La boda de Javier y Estefania en Toledo, Toledo
Al aire libre Verano Fucsia
J&E
10 Sep, 2016El día de nuestra boda
Si os parece bien, os voy a contar primero algo de los preparativos y de los detalles que preparamos, y luego paso a contaros la boda en sí.
Bien, el ramo lo encargué en Pecci, porque no quería el típico ramo, quería algo más moderno y desenfadado, y acertaron porque era precioso.
Mi vestido era de Rosa Clará, tal vez más clásico de lo que en un principio yo hubiera querido, pero ellas me animaron a probármelo y me encantó puesto. No pesaba nada y era como un transformer. La chaquetilla de encaje se quitaba y el vestido se quedaba palabra de honor; tenía una cola muy larga que estaba enganchada al vestido con automáticos, así que me la quite para poder bailar. Las chicas de Rosa Clará de Toledo, se portaron genial, se lo recomiendo a todo el mundo.
Mis zapatos eran unos Mustang azulones, porque no quise zapatos de novia, quería algo distinto. Además me compre por 7€ unas deportivas blancas en Decathlon, las cuales adorne con purpurina blanca y lentejuelas azules y plateadas, y me las puse cuando me canse de los tacones.
Seguir leyendo »Nuestra amiga Bea, que fue también una de las testigos, y que sobra decir que es una artista, nos hizo a mano un libro de firmas personalizado y precioso. Además nos hizo las copas del brindis grabadas con nuestros nombres. También la pedimos que nos hiciera las mismas copas para regalárselas a nuestros padres y hermanos.
Mi querido primo, Héctor, que es diseñador gráfico, nos hizo un photocall chulísimo.
Además, Yayo, una amiga, que trabaja en publicidad nos hizo las invitaciones personalizadas. Consistía en una tarjeta larga y estrecha, de un material duro. En tonos rojos estaba grabada la silueta de un Toledo, relleno con una cenefa de estilo mozárabe y con nuestros nombres. Al abrirla te encontrabas con el texto de la invitación y con un abanico rojo, con un Toledo grabado en blanco, pequeño, en una esquina del abanico.
Como no teníamos claro si nos iba a dar tiempo a dar todas las invitaciones en persona, hicimos un video, pre-invitación y se lo mandamos por WhatsApp a todos los invitados.
En Arcodís (se portaron muy bien, se lo recomiendo a todo el mundo), compramos los alfileres, unas pulseritas para regalar a las mujeres, unos oxigenadores de vino para los hombres y unos yo-yo de madera para los niños.
Los yo-yo los personalizamos a mano con los nombres de cada niño y los metimos en unas bolsitas de papel naranjas, con globos, chuches, un cuaderno para pintar y unos colores, y los dejamos puestos encima de las mesas del banquete.
Además, con depresores y fimo, hicimos a mano unos marca paginas personalizados para cada invitado, tipo emoticono, con los rasgos característicos de cada invitado. Los pusimos en botes, separados por mesas al lago del seating, para que cada uno cogiese el suyo.
Las mesas estaban ordenadas por números, que hicimos a mano de poliespan y adornados con purpurina de colorines.
En Amazon compré una polaroid para ponerla en el photocall y así los invitados podrían llevarse de recuerdo fotos, y además pegarlas en nuestro libro de firmas. También por Amazon compré unas mariposas de cartulina, moradas y blancas, en las que a mano, di las gracias a cada uno de los invitados. Las colocaron en las copas de champagne en cada mesa.
Con cartón, papel de periódico, luces led, mucha cola y paciencia hicimos nuestras iniciales en grande. Las letras lucían y cambiaban de color. Fue un exitazo, a la gente les encantó.
Por último, compré unos novios de playmobil, para ponerlos en la tarta.
Creo que ya os he contado todo, así que empezaré por la boda. Bueno, la verdad es que no sé muy bien por dónde empezar. En fin, lo primero comentaros que el 10 de septiembre a las 19:00 de la tarde, Javi y yo, nos casamos. Sin embargo, lo fuerte empezó el día 9.
Tras cuatro despedidas de soltero y soltera, y teniendo en cuenta que a la boda venia gente desde: Francia, Holanda, Irlanda, Galicia, Guadalajara, Aranjuez, Madrid, Barcelona, País Vasco etcétera, no quedaba menos que prepararles una sorpresa a todos ellos.
