La boda de Humberto y Giannina en Granada, Granada
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H&G
11 Mar, 2022El día de nuestra boda
Esto casi, casi, fue una boda express. Nos comprometimos el 3 de diciembre 2021, y el mismo día dijimos: ¿y qué tal si nos casamos en marzo 2022? Tan pronto me dieron mi anillo, compre mi vestido (jajaja) Ya tenía al novio, el anillo y el vestido, ¡nada más!
Me meto en Google y consigo Bodas.net, y por ahí contacté al wedding (Enlazados). Tuvimos una primera reunión y la ilusión crecía.
A final de diciembre, mi mamá me confirma que mi papá debe operarse del corazón los primeros días de enero 2022, por lo que decidí suspender porque (pensando en lo peor) sin mis padres, no tenía sentido nada de esto. Ilusión se viene a pique.
Mi papá salió airoso de su operación el 12 de enero, pero no podía viajar hasta un mes después... ¡La ilusión regresa y más fuerte que antes, ya era casi definitivo que sucedería!
Detalle importante que no puedo omitir de esta historia: ni Humberto ni yo somos de Granada, y conocemos a poca gente aquí (¡obvio! Llegamos justo antes de pandemia...), así que la mayoría de los invitados vendrían de afuera.
Seguir leyendo »Sin tener muy clara la locación y teniendo en cuenta que todos los invitados vendrían de afuera, queríamos una boda al aire libre para seguridad de todos.
Empezamos la odisea de buscar un sitio Juanma (Enlazados) y yo. Vimos sitios increíbles, donde podía hacer lo que yo quería, pero eran muy amplios para los pocos invitados que pensamos vendrían.
Siempre que conversábamos de boda Humberto y yo, le decía que quería que fuera en una tarde, en un jardín, con hamburguesas y cervezas... lo tuve todo ¡¡y más!! ¡Les sigo la historia!
Seguí la búsqueda del sitio por mi cuenta, ya que Juanma me había ayudado enormemente y no era parte del acuerdo que había llegado con él, por lo que básicamente me ofreció su ayuda genuina y gratuitamente, hasta que un día conseguí el Jardín de Gomerez, pero la persona encargada tenía COVID y por supuesto no me podía mostrar el sitio. Fue ahí cuando me dije: si la cosa no fluye con el sitio, debe ser una señal. Daré chance a que la persona se recupere y veremos si me dan los tiempos. Si las cosas fluyen en el tiempo que tengo dispuesto, pues me caso, de lo contrario creo que la vida me está diciendo algo más.
En medio de la espera, seguía buscando inspiración por internet, pero solo sonando, porque sin sitio era difícil imaginar el resto. Luego de la cuarentena, volví a llamar al Jardín. Cuadre con Cristina y lo visite. Tan pronto entre y vi el jardín, supe que sería allí. En seguida llamé a Juanma y le dije: ¡Juanma, aquí es! ¡¡Conseguí el jardín!! ¡¡Nos casamos ahí!!
¡Increíblemente de ahí en adelante todo fluyó! Cada una de las personas envueltas me ayudó con lo próximo que necesitaba... El wedding me ayudó con el DJ; el DJ me ayudo con detalles de la ceremonia; el sitio me ayudo con el catering; la persona del catering me ayudo con las flores y así sucesivamente...
Un consejo que no me han pedido novias, pero les juro que es signo de que van por buen camino: todo debe fluir, ¡no fuercen nada! ¡Y mucho menos gasten de más por empeñarse en algo, que quizá no necesitan!
El hecho que todos los contactos vinieran de los mismos que estarían ahí trabajando en conjunto era muy importante para mí, ya que al conocerse o haber trabajado juntos anteriormente, hacía que todo fuera más sencillo y menos estresante.
Finalmente, envié las invitaciones y para nuestra sorpresa confirmaron asistencia en los primeros 3 días, ¡¡50 personas!! ¡No lo podíamos creer!
Llegar a Granada de una ciudad que no sea alguna gran ciudad de España, es muy largo y duro, por lo que, aunque teníamos la confirmación, no sabíamos si de verdad lo iban a poder lograr.
Pasaron los días, y ya todo estaba agendado, muchas cosas pagadas al 50% y había recogido el anillo o aro de matrimonio y también había mandado a arreglar el vestido.
Justo 10 días antes del gran día, nos empezaron a llamar todos, mensajes como: ¡nos vemos ya mismo! Nos quedaremos en otro hotel, ¡estamos contentos de verlos de nuevo! Y sin darnos cuenta llegó el miércoles 9 de marzo, cuando empezaron a llegar todos los invitados.
