La boda de Guillermo y Soraya en Beniajan, Murcia
Elegantes Verano Rosa 3 profesionales
G&S
12 May, 2018El día de nuestra boda
Jamás habría podido soñar una boda así
Tras unas semanas horribles en las que algunos proveedores me fallaban y nada llegaba a tiempo, por fin llegó el día soñado. Estaba como en una nube, no me podía creer que ese día que siempre soñé había llegado ya.
El día anterior en los juzgados fue bonito, lo celebramos con los padres y los testigos de manera muy íntima. Pero el día gordo era el sábado.
Por la mañana, fui a la peluquería muy tranquila. La verdad que me gustó más el recogido ese día que en la prueba. Se quedó muy bonito (recomiendo que llevéis camisa o cuello grande en caso que vayáis a la peluquería y no vengan a casa a peinaros). Me dirigí tranquilamente a casa a eso de las 1:30 y en nada la maquilladora llegó a casa. Empezó a maquillarme tranquilamente y disfruté de ese momento (chicas, el conjunto camisón y batín se pone para paripé generalmente para no mancharlo antes de las fotos, lo normal es que te hagan fotos con eso ya terminando de maquillarte o repintándote los labios).
Seguir leyendo »Vino el fotógrafo, me hizo las fotos terminando de maquillarme y me hizo una sesión en ropa interior o con el camisón. (Yo tuve un fallo, y es que mi “suje” estaba cosido al vestido y no lo podía descoser para hacer las fotos, así que intentad tener uno que dé el pego o que sea del mismo estilo si es que os vais a hacer fotos así, porque yo me tuve que tapar el pecho como con sábanas o con el mismo camisón).
Ya vino mi madre de la peluquería y nos puso nerviosos a todos. Comenzó a vestirme y nos agobiamos un poco porque se nos echaba la hora encima y mi vestido era de cierre de corsé y no atinaba.
Con la ayuda de los fotógrafos que eran muy mañosos me vistieron, mientras que oía el timbre, ¡mis damas habían llegado y ya en ese momento me puse un poquito de los nervios! Bajé al salón y nos hicimos unas fotos, pero con prisa porque íbamos algo justos. Nada más salir por la puerta tenía un palco de vecinas esperándome. Me sentí como una famosa, encima tenía una alfombra rosa chicle en la entrada de casa y todo el mundo estaba aplaudiéndome y con el coche de novia decorado precioso en la puerta de casa (paramos un poquito el trafico). Me monté en el coche cuando mi hermano y mis padres comentaban que no se lo creían, estábamos un poco en shock como en una burbuja. Fuimos muy despacito porque si no la tarrina de flores de fuera del coche podía salir volando.
Llegué al restaurante (me casaba por lo civil en el jardín del restaurante) y... ¡El novio no había llegado! (Ya os contaré el por qué después). ¡Estaba que me daba un “pataflús”! Al rato, a todo esto, veo que viene su coche pasando casi a lado del mío y yo escondiéndome tras el ramo para que no me viera. El organizador dio paso a su coche y me dijo que me pusiera en la esquina si quería ver cómo él entraba. Al ver a toda esa gente ahí sentada tan arreglada, todo tan bonito, la música, el novio entrando... Todo tan real... ¡El momento había llegado! Sentí como que se me salía el corazón del pecho esos minutos mientras entraba el novio fueron horribles porque estaba híper nerviosa. Me acercaron a la entrada y fue precioso entrar con mi padre. Lo que no me esperaba para nada es que mi novio (que es súper bromista y no muy sentimental) llorara como una magdalena al verme. Jamás se me borrará ese instante de la mente. La ceremonia fue un cuento de hadas. Leyó mi suegra, una de mis damas, leyó una familiar, y leyó mi padre. Hizo el discurso más bonito del mundo. Todo, todo el mundo llorando de emoción, todo el mundo le aplaudió hasta quedarse sin manos. Jamás me podrán decir algo tan bonito como me dijo mi padre. Fue sin palabras... Me pasé toda la santa ceremonia llorando de felicidad y emoción. Hicimos la ceremonia de la arena y la ceremonia de la rosa, en la que hice una pausa para darles a mis abuelas una rosa a cada una, ya que para mí decidí casarme este año para que ellas pudieran estar aquí y pudieran ver a su primera nieta casarse (pues andan delicadas de salud). Dediqué un beso a mi abuelo que no está con nosotros y dimos paso al momento de los anillos, donde mi precioso pastor blanco suizo, Apolo, apareció corriendo con ellos. En ese momento, mi actual marido me confesó que llegó tarde porque perdieron los anillos y el perro los encontró. ¡Como en las películas americanas!
