La boda de Javi y Isa en Valladolid, Valladolid
Elegantes Verano Azul
J&I
31 Ago, 2012El día de nuestra boda
Abrí los ojos y no podía creer que después de más de un año de preparativos por fin había llegado el día. Estaba nerviosa, muy feliz y deseando que llegara el momento de ver a mi futuro marido esperándome en el altar. Mis amigas y familiares estuvieron enviándome mensajes durante todo el día. Tenía mariposas en el estómago que me hacían sentir que todo iba a salir bien.
Ya en la peluquería, tuve que decidir el peinado ya que tras dos pruebas no acababa de convencerme. Cuando por fin terminaron y subí a casa de mis padres, la maquilladora estaba esperándome. Al final se entretuvo demasiado conmigo, y cuando llegó mi cuñado a entregarme el ramo y el fotógrafo ¡yo estaba sin vestirme! En 5 minutos estaba lista, y ahí empezaron todas las emociones... pero yo sólo quería irme a la iglesia. Mi padre, el pobre, estaba mucho más nervioso que yo, su niña mayor se casaba y cuando bajábamos al coche me dio miles de besos como cuando era pequeña.
Y llegó el momento, vi a mi chico sonriéndome y me olvidé de todo. Floté hasta llegar hasta él, no dejaba de sonreír como nunca lo había hecho y mi padre me agarraba fuerte. Creo que durante el camino hacia el altar no vi a nadie, solo tenía ojos para él...
Seguir leyendo »La ceremonia fue preciosa y emocionante. Leyeron por los que ya no estaban, nos mirábamos, nos agarrábamos de la mano fuerte y tras prometer amarnos y respetarnos todos los días de nuestras vidas ¡estábamos casados!
Nos hicimos miles de fotos y cuando salimos de la iglesia saludamos a todos los invitados. Ya estábamos más tranquilos, así que paseamos mientras los fotógrafos nos hacían fotos y nosotros comentábamos todo.
Entramos en el cóctel con nuestra canción, "Desde cuando" de Alejandro Sanz. No podíamos dejar de mirarnos y no necesitábamos decirnos nada.
Tuve un problema con el vestido, ya que me lo dejaron muy justo por la zona de la cintura y las "ballenas" se me clavaban y no me dejaban respirar, así que en mitad de la cena me levanté y pedí a mis tías que me las cortaran porque no podía soportarlo. ¡No todo puede salir bien!
Tras la cena bailamos hasta las 6 de la mañanay decidimos irnos andando hasta el hotel para disfrutar de los últimos momentos de nuestro día.
Fue un día especial, emocionante, único... Pero lo más importante es que lo compartí con el que es sin duda el amor de mi vida y el que hace que cada día sea más feliz que el anterior.
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