La boda de Fabien y Mildred en Condado De Castilnovo, Segovia
De noche Verano Dorado 1 profesionales
F&M
09 Ago, 2025El día de nuestra boda
El pasado 9 de agosto contraje matrimonio con el amor de mi vida y padre de mis tres hijos.
Fabien y yo nos conocemos desde hace 15 años, pero estamos juntos desde hace casi 13.
Él es francés y yo soy dominicana, aunque criada en un pueblecito de Segovia.
Fabien me pidió matrimonio en un restaurante italiano el día de los 10 años de nuestra hija mayor.
Un año y medio después, nos casamos en la iglesia del pequeño pueblo de Villafranca del Condado.
El día, como para todos los novios, empezó con mucho estrés. Fue una boda de tarde y el banquete estaba previsto en el precioso jardín del castillo de Castilnovo, que se encuentra también en Villafranca. Además, Fabien y yo no nos habíamos visto desde la noche del viernes y no habíamos hablado, todo para intentar tener esa sensación de nervios y emoción hasta el momento de nuestro reencuentro en el altar.
Y así fue.
Después de todas las respectivas entradas, yo entré con mi padre y mi madre, cada uno de un brazo, con la música de los instrumentos del grupo Rosé de fondo, justo hasta que me encontré cara a cara con Fabien. Él, después de su emoción al verme entrar, me dijo que estaba muy guapa, pero… que no había cura.
Seguir leyendo »Entonces, los nervios volvieron a mi estómago, pero la emoción era más bien desagradable e inquietante. ¿Qué había pasado con el cura? ¿Por qué no estaba ahí? ¿Y, sobre todo, por qué el señor que abría la iglesia nos echaba la bronca diciéndonos que la boda era una hora más tarde? ¿Quién le había dicho a ese señor, que era él, que decidía la hora de mi boda ya fijada más de medio año atrás con el señor cura?
Bueno, yo solo llegué con cinco minutos de retraso, pero el señor cura llegó con una hora y media de retraso, con la excusa de que se había hecho un lío con los horarios y que además se le había olvidado el vino en su casa, que por cierto estaba a 15 km de Villafranca.
Nuestra ceremonia religiosa fue un despropósito por culpa del señor cura, pero gracias a los superhéroes que habíamos contratado, los invitados y mi fiera interior, supimos sobrellevar esa hora y media dentro de la iglesia con una ola de calor apabullante de la mejor manera.
El grupo Rosé tocó sin parar un repertorio súper bonito que animaba a la gente y estaba completamente adaptado a la situación y al lugar.
Lo mismo para el fotógrafo y las videógrafas. ¡Unos cracks!
Una vez salimos de la iglesia y nos fuimos a Castilnovo, todo cambió de color y de sensaciones.
El banquete fue un banquete típico segoviano, con cochinillo y lechazo, vino de Ribera del Duero y postres que reflejan el buen hacer de los profesionales de Segovia.
El DJ amenizó todo el banquete y se adaptó casi por completo al público francés, y nos preparó una entrada de novios increíble con fuego frío.
La fiesta se convirtió en un fiestón; todo el mundo estaba bailando sin parar y casi nadie sentado.
La mezcla de lo francés, español y dominicano funcionó muy bien. Por suerte, mis profesionales hicieron que olvidáramos cómo había comenzado nuestra boda.
Hace ya 15 días y aún me escribe gente para decirme que fue la mejor boda en la que han estado en mucho tiempo. Eso es de agradecer y se lo debemos en gran parte a esos superhéroes de nuestro gran día, que fue el principio del resto de nuestras vidas juntos.
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