La boda de Juanma y Sara en Llinars Del Valles, Barcelona
En el campo Verano Rosa 3 profesionales
J&S
04 Sep, 2021El día de nuestra boda
¡Hola, novias, novios y recién casados! Me gustaría contaros cómo fue el día más feliz de mi vida. Después de 10 años de relación, mi novio y yo decidimos dar un paso más y casarnos. Nos prometimos en junio 2020, en mitad de la pandemia; ¡una locura, vamos! Ese año perdí a mi abuelo y a mi tía, y el anuncio de nuestro compromiso fue una luz en mitad de tanta oscuridad.
Os mentiría si dijera que los preparativos fueron fáciles, para nada. Primero, porque soy muy manitas, detallista y perfeccionista, por lo que quise implicarme al 100% con hasta el más mínimo detalle de ese día. Y segundo, porque vivimos en Madrid y la boda la celebramos en Barcelona, de donde soy, así que imaginaos cómo fue preparar todo en la distancia, porque apenas se podía viajar. En fin, como os decía, soy una manitas y una vez tuvimos fecha, me puse manos a la obra con mi propio diseño de las invitaciones; quedaron preciosas y todos los invitados me felicitaron.
El resto de detalles (etiquetas, pegatinas, etc.) tuvieron el mismo diseño para que todo fuera acorde, ¡hasta las flores de la ceremonia y el banquete eran del mismo estilo y color! Tras las navidades, este maldito virus se llevó a mi abuela y su marcha dejó a media familia contagiada, incluidos los novios. Fue un momento crítico: mi padre acabó ingresado, aunque gracias a Dios salió bien, pero en esos momentos y el empeoramiento de la situación (más casos y más restricciones), nos planeamos muy seriamente posponer la boda. Pero decidimos aguantar un poquito más.
Seguir leyendo »Mi primera prueba del vestido fue de la manera que nunca me habría imaginado: con mis suegros acompañándome y mis padres, los que me regalaban el vestido, viéndome por videollamada porque coincidió con el alta de mi padre. Aun así, fue amor a primera vista. Para las siguientes pruebas ya pudieron venir mis padres, menos mal. Mis zapatos fueron especiales, ya que me los compré con el último dinero que me dio mi abuela para las navidades, fueron de la colección de novias de "De Blossom Collection".
Las semanas pasaban y parecía que con la vacunación de todos mis invitados, el día de mi boda se hacía cada vez más real. La situación mejoraba generalmente excepto las restricciones en Cataluña, por lo que tuvimos que adelantar la hora de la boda para hacerla de día. Pero todavía nos faltaban un par de sustos más, no todo iba a ser coser y cantar hasta el día de la boda. Un mes antes, el día de la boda oficial en el juzgado, mi madre se cayó y se rompió la muñeca, tuvieron que operarla deprisa y corriendo para llegar a tiempo bien a la boda, ¡pobre! Y por si fuera poco, a 3 semanas de la boda, mi suegra, positiva en covid; menos mal que estaba ya vacunada y lo pasó sin síntomas.
Y cuando nos quisimos dar cuenta, llegó el 4/9/2021. He de confesar que me tiré toda la semana previa llorando desconsoladamente porque daban lluvia para ese día y yo no me podía creer que después de todo lo que habíamos pasado, fuera a llover. Solo hacía pedir a mi tía y mis abuelos que ese día me acompañaran y me mandaran una señal para saber que ellos estaban allí. ¡Y la señal era sol! Y así fue, el sol brillaba con todo su esplendor, yo pasé un calor… pero no me importó porque era tan feliz, a pesar de haber dormido 2 horas la noche anterior de los nervios, pero era tan feliz.
A las 7 de la mañana comenzaron los preparativos de la novia: sesión de maquillaje, peluquería, manicura… Cuando me quise dar cuenta, tenía ya a la fotógrafa en casa. Mi padre me ayudó a vestirme (mi madre seguía un poco con la muñeca débil como para poder hacerlo), mi hermano me regaló una pulsera de cristales de Swarovski blancos y azules preciosa, me puse mis zapatos y salí al salón donde me esperaban mis damas de honor. Sus caras de emoción al verme jamás las olvidaré. Al salir de casa, me esperaba una limusina, cortesía de mi hermano, que nos llevó a Can Biel, ¡una pasada! Al bajar, mis damas me colocaron bien el vestido y el velo e hicieron su entrada triunfal, seguidas por mi damita de honor, mi preciosa sobrina de 5 años que lo hizo espectacular, y luego yo con mi padre sujetándome del brazo. Momentazo indescriptible. Por no hablar de cuando alcé la mirada y vi a mi príncipe esperándome, tan guapo, de mi color favorito. No me lo podía creer.
Durante la ceremonia, mi hermano, cuñada y 2 primas salieron a leernos un texto muy emotivo, ¡todos acabamos llorando! La sesión de fotos fue más preciosa de lo que me imaginé, y el banquete, alucinante. Todos nos felicitaron por la comida tan buena. En Can Biel nos lo pusieron todo tan fácil desde el primer momento que no nos lo podíamos creer. Fue una boda tan bonita, un día lleno de sorpresas a los novios y a nuestros invitados, para no olvidar.
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