La boda de Javier y Ana Paula en Navalagamella, Madrid
Al aire libre Verano Azul
J&A
30 Jun, 2018El día de nuestra boda
Nos despertamos el día 30 de junio, juntos en nuestro piso, como llevamos haciendo desde hace 6 años. No tenía sentido para nosotros hacerlo de manera diferente. El día anterior, a las 12:30, acompañados por nuestra familia y algunos amigos, firmamos en el Registro Civil de Boadilla del Monte, así que ya estábamos legalmente casados.
La mañana se pasó rápido, ya que entre desayuno, y pasear a las perras y preparar alguna cosita… Ya llegó la hora de la comida y después de ésta Javi y yo nos despedimos y él se fue al hotel que habíamos cogido para esa noche (El i-hotel Eurostars en Ciudad de la Imagen), dónde se vestiría él y prepararía para la boda.
Comienzan los preparativos… Bajé a la peluquería de al lado de mi casa, dónde me hicieron el peinado tan bonito que les pedí. Subí a casa y al poco llega María Luisa de Polvo de Hadas, la maquilladora profesional, seguida poco después de las fotógrafas – The Serendipity Studio.
Mientras me maquillan y empiezan las fotos empiezan a llegar mis 6 damas y mi madre. Éstas me acompañan y al terminar el maquillaje me ayudan a vestirme. En mitad del proceso más o menos, llega Sammy, de la empresa Gudogs, a recoger a nuestras perritas Arya y Rukia para llevárselas ya a la finca de la boda. Las fotógrafas terminan de hacer las fotos y se trasladan al hotel a hacérselas a Javi mientras se viste junto con sus amigos “los damos”, jeje.
Seguir leyendo »A las 19:15 nos recoge la limusina a nosotras y con un brindis entremedias llegamos a la Finca Jardín de la Vereda en Navalagamella.
La finca nos la habían dejado las decoradoras de Celebridiy, preciosa. Con un toque rústico-romántico muy bonito. Tuvimos la suerte de poder hacer todo en el exterior, tanto la ceremonia, como el cóctel, como la cena. Lo único que se hizo en la parte del salón interior fue el baile porque la barra estaba dentro.
Al llegar nosotras, empieza la entrada, y los nervios, pero todo con mucha, mucha ilusión.
Nuestra entrada fue diferente a las habituales: para dar protagonismo a nuestras familias y como cada uno teníamos damas/os, primero entraron Los padres de Javi, nuestros hermanos y nuestros cuñados. Después entraron Javi y los chicos, con Arya y Rukia, nuestras perris, hasta mitad de recorrido. Ellos entraron con la música de Metallica – Unforgiven II
Y, por último, con la música de Romeo y Julieta – A Time for Us, versión instrumental de violín, entraron mis damas, hasta mitad de recorrido dónde se engancharon de brazos con los chicos hasta llegar a sentarse. Y ya por último yo con mi madre y mi padre. Mis padres saludaron a Javi, y el último tramo lo hicimos Javi y yo juntos hasta el “altar” debajo del árbol dónde tuvo lugar nuestra ceremonia civil.
Nuestro maestro de ceremonias, al no tener contenido legal la ceremonia, ya que estábamos casados desde el día anterior, fue el mejor amigo de Javi. Hizo una ceremonia sencilla, muy bonita y emotiva. Metimos ahí el ritual de las arenas, y el del lazo, al estilo Braveheart. Y también nos leímos unos votos. Por último habló mi dama de honor y la ceremonia terminó con nuestros testigos (damas y damos) firmando junto con nosotros un escrito hecho por nuestros amigos para inmortalizar el momento.
Mientras firmábamos, los invitados se habían colocado a los lados haciendo un corrillo largo hasta la zona del cóctel y esto lo recorrimos de la mano Javi y yo mientras nos tiraban pétalos y soplaban burbujas que habían colocado nuestras decoradoras de manera muy bonita y detallista.
Mientras tuvo lugar el cóctel, nosotros estuvimos por la finca con las fotógrafas y nuestras perritas haciéndonos las fotos. Salieron preciosas. Las decoradoras nos colocaron nuestras iniciales gigantes en una zona de césped en la finca y éstas dieron mucho juego también para fotos con los invitados. Incluso por la noche, porqué se iluminaban.
Después de terminar las fotos, Sammy de Gudogs, que también nos había estado ayudando durante las fotos con las perris, se las llevó de vuelta a nuestra casa para ya dejarlas allí. Y nosotros disfrutamos un poco del cóctel antes de hacer la entrada al banquete.
Las mesas las nombramos con nuestras series favoritas que habíamos visto juntos. La nuestra era Game of Thrones. Disfrutamos de una cena deliciosa, abundante, con un servicio impecable por parte de los camareros. Muchos brindis, corte de la tarta, detallitos, puros y sorpresitas de los invitados mientras se disfrutaba de una noche en la Sierra de Madrid inmejorable con unas vistas preciosas y en un entorno inolvidable.
Nuestro primer baile como casados fue con la canción Wicked Game de Chris Isaak en el salón de la finca, y al terminarlo hicimos un flashmob con varios de nuestros amigos al tema Jump On it, con el baile que hace Will Smith en El Principe de bel Air, para comenzar el baile y barra libre.
Hacía tan buena noche que todos estuvimos entrando y saliendo mientras disfrutábamos de la música y la bebida.
Mucha bebida, mucha alegría y mucho baile. Chuches del candy bar, todos usando el fotomatón y firmando en el álbum (que quedó chulísimo gracias a Top Fotomatón y su equipo que se esmeraron), cambio de zapatos mientras los invitados cogían las alpargatas que regalábamos. Y sobre todo mucha fiesta.
La recena sentó de lujo y estaba deliciosa.
El autobús que contratamos con Antolin Bus nos llevó a los invitados y a nosotros de vuelta a nuestros respectivos hoteles o a la parada en Cibeles. Y la noche terminó tan bien como empezó.
No tenemos más que palabras de agradecimiento para todos, y sobre todo para Iván y el equipo de Jardín de la Vereda por ser tan flexibles y detallistas. Todo salió perfecto. Fue un día inolvidable e inigualable.
Otras bodas en Madrid
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario