La boda de Javier y Covadonga en Oviedo, Asturias
Elegantes Verano Rojo 1 profesionales
J&C
17 Sep, 2013El día de nuestra boda
Después de tres años viviendo juntos decidimos casarnos. La noche anterior, como manda la tradición, el novio y la novia no duermen juntos, pero nosotros no podíamos empezar el día sin un café... ¡y juntos! Con lo que esa mañana, aunque yo tenía la peluquería a las 9, a esa hora quedamos para tomarnos un café y empezar el día como más nos gusta: JUNTOS. Café, beso y despedida especial: “Te veo en el altar”.
Después la típica chapa y pintura, fotos en casa del novio y la novia... y llega la hora. Desde casa veo que el novio ya ha llegado a la iglesia y bajo a su encuentro.
Y ahí estaba yo, la novia más puntual del mundo, a las 13h bajando del coche para entrar a la iglesia (alguno llegó tarde por la puntualidad).
La ceremonia, estupenda. El cura era un compañero de trabajo de mi padre al que le estuve insistiendo en que la ceremonia tenía que ser cortísima (para poder ir pronto al restaurante) y nada de misa, sólo queríamos la ceremonia del matrimonio. Como el día anterior hice 13 tartas, para nuestra boda (sí, la novia hizo la tarta jeje) pues de ahí sacó el sermonillo y fue todo muy familiar y divertido. Y también dijo: no me enrollo más que me han dicho que tengo tiempo limitado. Vamos, que nos lo pasamos muy bien.
Seguir leyendo »Todo salió PERFECTO, pero es que creo que no podía ser de otra manera. Teníamos todo tan claro de lo que queríamos y, sobre todo, lo que no queríamos, que no hubo margen de error para nada.
Salimos de la iglesia y, como no se podían lanzar ni pétalos, arroz, globos... no esperábamos nada y de repente vemos ¡pompas de jabón! Fue fantástico, ¡no sabíamos nada! Una gran sorpresa.
En cuanto la gente se puso ruta al restaurante (De Labra), nosotros nos hicimos alguna foto por los jardines y luego subimos al parque San Francisco a hacernos unas fotos.
¡Y al restaurante! Les sorprendió que fuéramos tan puntuales.
Así que tuvimos tiempo de hacernos fotos con los invitados, picotear con ellos, hablar con todos... Genial, estuvimos disfrutando del aperitivo que se suelen perder los novios. ¡Pues nosotros no!
Para la entrada al banquete elegimos la canción "Walking like an egyptian"de The Bangles, así que se sienta todo el mundo, se atenúan las luces y empieza a sonar la canción. Nosotros detrás de unas puertas muertos de risa. Y ya entramos y nos sentamos en la mesa presidencial, no sin hacer un poco el "baile".
El restaurante decorado tal y como queríamos y con nuestras mariposillas de agradecimiento por todas partes y nuestras fofuchas. ¡No se podía pedir más!
La comida fue genial y llegó el momento "tarta" que en el menú ya le pusieron mi nombre. Fue un momento paparazzi total, miles de flashes... y la canción elegida fue "Everything" de Michael Bublé, que con tanta foto, digamos que la oímos enterísima. Y... todo un éxito la tarta.
Después de la tarta y café, repartimos los detalles de la boda. Javi y yo compartimos la cesta de los regalos, con lo que teníamos que recargarla cada mesa, y tardamos la vida, pero hablamos con tooooooodos otra vez y nos felicitaban por la comida, tarta, ceremonia... Nosotros dimos: para las chicas una toalla con forma de bollito (en rojo y blanco; y, chocolate y blanco) con una lima de uñas (con dibujo de novios); para los chicos una libreta de Pertegaz y un bolígrafo de Pierre Cardín; para los niños más pequeños un peluche de los Minions (película de GRU) y una bolsa enorme de chuches (todas sin gluten). La madrina dio un joyero de viaje para las mujeres, y el padrino el típico puro. Y... el padrino para todos los asistentes (mayores de edad) además dio una botella de sidra de mesa (Zapica).
Y luego empezamos en baile no con un vals, fue con Rama Lama Ding Dong de Rocky Sharpe & The Replays. Y fue genial, se animó mucha gente.
Luego qué más deciros, 4 horas de baile con su barra libre, un día de sol espectacular, la gente en la terraza tomando el fresco. Perfecto todo.
Y luego cenita. Como sabíamos que no todo el mundo iba a querer seguir la fiesta, quedamos con todos los que se animaran a la 1 en la plaza de la Catedral para seguir la fiesta. Vamos, que lo dimos todo ese día. Bueno, no todo, que nosotros a las 2.30 estábamos en el hotel (gentileza del restaurante) y me consta que más de uno no volvió hasta las 4 a casa…
Un día perfecto, que empezó con un café con la persona con la que voy a compartir el resto de mi vida.
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