La boda de Joni y Noe en Herves, A Coruña
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J&N
11 Jun, 2022El día de nuestra boda
Pues el día pasó rapidísimo, pero fue todo genial. Mi consejo, que vaya todo a vuestro gusto y estéis tranquilas porque yo así la disfrute desde el primer minuto y si algo salía mal, ya no tenía remedio. En la peluquería coincidí con 5 amigas y me trajeron pasteles, champán y me pusieron Camela, así que ya fue perfecto.
Mi boda fue religiosa y conseguí traer de Madrid el Coro Rociero Voces del Sur, que hicieron preciosa la ceremonia; mandamos entrar a todos los invitados y entró el novio con dos niños de arras que eran sus sobrinos, y después entró yo con mi ahijada. A las niñas les puse un vestido de tela parecida a la mía y al niño lo vestí igual que el novio. A la salida cantaron otra canción y después cantaron una dedicada a las madres, la de las carlotas; fue precioso el coro, era mi capricho y lo volvería a contratar mil veces.
Decidimos sacar pocas fotos, ya que tenemos postboda y sacamos fotos con todos los invitados por casas y eran 200 mientras comían los pinchos. Primero la sacamos con los niños, que así ya comieron antes que nosotros y se fueron a jugar. En los pinchos le pusimos el Dúo La Mecánica en directo y también les encantó; cuando acabamos con las fotos, entramos en los pinchos cantando nosotros una versión de Camela, que soy fan, y seguimos bailando hasta que entramos a comer.
Seguir leyendo »La entrada al salón, primero pusimos un vídeo dando las gracias con los niños de arras, ya que quería que participaran en algo y mejor grabado por si ese día les daba vergüenza; y después, un vídeo de entrada que me hizo Awen Studio, mis fotógrafos, con fotos nuestras y que mandaba cantar primero a hombres, después a mujeres, y después a todos; me pareció una forma original de entrada. Cuando entramos con ese vídeo y brindamos, pusimos la canción de I will survive en la segunda parte y fuimos entre todas las mesas y formamos un tren para acabar en la pista de baile saltando todos juntos. Somos superfiesteros y queríamos una entrada divertida.
La invitación de boda era un cartel de verbena y los nombres de las mesas eran nombres de orquestas. No queríamos mesa principal, por lo que en 4 mesas de amigos les dijimos que les metíamos a una pareja que nos quedaba suelta y pusimos nombres ficticios en el sitting; y lo que hicimos fue comer un plato en cada mesa de amigos y entre plato y plato para cambiar de mesa pusimos una canción que, por ejemplo, la de Bella ciao levantó a todo el mundo para hacer otro tren por las mesas.
Los detalles queríamos algo que valiera la pena y no se tirara en un cajón al olvido, por lo que regalamos cupones de la ONCE, encargamos la fecha de la boda y los tuve que coger de dos viernes distintos para que me llegaran para todos los invitados. No tocó, pero si hubiera tocado, sería un detallazo; además, los metimos en un sobre y en algunas mesas los usamos para marcar el sitio con los nombres y en otras los pusimos en una cesta en el medio de la mesa para que los cogieran, así no perdimos tiempo en repartir regalos; no por nosotros, sino por los invitados, que después de comer tanto se apachanan de tanto tiempo sentados.
Dimos unos detalles especiales a mi padre: una camiseta que le personalizamos y la bandera de su equipo y música con su himno, que se vino arriba y fue con ella por todo el salón. A unos amigos que van a hacer una casa, un abrebotellas de pared personalizado con la canción que bailaron en su boda. A mis amigas, una réplica de mi ramo con una canción de Camela; y por último, a unos amigos, la figura de la tarta con la canción del ataúd.
De baile fuimos a clases y primero bailamos la canción de Amarte por mil años más en inglés; después, una sevillana, la de Esta tarde se casa mi niña; después, la de Que digan lo que quieran de mí de Olga Tañon; y terminamos con el Vals de las mariposas, en el que sacamos a bailar a nuestros padres y hermanos. No tenía ni idea de bailar sevillanas, pero era un capricho y fue superdivertido preparar el baile; fuimos a Danza 10 con Nuria, y de maravilla. De DJ llevamos a Chito, y genial, pendiente de nosotros y de todos los invitados. El restaurante fue en el Pazo das Cadeas y también, de maravilla; nos echaron de sorpresa fuegos artificiales superchulos.
Lo único malo es el vestido, que lo compré en Rosa Clará y me lo arreglaron mal; y además, me dijeron que le pusiera imperdibles para aguantar la cola, pero me caían y al final le hice un nudo para poder estar cómoda, pero queda feísimo el vestido así y eso que fue carísimo. No volvería comprar allí ni aunque me lo regalaran; por lo demás, todo el mundo quedó encantado, pero lo más importante es que hicimos todo como nosotros queríamos y a nuestro gusto, por eso fue inolvidable y perfecto. Disfrutad de vuestro día, que pasa volando.
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