El jueves 11, como a la hora de almuerzo, me llama Juanma y me dice: tenemos que hablar... Por supuesto que teníamos que hablar. La predicción meteorológica era terrible para el viernes 11 y mi mayor sueño era casarme al aire libre. No tuve otra opción que dar la segunda opción, esa que nunca queremos, y proponer otro sitio para hacer la ceremonia.
Ese mismo día, en la noche, tuvimos nuestro civil y era la primera vez que nos reuníamos con todos los que habían llegado. La cita fue Tempo restaurante. ¡La emoción, los abrazos y cervezas iban y venían! ¡Era la primera vez después de COVID, que sentíamos tranquilidad en esos abrazos!
Llegaron desde Madrid, Barcelona, Vigo, California, Miami, Boston, Nueva York, Suiza, Marbella, Tenerife, Punta Cana, Caracas, Vera y Jaén... ¡Qué afortunados somos!
Ese día, hice todo lo contrario que se supone una novia deba hacer, pues había que mostrarles Granada a los invitados, así que después del civil, nos fuimos por todo el centro de Granada mostrándole a los invitados la belleza de esta ciudad... Por supuesto, me acosté tardísimo.
Al día siguiente, la jornada comenzó desde temprano. Nos fuimos todas las mujeres y mi mamá a BCN peluquería, y nos apropiamos del sitio. Nos atendieron como reinas y a todas nos hicieron lo que queríamos.
Yo decidí algo sencillo: tenía una trenza de lado y el pelo suelto con ondas.
Decidí maquillarme yo, pues sabía que iba a llorar como Magdalena y perdería todo el trabajo.
Dan las 2 de la tarde y me voy al hotel de mis padres para cambiarme. ¡La orden que había dado era comenzar a las 3 pm estuviera quien estuviera, no había mucho tiempo y había que exprimir el que teníamos!
A las 2:45 viene Juanma con mis flores y con una gran amiga a ponerme el velo. Había escogido un velo ruso. ¡¡Al mismo tiempo llega la fotógrafa y ahí ya caigo en tiempo de que me caso en 15 minutos!!
Juanma me dice que hay que esperar un poco, que él nos avisa y se va. Nos quedamos mis padres, mi hermano y yo. Con la calma del caso, nos tomamos un vino y salimos caminando por Plaza Nueva. ¡¡¡Hacía frío, pero no llovía!!!
Mientras caminábamos nos gritaban: ¡¡que vivan los novios!! Pues, pensaban que mi hermano era el novio, ya que estaba de traje, ¡¡con pajarita y sombrero!!
Cada vez sentía más impaciencia y el corazón iba subiendo de sitio. Si novias, el corazón va subiendo de sitio, ¡hasta que llega a la garganta!
Nos vuelve a llamar Juanma y nos dice que esperemos unos minutos más, así que decidimos entrar al bar de la esquina y tomar otro vino, por eso de calmar los nervios. Ahí recibí de las visitas más inesperadas: una de mis tías, que estaba enferma, se había recuperado y estaba ahí para celebrar con nosotros.
Otra nota importante novias: el que más tú quieres que vayas, ¡quizá no puede y eso no tiene que ver con el nivel de importancia que tú tengas en la vida de esa persona y viceversa... Y el que menos esperas que esté presente, aparece con su gran sonrisa y un regalo inolvidable! No se tomen nada personal. Son tiempos realmente complicados.
Cerca de las 3:20 pm estamos subiendo las escaleras de donde fue la ceremonia... A lo lejos se escucha el violín tocando Yellow de Coldplay y después de varios tropezones con el vestido, subo la mirada y ahí están. Todas esas personas que pensé no estarían, más los familiares, más los de siempre.
Volteo la mirada y está Humberto, sonriente como siempre, muy emocionado, ¡no queda otra que echarse a llorar de la emoción!
La ceremonia fue muy emotiva. Literal lloramos todos. Al menos 30 personas llorando al mismo tiempo de la emoción y alegría. ¡Por supuesto mi velo quedo como una visera! jajaja
De ahí, al cóctel... No paramos de brincar, comer, tomar, reír, bailar, en definitiva, ¡vivir!
Siempre me habían dicho que pasaba muy rápido, que disfrutara cada momento, y es así. Casi sin darte cuenta, ¡¡¡te encuentras maniobrando poder quitarte el vestido!! jajaja
Fin.
P.D.: Si les puedo ser útil en algo, no duden en contactarme.
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