La boda de Gabri y Mandi en Ingenio, Las Palmas
Al aire libre Otoño Blanco
G&M
05 Oct, 2013El día de nuestra boda
Faltaban dos días para la boda. ¡Qué nervios! ¡Corre, corre!
Durante los dos días previos a la boda se palpaba la tensión en el ambiente. Todos los que estábamos organizándola ¡andábamos como locos!
Si ya estoy así, como estaré ese día.- Pensé.
La noche anterior al gran día estuvimos trabajando muchísimo para que todo saliera bien. Terminamos todo sobre las 2 ó 3 de la mañana ¡y nos casábamos a las 12:30 del medio día! Dormimos juntos en nuestra casa, necesitábamos descansar, y en otro sitio que no fuera nuestra cama iba a ser imposible.
Cuando abrí los ojos a las 7 de la mañana, me sorprendí. ¿Dónde están los nervios? ¡Habían desaparecido! Sentí que nunca había estado tan segura de nada. Estaba muy, muy feliz y tranquila. Desayunamos como siempre, como cualquier otro día y de repente: ¡Cariño, que son casi las 9!
Comenzamos la maratón: subir el traje a casa de mi madre, ir a la peluquería, esconderme de los que se acercaban a casa de mi madre. ¡Cuánto me reí! Todo el mundo preguntaba por mí y yo en el baño de la planta baja, calladita, maquillándome.
Seguir leyendo »Cuando quise darme cuenta, ya estaba saliendo por la puerta dirección a la limusina. ¡Fotos, fotos! Ahí comenzó. ¡En mi vida me habían hecho tantísimas fotos! Mi madre, mi hermano (el padrino) y yo nos subimos a la limusina (¡gracias Paco!) y llegamos al sitio donde tendría lugar la ceremonia. ¡Qué miedo!
Cuánto añoré a mi padre en ese momento (hace unos meses que el cáncer nos lo robó), pero sé que él estaba allí, acompañándonos, mirándonos con orgullo a mi hermano y a mí y agasajándonos.
Entramos al salón, y miré a mi pareja. Qué nervioso estaba Gabri, rígido como una estatua y a la vez emocionado. Luego pasó todo súper rápido: la ceremonia de arena, la firma, el arroz... y cuando nos dimos cuenta ¡Ya estábamos partiendo la tarta!
Los invitados empezaron a marcharse sobre las 6 ó 7 de la tarde y nosotros nos quedamos un ratito más, con la gente que siempre se queda hasta el final, con los que nunca faltan.
Sobre las 11 de la noche llegamos al hotel. ¡Sí, sí! ¡Entramos vestidos de novios! ¡Todo el mundo miraba sonriente! En el hotel RIU fueron encantadores, nos dieron un trato exquisito.
¡Y aquí estoy! ¡Casada y casi sin darme cuenta!
Os juro que no bebí, pero tengo lagunas de algunos momentos de ese día. Y nada salió exactamente como lo planeamos, ¡fue aún mejor!
Para aquellos novios que organizan ellos mismos su boda: tranquilos, ¡una fiesta nunca puede salir mal!
Besos
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