La boda de Hernan y Aran en Robledo De Chavela, Madrid
Al aire libre Verano Verde 1 profesionales
H&A
22 Jun, 2013El día de nuestra boda
El pasado sábado 22 de junio me casé en Robledo de Chavela. Ésta era mi segunda boda. La primera fue en el Palacio de la Granja, con vestido de Valentino y, como tenía 21 años prácticamente todo lo decidí con la ayuda de mi madre.
Con el paso de los años siempre pensé que de poder repetirla cambiaría un montón de cosas: desde poderme casar en casa y al aire libre (en plan muy americano) hasta el vestido y, por supuesto, el peinado.
Por fin encontré al hombre de mi vida y me pidió matrimonio como siempre soñé: por sorpresa, en medio de una cena romántica, rodilla en tierra y con un diamante en la mano. He estado siete meses dedicada en exclusiva a preparar mi boda y, una vez pasada creo que definitivamente ¡fue la BODA PERFECTA para mí!
El día empezó con mis dos hermanas y mi sobrina favorita desayunando en casa (8.00 a.m.) zumo de naranja, café, bollería y frutas encargadas por mi hermana a un amigo restaurador. A las 9.00 nos fuimos todas a la peluquería de donde salimos perfectamente peinadas a las once y media. Recogimos el ramo y nos dirigimos en coche a Robledo de Chavela que está a unos 50 kilómetros de casa.
Seguir leyendo »Allí teníamos reservadas todas las habitaciones de la boda en "El Rincón del Traspalacio", un pequeño hotel donde nos habían reservado a mí y mis hermanas las tres mejores suites y en la mía habían puesto un gigante espejo de cuerpo. Mi madre ya había colgado el vestido y mientras mi hijo y sobrinos disfrutaban en la piscina, comimos algo ligero con mi madre y mis primas que ya habían llegado para el evento.
Después de una pequeña siestecita, subieron ya arregladas a mi habitación para ayudarme con el vestido y sobre todo con el maquillaje. Por fin, a las 6.30 p.m bajamos para hacernos las fotos con toda mi familia. Cuando llegué al jardín mi hijo Jaime, que el día anterior había cumplido 19 años, me estaba esperando con el ramo y me dedicó mi poema favorito (el "If" de Ruyard Kipling).
Toda la comitiva salió hacia la casa de mis suegros donde celebrábamos la ceremonia y el catering a las siete de la tarde. Por último llegamos mi padre y yo. Nos recibió el maestro de ceremonias "Antonio Fernández" que coordinó una maravillosa ceremonia en la que abundaron las risas, los aplausos y también las lágrimas.
Mi actual marido me sorprendió con sus votos recitando en inglés el "You were always in my mind" y acompañándose de una guitarra que ni siquiera sabía que tocaba. Mis votos fueron más sencillos pero también emotivos y sobre todo muy sinceros y provocaron emoción y aplausos en todos nuestros amigos y familiares.
Para finalizar, mi hermana y mi suegro también dijeron unas palabras en representación de cada una de las familias y mi sobrina me dedicó una preciosa canción mientras firmaban los testigos.
El cóctel y la cena servidos por ACADI CATERING fueron sencillamente espectaculares.
El jardín decorado por mí con luces en todos los árboles y velas y antorchas estaba sencillamente maravilloso. Los centros con flores naturales y velas perfectos. Las antorchas creaban un ambiente romántico increíble acentuado por el fondo musical de jazz de los 50 que me encanta.
Por último, después de cortar la tarta, se apagaron las luces y a la luz de las bengalas mi suegro me dedicó un bolero al piano.
Eran las doce en punto e inauguramos el baile con "For once in my life" en versión de Michael Bubble y después baile con mi hijo en "A thousand years". A partir de ahí bailar y bailar hasta las 5 de la mañana donde servimos una pequeña recena.
Hubo pequeños fallos sobre lo que yo había planeado, el horario fue muy retrasado pero hoy sí puedo decir que ésta SÍ HA SIDO MI BODA PERFECTA y lo que me da más pena es que se haya terminado. Si pudiera volvería a la mañana del 22 de junio todos los días.
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