Acto seguido, dimos paso al sí quiero y salimos del jardín para que nos lanzaran el arroz (chicas cerrad la boca). Fue un momento precioso, después un poco agobiante porque ibas dando besos en plan robot automático.
Nos hicimos unas fotos por los jardines cuando en el jardín de al lado, tenía lugar la boda de una familiar de mi expareja con la que estuve muchísimos años. Fue un momento super extraño, yo caminando para el altar para hacerme fotos y él y su familia caminando al altar mientras me miraban... ¡Como pensando, lo que ha cambiado la vida! No sé, fue muy raro y a la vez bonito. Le deseo lo mejor. Pero jolín, menuda coincidencia, mira que hay años, meses, días, horas, sitios y restaurantes y qué casualidad...
Tras las fotos, nos llevaron al salón para ver si se había quedado decorado a nuestro gusto y salimos al coctel donde nos hicimos fotos con los invitados. Apenas pude pillar algo de comer porque ese día eres super protagonista y todo el mundo quiere fotos contigo.
Entramos al salón mientras improvisamos un baile (mi gran noche de Raphael) y la gente acompañaba nuestra entrada con bengalas.
Y ya en el convite no comí absolutamente nada porque llegaron las sorpresas. Que si vídeos, que si varios bailes a los novios, que si regalos, que si una canción cantada por una de mis damas con un obsequio y unas rosas, que si yo le preparé al novio un vídeo con carteles que ponían "Guillermo, el amor que Soraya siente por ti es tan grande que ha llegado hasta X (lugar del mundo)" con muchísimos países lejanos... Luego también le regalé un reloj de madera con nuestra foto y las bambas personalizadas. Y ya también el momento ramos a las madres y unos pañuelos dedicados a los abuelos. Y el gran baile. La verdad que sentí que se pasó muy rápido, cuando me vine a dar cuenta estaban poniendo los cafés. Quizás chicas, en mi humilde opinión, os recomendaría que no deis tantas sorpresas porque os agobiáis porque no da tiempo a nada (los alfileres los tuve que dar durante el baile/barra libre porque ya era tarde) y no disfrutáis tanto del momento ni de la gente. Sentí que estaba con mucha gente, pero con nadie a la vez. Luego sobre las 12-1 de la mañana anuncié a los invitados que nos saliéramos al parking a lanzar linternas tailandesas para pedir deseos (previo permiso a la alcaldía de la localidad). Fue un momento precioso, eso sí, un poco peligroso.
En fin, llegó la barra libre y se pasó rapidísima. Como hubo tantas sorpresas empezó super tarde y como nos teníamos que recoger máximo a las 5 la verdad que el alcohol no se amortizó. Así que, si vais a hacer muchas cosas casi mejor que sea por botella o por tickets, a nosotros nos salió un poco cara entre la gente que no bebía, los que se fueron... Ya que la cosa se alargó mucho.
Entre una cosa y otra nos recogimos a las 6 de la mañana (al día siguiente debéis ir vosotros o algún familiar a por la decoración) y nos dirigimos al coche del novio que nos lo habían llenado de globos y apenas podía conducir.
Ya nos fuimos a casa y en fin… ¡En unas horas a preparar maletas porque el lunes nos íbamos a Miami y a un crucero por Jamaica, Islas Caiman, México y Bahamas!
Pasó todo en 5 minutos... Aun creo que debo de seguir preparando cosas porque como pasó tan rápido tengo la sensación de que no me he casado porque ha parecido un sueño, una estrella fugaz.
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