La boda de Emilio y Macarena en Valdepeñas, Ciudad Real
Al aire libre Primavera Verde
E&M
24 May, 2025El día de nuestra boda
Los preparativos empezaron con una carta a mi futuro marido, deseándole un buen comienzo de día y que le esperaba en el altar con mucha ilusión. En la peluquería donde me preparaban, estaba tan tranquila e ilusionada que contagiaba ese ambiente de relax, pues ya solo quedaba vivir y disfrutar el día.
Cuando llegué a mi casa a prepararme, fueron todo emociones: por reencuentros con amigos que llevaba mucho sin ver, ver a familia que tengo lejos, llenos de alegría por este gran día; mi hermana ayudándome con el vestido junto a mi madre y amigas especiales.
Cuando revelaba el vestido, las caras eran de emoción y sorpresa, y decían: "Es tan tú, cualquiera no podría llevarlo y eso lo hace más único". Pero el momento en el que temí perder el maquillaje fue cuando mi padre me vio y me dijo: "Mi niña ahora es toda una reina". Monté en mi coche de caballos, digno de una princesa de cuento, junto a mi padre y puse rumbo a la ceremonia, donde todos me esperaban.
Cuando llegué, ahí sí empezaron los nervios. Todo el mundo me miraba con una gran sonrisa, sonaba la canción que representaba mi infancia (El castillo ambulante) y, cuando llegué al pasillo y le vi, fue mucho mejor de lo que me imaginé, pues en su cara vi emoción e ilusión. La ceremonia, llena de discursos, votos y palabras bonitas, emocionó a todos. Los anillos se entregaron siguiendo un juramento inquebrantable para que nuestra unión no se rompiera nunca, y el deseado "sí quiero", tras el cual, para sorpresa de todos, mi prima favorita nos declaró marido y mujer.
Seguir leyendo »En el cóctel nos hicimos fotos con todo el mundo, comimos lo que nos dejaban porque queríamos saludar a todos y, tras la minisesión, entramos al banquete con Hell yeah, caracterizando nuestra boda con ambiente rockero.
En el banquete comimos algo más; entre regalos y sorpresas inesperadas, no dejábamos de levantarnos para hablar con la gente, ver si estaban bien y compartir muchas risas y recuerdos.
El corte de la tarta se hizo entre risas y complicidad, mientras sonaba I don’t wanna miss a thing, como siempre había soñado y la cual bailamos, cerrando con otro beso más. Las sorpresas a amigos, compañeros y padres fueron mejor de lo esperado, pues nadie esperaba nada, aunque se lo imaginaran.
El baile empezó con nuestro "muy ensayado" remix, que comenzó con un vals, una canción broma y freestyle; el vals con los padrinos, y continuamos con pasos que nosotros creamos y que disfrutamos hasta hacer que todos se unieran a la fiesta.
No sé cuántos mojitos probé ni cuántos chupitos brindé, pero disfruté cada canción y cada baile.
Lo mejor de la boda fue tener a la gente que quería, disfrutando y bailando sin parar hasta el final.
Fue un día inolvidable.
Otras bodas en Ciudad Real
Ver todas
Intelier Airen
Hacienda La Membrilleja
Hacienda La Membrilleja
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario