La boda de Ismael y Cristina en Monistrol De Montserrat, Barcelona
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I&C
05 Oct, 2014El día de nuestra boda
Hace ya casi seis meses de ese día tan esperado.
Desperté a las 07:30 en casa de mis padres. Llovía, pero durante la mañana paró y salió el sol, para acompañarnos gran parte del día.
A las 08:00 ya tenía a mi peluquera en casa, y en ese momento empezaron a aparecer los nervios. Mientras ella me iba poniendo guapa, el timbre de la calle no paraba de sonar y llegar gente a casa. Una de las veces era un repartidor con un desayuno sorpresa de parte de mi futuro marido.
A las 11:00 llegaron mis damas de honor, y les di una pulsera de flores preciosa a cada una, por toda su ayuda durante los meses previos. Después mi hermano vino a leerme el poema, con el cual lloraron todos, porque fue muy bonito.
Últimas fotos con la familia y amigos, y salimos para VilaVallbona, donde nos casamos y celebramos el banquete. Llegué tarde, porque si no, no sería una autentica novia, aunque tuvimos que hacer tiempo, porque el autocar donde iban la mayoría de invitados había salido un poco antes que yo; pero al final llegué tarde.
Seguir leyendo »La ceremonia fue muy bonita y breve. Era civil, y no queríamos que fuera larga ni aburrida. Después nos hicimos fotos con los invitados y fuimos al cóctel. Ya en el banquete, los típicos "que se besen” y “viva los novios”. Yo no podía parar de reír, me hacía mucha ilusión ver a todos nuestros invitados disfrutar con nosotros en ese día tan importante.
Después de cortar la tarda, dimos los regalitos. A los cumpleañeros les dimos nosotros su trozo de tarta, con una vela para que soplaran. A las madres y padres les regalamos un marco de fotos con tres fotos, de nosotros y la familia, unos ramos preciosos de rosas, un jamón y un queso de reserva. A los dos hermanos les regalamos unas fofuchas personalizadas a cada uno. A los futuros novios, una pareja de peluches de novios.
Mi ramo de novia lo partí en dos y se lo regalé a dos personas muy importantes en mi vida, a las cuales he visto nacer y son como dos hermanas pequeñas para mí. A los dos testigos les dimos unos bolígrafos con chocolatinas. Llevaba dos ligas para repartir, mi marido me quito la primera y él mismo se la puso a una amiga nuestra del grupo. La segunda me fui yo a buscar a un amigo suyo y le hice que me la quitase él y yo se la puse.
Aparte de estos regalos, repartimos como recuerdo una botella de limoncello para los hombres, y una caja de bombones para las mujeres, todo personalizado por nosotros con nuestro logo. A los más peques les dimos un juguete con una bolsa de chuches.
Después empezamos el baile, el cual fue un remix de varias canciones. Comenzamos con “Nothing else matters” de Metallica, después con un remix de grease en el cual entraron amigos y familiares a bailar con nosotros. La siguiente fue mi marido solo con sus amigos más heavys, con “Before I forget” de Slipknot, y por último, eché a todos y me quedé bailando a solas con mi marido un trozo de la BSO de Ghost.
Después ya empezó el desmadre con la discoteca y la barra libre. Solo teníamos dos horas, pero fueron más que suficientes, ya que al día siguiente era lunes y todos trabajaban, así que a las 21:00 más de uno ya iba muy, muy contento.
Cinco días después, nos fuimos de luna de miel a Riviera Maya. Y a la vuelta nos volvimos a ver con los fotógrafos para hacer la postboda, que la hicimos por la zona de las Ramblas de Barcelona, toda una experiencia.
Ahora ya solo quedan las fotos y el vídeo. Recuerdo ese día con mucho amor. Todo salió perfecto, todo el mundo se fue contento a casa, y nosotros, súper felices.
Espero que mi crónica os haya gustado.
Y me gustaría agradecer a Eduard, responsable de VillaVallbona, toda su ayuda y el estar ahí en todo momento.
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