "la vida es bella" unas tabletas de chocolate con fotos personalizadas y, por último, repartimos las narices de payaso de la Fundación Theodora como regalo de boda, ya que donamos el dinero para los niños que están hospitalizados. Pero... las sorpresas no terminaban ahí porque mi sobrina pequeña (a la que adoro) nos dio un cuadro que habían preparado mis hermanas y padres con fotos de ella y nosotros ¡precioso! Y también otro amigo nos dio un cuadro que había pintado él. Todo fue muy personal y emotivo, la verdad.
Y ya empezaba la barra libre pero antes de empezar, quisimos reproducir un vídeo que habíamos hecho referente a lo de la Fundación Theodora para que la gente lo entendiera mejor. De sorpresa, una vez que terminó nuestro vídeo empezaron a reproducir otro que nos había hecho nuestra familia y amigos y fue espectacular y con lagrimita de por medio... Entonces empezó la barra libre y posterior puesto de perritos que pusimos como recena.
Resumiendo fue genial, lo volvería a repetir una y mil veces y en el desayuno del día siguiente, ¡la gente lo comentaba! Mil gracias familia por hacer de ese día algo inolvidable.
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