Así, el 9 de septiembre a las 20:00 h empezó la preboda. Nos juntamos unas 30 personas, entre amigos y familiares. Les llevamos en una ruta guiada por Toledo, con la temática de los "duelos", culminado dicha ruta, con una representación de duelos, en los que participo todo el mundo.
Después, les llevamos a cenar a la Plaza de San Justo, que habíamos reservado toda la terraza del bar Las Vistudes. Finalmente, terminamos en el Corralillo de San Miguel, tomando unas copas. Nos han informado de que más de uno aguantó hasta las 07:00 de la mañana.
Ya el sábado, 10 de septiembre, teníamos cita en el ayuntamiento a las 11:30 para formalizar la documentación. Acudimos con nuestros padres, los testigos y el concejal (que en este caso es una de mis mejores amigas).
Tras ello comenzaron las prisas. Javi debía ir a por el ramo y los bouquets y, después a arreglarse a casa de sus padres. Yo, por el contrario, me iba a vestir en el hotel (Hotel Cigarral Doménico), donde se celebraba tanto el banquete como la ceremonia, y a las 13:00 me esperaba allí la peluquera/maquilladora.
Al principio todo iba más o menos bien de tiempo, pero que si entran mis amigas a verme, que si bajamos a comer algo, que si mi hermano se sube unas cervezas a la habitación para empezar la juerga… En fin, muy divertido pero estábamos ya mal de hora y llegaron los fotógrafos (Bodamé). Sí, encantadores, pero me puse los pendientes tres veces, la liga dos, las medias, ya no sabría ni decir el número...Total, que entre unas cosas y otras llegué media hora tarde.
Entré a la ceremonia de la mano de mi padre, con mis sobrinas haciendo de damitas al aire libre, con Toledo de fondo.
El concejal, mi amiga Inés, ofició una ceremonia totalmente personalizada y preciosísima. Mi hermano subió a dedicarnos unas palabras, y los hermanos de Javi, y finalmente emprendimos la marcha para que nos tiraran el arroz y el confeti, y nos fuimos hacer las fotos de rigor.
Les pedimos a Bodamé que nuestras fotos fuesen en "La piedra del Rey Moro", así que atravesé el monte con mi vestido remangado y mis zapatillas de deporte tuneadas para la ocasión. Aún no tenemos dichas fotos, así que no sé cómo saldremos.
Nos entretuvimos demasiado en las fotos y llegamos al cóctel muy tarde, así que casi no los disfrutamos.
La cena estuvo en general muy bien, aunque la carne muy seca. Pero nos pidieron perdón y nos sacaron jamón y embutidos en la barra libre para compénsalo.
Durante la cena dimos los obsequios a los invitados, bailamos la conga y nuestros amigos nos obligaron a hacer mucho el ridículo para darnos el regalo. La verdad es que lo pasamos genial.
Da la casualidad que nuestros tíos, son maestros espaderos, y que un amigo (Alberto), tiene una tienda de artesanía toledana; así que nos regalaron dos espadas personalizadas para cortar la tarta, que como es natural, se amenizó con la banda sonora de Juegos de Tronos.
Después, en la barra libre, todo en el mismo sitio, desde la ceremonia hasta el fin de fiesta. Contratamos la barra libre hasta las 6:00 am, pero a la gente debía hacérsele poco, porque juntaron dinero para pagar otras dos horas más, pero no coló.
Nuestro baile nupcial estuvo acompañado por toda una sala iluminada con bengalas.
Y, luego empezó la juerga. Tengo la sensación de que apenas estuve con nadie en concreto, pero lo pase genial. Al novio lo tiraron a la piscina y terminó la fiesta en camiseta, pero todo genial.
Dos días más tardes volamos a la Riviera Maya, 13 días de viaje de novios inolvidables en los arrecifes de coral. Nos bañamos con los delfines, montamos a caballo por la playa, en moto de agua, etcétera.
Bueno, espero que os guste lo que os he contado, aquí os dejo algunas fotitos que nos han pasado los amigos, porque las oficiales aún no las tenemos.
Un besazo todos.
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