La boda de Jony y Marina en Madrid, Madrid
Primavera Verde
J&M
16 Abr, 2016El día de nuestra boda
Dormí fatal. Y mira que duermo siempre a pata suelta, ¡pero estaba nerviosísima! La boda era por la tarde, y menos mal, porque entre el sueño que tenía, lo empanada que estaba y los nervios ¡no hubiera llegado a tiempo ni de coña! Recibí la llamada de mi futuro marido, y todo lo malo desapareció. Eso sí, el señorito había dormido estupendamente, normal, ¡tenía nuestra cama para él solo!
Lo primero, mirar por ventana, madre mía la que caía, ¡pensé que tenía que ir a mi boda en barco! Ya estaban mi madre y mi tía diciéndome que "novia mojada, novia afortunada". Pues me mojé y afortunada soy, así que el dicho es cierto.
Bueno, desayuno con risas, lloros y más risas. ¡Así dan ganas de empezar el día de tu boda! Y directas a la “pelu”. Mirad, entre que se me rompió una uña, que no paraba de llover y las señoras de la “pelu” me decían que montara un arca, a mí me daba algo.
Señoras: ¡Ya veo que llueve! Y sinceramente, me daba igual. Es algo que recordaré siempre.
Venga, a comer. "Si, comerás tú, que a mí no me entra ná", "Pero nena, que he hecho ensalada de pasta" Y sí, comí, poco, pero comí. Madre, si no fuera por ti y mi tía, ¡ese día no hubiera sido igual!
Seguir leyendo »Llega la maquilladora con mi prima y mi prima más histérica que yo. Si, la típica prima a la que quieres mucho pero que parece que se casa ella en vez de tú, pues esa prima. Y la maquilladora con un trabajo duro por delante: intentar ponerme guapa. Oye, pues después de estar una hora entera pintándome, un 10 para la muchacha. ¡Increíble! No parecía ni yo, así que genial.
Llegó la hora de vestirse. No sé si también os pasó a vosotras, pero tuve que ir al baño (a ver, independientemente de poder hacer tus necesidades sin ayuda de nadie, ya que el vestido no me dejaría hacerlo sola en toda la noche), necesitaba dos minutos a solas. Me miré al espejo, me eché a reír y supe que ¡todo saldría genial! La estampa fue al abrir la puerta, que estaban mi tía, mi madre y mi prima esperando a vestirme. Tardamos lo nuestro con los botoncitos del vestido, pero al final, ¡prueba superada! A hacerse las fotos pertinentes, la llegada de mi padre, la llegada de mis hermanos, ya sabéis.
¡Por fin llega la hora de ir hacia la finca! Uno de mis hermanos me dijo que se encargaría del coche. Casi me da algo cuando vi que una limusina nos esperaba en la puerta de casa. Una limusina. Madre mía, que casi me da algo. Normal, se me olvidó el ramo. Sí, a medio camino, tuvimos que dar la vuelta. Ahora me rio. Bueno, en el momento también me reí. Vamos a ver, es que es totalmente normal que se te olvide el ramo, normalmente no llevas uno encima.
Ya llegamos a la finca. ¡Por fin! Aunque tuvimos que esperar un rato, porque empezó a llover muchísimo, y era imposible salir. Y ya, ya se acerca ese momentazo. El fotógrafo nos dio un paraguas blanco que hacía que la escena fuese preciosa. Y ya de camino al altar, me di cuenta de que era mi padre el que estaba agarrado a mí en vez de yo a mi padre. Menos mal que disimuladamente pude cambiar el brazo, porque menuda estampa.
Aún recuerdo ver a Jony cómo me miraba. Y cómo me miraban los demás desde la carpa. Y cómo aplaudían. La lluvia era intensa, y mi padre y yo andando con el paraguas blanco hacia allí intentando que el vestido no se mojara. Como nos reíamos. Pero cuando llegamos y nos paramos, en ese momento me emocioné. Estar sujeta a mi padre, agarrando mi vestido y ver a Jony, no se me olvidará jamás. En fin, la ceremonia quedó preciosa, la entrada al banquete la hicimos con AC/DC y ¡salió genial! La comida, buenísima, a todo el mundo le gustó muchísimo. Y la fiesta, solo diré que fueron 4 horas de barra libre (lo que pasó esa noche, se queda en esa noche). Lo mejor de ese día fue estar rodeados de la gente que nos quería. Fue increíble.
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