La boda de Ibán y Raquel en Madrid, Madrid
Elegantes Verano Rosa 1 profesionales
I&R
22 Sep, 2012El día de nuestra boda
Qué voy a contar que no se pueda ver en imágenes. ¡Ha sido el día más maravilloso de mi vida! Creo que de los dos, pero hablo por mí. Es un día muy especial, de prisas, nervios, risas, emociones varias, pero muy muy especial. No derramé ni una lágrima, mi felicidad era plena junto a mi familia, amigos y gente a la que quería y, como no, a mi maridito.
El día empezó muy bien, dormí estupendamente y se levantó un solecito muy rico. Fui a colocar las últimas cosas en el restaurante y a colgar un par de carteles en las rotondas de entrada para los invitados que no iban en autobús -encima del capó del coche de mi hermano con celo-. Me fui para casa y ya vino mi gran amiga Laura a peinarme y me dejó ¡sin palabras! Gracias por esas 800.000 horquillas que hizo de mi peinado y después y para acabar de dejarme deslumbrante -siento la vanidad pero es que me sentía como una princesa- vino mi amiga Sary a maquillarme.
A todo esto había 20.000 personas en mi casa riéndose, hablando muy alto, casi chillando, arreglándose en los espejos que podían y… Sonó el timbre: “¡los fotógrafos! ¿Y cuál es mi sorpresa? ¡Mi fotógrafo para todo el día es un doble de David Bustamante -el equipazo CJC Infocolor, gracias por todo Ana-! Y empiezan las prisas. Nos terminamos de vestir, foto para aquí foto para allá y ¡llegó el suplicio de los 1.000 botones del vestido! “Lo siento Chío, no lo hice por venganza”. “¡Nos vamos!”
Seguir leyendo »Llegó el coche a la puerta de casa, ese súper Chrysler 300 y nos fuimos. Parada en el semáforo del final de la calle ¡vi que pasaba el autobús de mis invitados! “¡Horror!”, pensé, “voy a llegar antes que ellos”, pero el chófer -gracias Raúl por tener tanta paciencia- me dijo que no me preocupara, que iría despacio para que llegaran antes. Subiendo ya para la iglesia nos paramos en un semáforo y la pregunta del chófer fue: “¿tu futuro marido va en un Chrysler rojo? “¡Horror! Llegaré antes que él” y su respuesta fue: “tranquila Raquel, damos otra vuelta” e ¡hicimos turismo por Madrid!
Cuando por fin llegamos a la puerta de la Parroquia de San Ginés ahí estaba un cuarteto de Madrid rodeando al coche, ¡me cantaron una saeta y todo! Entramos a la iglesia, no sin antes de subir las escaleras esperar a mi padre ya que se le caían los pantalones -el estrés adelgaza porque os prometo que él no se puso a dieta-. Nos recibió el cura -gracias por todo Don Antonio- en lo alto de las escaleras y me dijo que teníamos que esperar un momento, que el autobús con los invitados no había llegado, mi corazón se paró un instante hasta que me dijo que era broma. “Qué gracioso, ¿no? ¡Entramos! Vi a mucha gente pero al mismo tiempo a nadie, ni escuché la música por la que tanto discutimos mi por entonces novio y yo por elegir y ahí estaba mi precioso esperándome y me dijo: “¡Qué preciosa estás amor!” Sus palabras quedaron grabadas a fuego en mi mente. “Tú también cariño”, respondí yo.
La ceremonia se me hizo un poco larga pero llegó el gran momento. Mi querido marido, al ponerme la alianza dijo: “Yo, Raquel, te entrego…” Le para el cura… “A ver, tú eres Ibán, no Raquel!” Anécdota de boda. ¡Ya estamos casados! Firmas, fotos, más fotos, más fotos. Salimos y nos cayó un diluvio de arroz, pétalos, burbujas, abrazos, besos y con esos besos y abrazos vi peligrar mí peinado ya que todo el mundo que me abrazaba me tiraba del velo que, como no, estaba enganchado a mi pelo, ¡pero no, 800.000 horquillas lo impidieron!
Fotos y más fotos paseando por la calle Arenal como si nada hasta el Palacio Real. Luego vino el atardecer y, de nuevo, fotos y más fotos. Nos fuimos al banquete y ¡se acabaron los nervios! Botellita de cava en el coche y llegamos al banquete, más fotos y por fin, ¡vimos a toda nuestra gente! Hicimos el cóctel en el jardín, del cual sólo probé una croqueta y una bolsita de morcilla y empezaron a entrar los invitados al banquete. ¡Entramos nosotros! Sonaba “Te amaré” de Marc Anthony -aún se me pone la piel de gallina-, hicimos el brindis con los papis y ¡al ataque! La crema de nécoras estaba buenísima y el sorbete de mojito ¡mejor aún! Después dimos regalitos para las mamis y papis con la canción “Gracias” de Tamara de fondo y regalé mi ramo a mi amiga Sara -“por favor, cásate ya”- sonando U2 de fondo.
Llegó el primer plato, merluza a la marinera de la cual sólo probé una almeja -menos mal que en la prueba del menú probé y todo con creces porque no tenía nada de hambre-. ¡Y seguimos con regalitos para las parejitas, amigos, cuñados, hermanos! y nos fuimos a por otro plato -nuestra familia es de buen comer-, el cochinillo asado al estilo segoviano con patatas panadera ¡no podía faltar! Y luego, ¡a por el pastel! Vino presentado con dos inmensas bengalas, mi padre venga a decirme que iba a petar y se fue a repartir solo. Cortamos con esa divina espada y un trocito para mí y… ¡Cuidado, que voy de blanco! Se acabó. Repartimos más regalitos y detalles mientras la animadora pintaba la cara a los niños. Llegó el padrino con los puros y demás vicios. Mientras mis damas de honor repartían bengalas a todos los invitados, nos hicieron un pasillo desde el banquete hasta la carpa exterior donde sería el baile y donde estaba preparado un proyector con ¡un vídeo genial con toda nuestra gente antes, durante y ahora! Muy buenos recuerdos, lágrimas, risas.
Llegó el baile, emoción a tope y ¡nuestro momento! “Nothing Else Matters” de fondo de Lucie Silvas y cuando todo estaba tan tranquilo comenzamos la bachata ¡en honor a mi familia dominicana! Sólo por un beso de aventura y ¡comenzó la fiesta! mientras el caricaturista dibujaba a todos los invitados que pudo -se acabó quedando sin hojas-. Y esto se acababa, baila que te baila sin beber demasiado y ¡llegó la hora de ir al baño! “¡Horror, ahora sí o sí hay que ir acompañada!”
Y, definitivamente, se acababa. Dos años preparando cosas y ¿ya? Nos medio echaron del restaurante ya que hubieron demasiadas últimas canciones, aun así, volvería a repetir, equipazo de Fuentearcos. Aun así, pasando nervios, peleas, discusiones -no todo es bonito y no en todo se está de acuerdo- y organizando una boda a más de 600 km de distancia -soy de Madrid y me casé allí pero vivo en Barcelona-, mañana mismo me volvería a casar. ¡Ah! Y no es cierto eso de que sólo es firmar un papel, ¡no, no!, va mucho más allá, es volverse a enamorar.
Servicios y Profesionales de la Boda de Ibán y Raquel
Otras bodas en Fuentearcos
Ver todas
Otras bodas en Madrid
Ver todas
Inspírate con estas bodas
3 comentarios
Deja tu comentario