La boda de Ismael y Sonia en Madrid, Madrid
De noche Primavera Granate 1 profesionales
I&S
27 Abr, 2018El día de nuestra boda
Después de 10 años de novios, 3 años de vivir juntos, 6 meses de relación a distancia, 1 mudanza al extranjero, 14 meses de preparativos, ilusión, ganas, mucha paciencia, y una cena preboda con los familiares que vinieron de lejos por fin llegó el gran día: nuestra boda viajera estaba aquí.
Con el miedo de que nos lloviera y revisando el tiempo todos los días de un mes a ese día, amaneció un Madrid despejado, soleado y caluroso (si tenemos en cuenta que estábamos aun en abril) los astros estaban de nuestro lado, yo desperté en casa de mis padres en torrejón,y Isma en Valdemoro en su casa de toda la vida. El plan estaba claro: levantarse, desayunar, arreglarse para la ceremonia civil, y lo más importante no dejarnos nada (para los que no lo sabéis torrejón está a las afueras de Madrid y no está precisamente cerca como para ir y volver si surge un imprevisto).
La ceremonia civil fue por la mañana en Valdemoro, nos hacía especial ilusión que fuera allí, ya que fue dónde Isma nació y creció, además la plaza del ayuntamiento es muy bonita. Al llegar nos encontramos con la sorpresa de que parte de nuestra familia quiso asistir y llegaron cargados de globos, confeti, y arroz. La ceremonia tuvo una duración de unos 15/20 minutos la verdad no me acuerdo bien, pero para mí fue súper rápido y muy emocionante, poco a poco todo iba encajando ya nos sentíamos un poco marido y mujer.
Seguir leyendo »Al salir, brindamos en la puerta y fuimos corriendo a comer para celebrarlo. Decidimos invitar a parte de mi familia que había venido desde Irán y Alemania como agradecimiento a comer con nosotros. Comimos allí mismo, en la plaza y nada más terminar nos volvimos a separar. Isma se prepararía en casa de sus padres y yo en la suite dónde pasaríamos la noche de bodas. Ahora sí que sí, aquí me empecé a poner un poco nerviosa.
El camino desde Valdemoro hasta el centro de Madrid se me hizo eterno, y el atasco de un viernes a primera hora de la tarde típico de Madrid hizo que llegara un poco más tarde de lo previsto a mis preparativos en el hotel.
Al llegar descubrí que el suelo de la habitación y la cama estaban cubiertos con pétalos, y había un kit romántico encima de la almohada. La directora del hotel vino personalmente a saludarme con botellas de agua para todos y a agradecerme que les hubiéramos elegido. Mar, mi estilista, ya tenía todo listo para comenzar a prepararme nada más llegué. He de reconocer que tenía miedo ya que íbamos un poco justas de tiempo pero hizo un trabajo espectacular y supo distribuir el tiempo ya que además de peinarme y maquillarme, maquilló a mi madre. Los fotógrafos llegaron cuando me estaba terminando de maquillar, y Tomás, nuestro florista, también llegó a tiempo con mi ramo, los ramitos de las damas de honor, un prendido para mi padre y una decoración floral para el bastón de mi madre.
Hubo un momento en que la suite casi se nos quedó pequeña, ya que nos juntamos hasta 11 personas allí (3 fotógrafos, 2 estilistas, 3 damas de honor, mis padres y yo) pero fue muy divertido, pusimos música y fuimos mentalizándonos poco a poco de todo lo que iba a pasar.
Mis damas de honor y los fotógrafos fueron los primeros en marcharse para recibir a todos los invitados en el salón y hacer las comprobaciones de última hora. Para ir desde el hotel hasta el salón utilizamos un cabify de gama alta. Y de nuevo, atasco en la gran vía, Jaja En este punto de la tarde ya sólo quedaba reírnos del momento y pensar que mi futuro marido creyera que me había fugado y que no llegaría a nuestra boda... Pero sí... 30 min más tarde de lo previsto... Pero ¡llegué!
Al bajar del coche me temblaba todo. Saludé a Irene, la wedding planner del salón. Me tranquilizó diciendo que era normal que la novia llegara tarde (no me lo creí, pero aquí ya sólo nos quedaba disfrutar y lo que no estuviera hecho, ya no se haría). Tenía muchísimas ganas de entrar para ver cómo había quedado todo. ¿Cuántas veces pensé en ese momento? ¿Habría quedado la decoración cómo la imaginábamos? ¿Habrían venido todos los invitados? ¿Qué cara pondría Isma al verme entrar con aquél vestido? Mi padre me cogió del brazo devolviéndome a la realidad y comenzó a sonar mi canción.
El camino al altar del brazo de mi padre, los aplausos de los invitados, la canción, las miradas cómplices, y al fondo... Él. Ahí estaba Isma esperándome con su mejor sonrisa. Estaba claro que el vestido le gustaba :) la decoración floral quedó perfecta mejor de lo que podía haberme imaginado.
Tuvimos una ceremonia muy especial que personalizamos completamente, Sonia, nuestra maestro de ceremonias nos regaló un discurso que preparó después de hacernos una entrevista y nos encantó el detalle. En total leyeron 4 amigos: cristina (mujer del mejor amigo de Isma), maría (la pareja del hermano de Isma), Adrián (mi mejor amigo) y Natalia (mi mejor amiga). Todos nos regalaron palabras preciosas e incluso hicieron caer las primeras lágrimas de la tarde-noche. Mi madre nos dedicó un poema precioso, y mi padre nos purificó (parte de un rito familiar que hacemos desde que era niña) antes del intercambio de votos. Mis votos fueron un resumen de todo lo que significa Isma para mí, y sus votos. Bueno, fueron toda una sorpresa, me cantó hasta mi final (il divo) junto a unos amigos que le hicieron los coros. Aquí sí, aquellos invitados que aún se mantenían enteros cayeron como moscas, a todos se nos escapó una lagrimita que hizo de aquél un momento inolvidable. Con el intercambio de anillos y el beso en el que nos fundimos dimos la ceremonia por concluida.
