La boda de Francisco y María en Valladolid, Valladolid
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05 Oct, 2019El día de nuestra boda
María y Francisco: Noche en el museo
Se habían visto muchas veces, tenían amigos en común, habían coincidido en numerosas ocasiones pero ninguno de los dos se había dado cuenta de que estaban hechos el uno para el otro y que pasarían juntos el resto de sus vidas. Francisco y María pasaron por el altar el pasado mes de octubre en la preciosa iglesia del Monasterio de San Benito el Real en Valladolid.
Maria Sierra y Francisco Sánchez Capellán se conocieron hace ya 8 años gracias a que una amiga de María del colegio donde estudió y el hermano de ella eran del mismo grupo de amigos. Una noche de febrero coincidieron en un conocido bar de Valladolid y ambos empezaron a intercambiar conversaciones. A la mañana siguiente, María, animada por una de sus amigas, decidió tomar la iniciativa y lo agregó a Facebook, donde empezaron a hablar durante semanas. A partir de entonces, quedaron en sucesivas ocasiones y es un mes después cuando ambos se dan cuenta de que esto duraría el resto de sus vidas.
Seguir leyendo »Unos cuantos años más tarde, después de convertirse en una pareja de lo más viajera, Fran elige La Coruña, en la misma Torre de Hércules, como lugar para pedirle a María que se case con él. Ella aceptó sin dudarlo y ahora recuerda ese día como uno de los más bonitos de su vida.
La impresionante Iglesia de San Benito el Real en Valladolid fue la encargada de presenciar el sábado por la tarde el "Sí, quiero” de la pareja. Decorada por el equipo de A Cuatro Manos y eligiendo un estilo rústico quedó todavía más bonita si cabe.
Posteriormente, en las inmediaciones de la misma, se celebró el banquete en el Museo Patio Herreriano, un espacio de lo más exclusivo y original, situado en pleno centro de Valladolid donde los invitados pudieron disfrutar de un banquete poco tradicional en las alas del propio claustro del museo. Los propios novios se encargaron de diseñar la decoración de las mesas con temática bursátil, campo en el trabaja Francisco y con el que quisieron hacer un guiño al mismo iluminando cada mesa con una caja de luz y un índice de bolsa diferente.
Sin embargo, uno de los momentos más bonitos de la pareja fue el baile nupcial, para el que eligieron una canción significativa para la pareja: “Angels” de Robbie Williams. Como anécdota que siempre recordarán los novios, al empezar el baile, el dj no lo anunció por el micrófono y muchos invitados no se habían enterado de que este empezaba, de manera que solamente unos pocos pudieron ser participes del mismo. Casi tienen que repetirlo de nuevo, menos mal que algunos invitados tenían preparados sus teléfonos móviles para capturar el momento.
Natalia Bravo, soprano de excepción y pianista fueron los encargados de poner voz a la música en la ceremonia, que contó con una cuidada selección de piezas de música clásica y moderna. Gonzalo Abril, por su parte, amenizó el cóctel celebrado en el patio de los novicios tocando música en directo para todos los asistentes.
María deleitó con un único, pero impresionante vestido y velo, diseños Rosá Clara, un traje de estilo princesa hecho de tul con cuerpo de crepé de seda natural muy ceñido al cuerpo. Acompañó el traje un exclusivo ramo realizado por Lola Geijo y unos pendientes diseñados especialmente para el evento por Mila González. A pesar de no cambiar de vestido, eligió dos peinados de estilos muy diferentes: moño con trenzas para la ceremonia y melena suelta con diadema de hortensias preservadas para el banquete; peinado muy original realizado por Peluquería Rabel. Francisco, en cambio, escogió un chaqué gris claro de la marca El Ganso que acompañó con un atrevido chaleco de cuadros verdes y azules de Ramón Sanjurjo.
Una boda, sin duda, inolvidable, muy emotiva y cuidada que contó con muchas sorpresas y detalles para divertir a todos los invitados.
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