La boda de Javi y Patri en Valladolid, Valladolid
Al aire libre Otoño Blanco
J&P
11 Oct, 2014El día de nuestra boda
Os voy a contar un poco como fue mi experiencia. El día 10 fuimos al juzgado de Oviedo para firmar los papeles. Fue muy divertido porque fueron nuestros mejores amigos, mis cuñados y mis compañeras de trabajo, todos en vaqueros y de forma muy informal porque después teníamos que viajar hasta Valladolid. El trámite fue muy muy rápido, poco más de un minuto. Tuvimos nuestras fotos, llevé algo azul y algo prestado y como no, arroz a la salida del juzgado como mandan los cánones. Después nos fuimos a comer y tomar algo también muy rápido para celébralo, y de viaje a Valladolid. Por la carretera íbamos 5 coches en caravana, haciendo las paradas de descanso oportunas. Fue muy agotador porque una vez que llegamos hubo de ir al hotel y dejar todos los detalles atados para el día siguiente: nuestro día especial.
Me levanté por la mañana, si se puede decir porque esa noche dormí 3 horas, y directamente a la peluquería. Allí las chicas que me maquillaron y peinaron me hicieron el rato muy ameno y divertido. Aunque y contra todo pronóstico no necesitaba que me distrajeran porque estaba muy tranquila. Y tanto, después de la peluquería solo quería tomar un café en el bar, como todas las mañanas y comerme un bocadillo, pero el fotógrafo llegó antes de tiempo y se trastocaron los planes. Así que una vez se fue y me quedé a solas con mi padre y mi madre, los tres ya vestidos y guapos, me dio por comer rajitas de chorizo.
Seguir leyendo »Cuando salí por el portal de casa y vi a mi primo que para mí es un hermano, abriéndome la puerta del coche. Me derrumbé y me empecé a poner nerviosa y a llorar. Pero igual que vino se fue. El viaje en el coche con mis padres y mi primo fue muy divertido. De hecho, llegamos al hotel donde hacíamos la ceremonia y tuvimos que estar dando vueltas y vueltas riéndonos y haciendo bromas porque el maestro no había llegado. La gente pensó que era yo la que me retrasaba, ya sabéis lo de las novias que hacen esperar al novio en el altar, pero no fue así, llevaba esperando 15 minutos y viendo a los invitados sin que ellos me vieran. Momento espía.
Una vez que entré en el jardín no quería salir del coche, empecé a tiritar y no quería soltar la mano de mi padre. Estaba muy emocionada, había sido un duro camino hasta llegar allí; de luchar contra mucha gente que no creía en una relación a distancia, que no entendían como podía haber dejado todo por amor (familia, amigos, trabajo). Pero el día ya había llegado, el día en el que decíamos a los cuatro vientos y delante de todos que no amamos.
Cuando enfilé el pasillo del brazo de mi padre y empecé a ver las caras de toda mi familia, incluso aquellos que hasta el día antes no sabía si estarían porque viven fuera, de mis amigas de Valladolid, de nuestros amigos de Oviedo que hicieron de todo para poder estar con nosotros, incluso salir de trabajar e ir ese mismo día, de todos a los que queremos y que nos demostraron que nos quieren, y la cara de mi amor esperándome al final del pasillo, me empezaron las lágrimas a aflorar.
Durante la ceremonia hubo muchas lágrimas, incluso de aquellos hombretones duros que nunca muestran sus sentimientos en público, aunque no queríamos que fuera así, siempre quisimos una boda divertida y amena, pero fue muy bonita y emotiva, tanto las lecturas de los invitados como nuestros votos. Él me contó lo que sentía desde el primer día hasta ahora, y yo lo mismo. De hecho nos emocionamos tanto que cuando terminamos con los votos nos besamos, antes de tiempo, cosa que dio lugar a un poco de relajación gracias al maestro que nos echó una "pequeña regañina".
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