Los invitados salieron a esperarnos fuera (mientras los camareros preparaban la sala para el cóctel). Al salir nos recibieron con una lluvia de aviones de papel, arroz de colores y pétalos de rosa. Después de mil besos, felicitaciones y abrazos, mientras los invitados disfrutaban del cóctel nos escapamos a practicar una última vez nuestro baile de novios (por primera vez con la ropa adecuada) los fotógrafos utilizaron ese momento para hacernos unas tomas que posteriormente montaron y quedaron preciosas en el video. Muchos invitados comenzaron a escribirnos mensajes en la mesa de firmas que habíamos colocado justo al lado del seating plan.
Cuando los invitados entraron se encontraron marcasitios personalizados y su regalito en el plato. Entramos al salón de la cena con un flashmob que habíamos preparado junto a nuestras damas de honor y padrinos. Queríamos sorprender a nuestros invitados, pero lo que realmente nos sorprendió fue como al final en la última canción muchos invitados que no se sabían el baile simplemente se levantaron y se unieron a nosotros. Salió a pedir de boca y todos nos felicitaron por ello.
Durante la cena no quisimos preparar muchas cosas, ya que queríamos que la gente disfrutara de la comida y de la conversación. Entre el entrante y el plato principal nos sorprendieron las damas de honor con una pequeña obra de arte, su brindis se convirtió en la escena de la bella durmiente en la que las 3 hadas deciden regalar un don a la recién nacida Aurora. Y así fue. El primer don fue que nunca nos faltara la risa y el buen humor, el segundo que no perdiéramos la pasión (a pesar de vivir en la fría Alemania entre mentes cuadradas), ¿y el tercero? Ay, pues como en el cuento apareció el personaje antagonista. En este caso, ¡el damo de honor! Con su maldición, que nuestro gato sasha tuviese tirria a Isma para siempre. Menos mal que les quedaba un don por otorgarnos a las 3 damas buenas. Por lo que predijeron que con la llegada de nuestro primogénito Sasha cambiaría de objetivo y dejaría a Isma tranquilo para siempre.
Isma y yo habíamos preparado también una sorpresa en este caso para mi mejor amiga, del estilo de "sois los siguientes" y se lo dimos entre el plato principal y el postre.
Con los nervios, (oh, ¡no!) Se nos olvidó escoger una canción para el corte de la tarta (increíble pero cierto) el dj muy atento se acercó a Isma y le preguntó, yo la verdad es que ni me enteré de todo eso, y con la música de juego de tronos apareció nuestra tarta. De cartón, jaja. Sí amigos, ya que sólo la parte de arriba es comestible, el resto es de mentira, pero oye dio el pego, Jaja.
Tras la tarta mientras los invitados disfrutaban del café nos acercamos mesa por mesa a hacernos fotos, saludar (recoger sobres), y repartimos unos palitos de luz para el baile y la discoteca. Todos nos felicitaron por lo bien que estaba saliendo todo, y lo bien que se lo estaban pasando. Al acabar invitamos a todos a esperarnos en el salón de baile para inaugurarlo. En este punto de la noche en el que no sabes muy bien qué hacer con todas las cosas que te han regalado y en el que (en nuestro caso) no disponíamos de coche propio agradecimos muchísimo al encargado del salón que nos ofreció guardar nuestros regalos valiosos (el dinero o algunas joyas) bajo llave en su propio despacho y así poder disfrutar al 100% de la fiesta sin preocupaciones.
Nuestro primer baile de casados.... Lo ensayamos mil veces...y la verdad, para ser autodidactas no nos salió nada mal, estamos muy contentos de cómo quedó, y se vio el resultado de todas las horas de ensayos. Cómo último guiño (pero no por ello menos importante) a nuestra temática viajera, incluimos un mensaje informativo nada más terminar nuestro baile en el que les agradecíamos habernos acompañado hoy y en el que dábamos las gracias por habernos escogido para su vuelo con destino a ¡la fiesta! En ese momento apareció mi padre vestido de piloto y bailamos juntos “volaré” de los Gipsy Kings, en este momento todo el mundo se vino arriba y comenzó a bailar.
El salón nos regaló una mesa dulce que hizo las delicias de todos los invitados. Durante las 4 horas que duró la barra libre no paramos de bailar temazo tras temazo, todos con todos, fue increíble el ambiente que se creó, en el que podías ver a personas que no tenían absolutamente nada que ver y que se acaban de conocer bailando a tope. Nunca he estado en una fiesta en la que todo el mundo fuera tan abierto a la hora de bailar. Éramos una piña y eso sólo puedo agradecérselo a ellos. ¡¡Fueron unos invitados de 10!!
Para terminar la barra libre ofrecimos una recena que nos asentó el estómago a todos, jeje, y nos preparó para el camino de vuelta. Aún recuerdo lo tiernas que estaban las mini napolitanas de chocolate o lo bien que nos sentaron los sándwiches de jamón y queso (se me cae la baba sólo de acordarme,...)
En conclusión, para nosotros fue la mejor boda soñada, pero como siempre lo mejor fue la compañía. Gracias por formar parte de nuestro día.
Servicios y Profesionales de la Boda de Ismael y Sonia
Otras bodas en Madrid
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario