La boda de David y Raquel en Valencia, Valencia
Modernas Verano Azul
D&R
03 Jun, 2017El día de nuestra boda
Fue un día muy especial, raro, familiar, estresante y como no, muy emotivo. Recuerdo que la semana de antes solo tenía ganas de que llegara rápido y pasara más rápido aún, aunque luego me arrepentí de que así fuera.
Todo empezó con el traslado al hotel para prepararlo todo. Al principio mi familia estaba más nerviosa que yo, aunque yo lo llevaba por dentro, aun ahora al recordarlo siento ese nudillo en el estómago... Pronto empezaron a aparecer cosas de última hora con las que no había contado... Sí, me faltaban los arreglos del pelo, no quería nada muy pomposo, con unas horquillitas con brillantes bastaba, pero no las tenía, así que tuvimos que hacer una parada antes de llegar al hotel, menos mal que los encontramos enseguida.
Al llegar al hotel quedé encantada, no solo era acogedor, el encanto que le daba estar pegado a la playa era algo especial. La Suite era increíble, mucho mejor que en las fotos, sin duda. Por si no era suficientemente especial por ser el día de mi boda, esos detalles hacían notar en todos la tarde emotiva que se acercaba.
Seguir leyendo »Todo fue muy familiar, mis padres, mi hermana y la amiga que me maquillaba y peinaba que también forma parte de la familia hizo que el ambiente fuera muy relajado y distendido, hasta mi padre pudo hacerse una siesta en la habitación del hotel mientras me maquillaba.
Al llegar los fotógrafos ya se empezaban a notar más los nervios, las fotos sin el vestido, las fotos con el vestido, la hora de la ceremonia estaba cada vez más cerca y así como era muy consciente de ello parecía a la vez muy lejano todo. Hasta que llegó el coche que me llevaría a la ceremonia.
A partir de ahí una mezcla de nervios y felicidad se hizo presente. El trayecto del coche se hizo largo y corto a la vez, a pesar de que estábamos al lado del lugar de la ceremonia.
Fue muy gracioso cuando llegué, ya que, el que iba a ser mi marido en breve estaba fuera y casi me ve, así que tuve que agacharme. A partir de ahí pasó todo muy rápido. Salí del coche, empecé a ver amigos y familiares que aún estaban entrando, y de repente estaba preparada, cogida del brazo de mi padre y llegando hacia él.
Me propuse no llorar, y eso que no soy llorona en general, y aunque las lágrimas estuvieron a punto de caer, no lo hicieron. Me encantó verlo, guapísimo, pensé en que me gustaba su traje, en que solo quería estar ya allí delante con él, y llegué.
La ceremonia no fue muy larga, pero fue todo muy familiar, su padre era el ministro de culto que nos casaba, así que todo fue más emocionante, podía notar los nervios conforme iba llegando el momento. Y entonces leímos los votos (cada uno había escrito los suyos) y otra vez las lágrimas, de felicidad, querían asomarse.
Y de repente... Nos estábamos poniendo los anillos, diciendo que sí, que queríamos pasar el resto de nuestra vida juntos, y sellando ese pacto con un beso.
Después todo fueron abrazos cálidos de amigos y familiares, emocionados también, recuerdo que todo eran sonrisas, fue un momento muy feliz, rodeada de todas esas personas a las que queríamos y que nos querían celebrando con nosotros ese momento tan especial, y dándonos todo su cariño.
Decidimos quedarnos a disfrutar del cóctel con todos ellos, pusimos el photocall en ese momento, para poder hacernos fotos con todos, casi no salimos de ahí hasta que llegó el momento de cenar.
La cena fue muy distendida, recuerdo que no paramos quietos ni un momento, es verdad eso que dicen que no disfrutas de la cena, más bien de la comida, pero lo disfrutas de otra manera. Dimos varios regalos, a nuestros padres, a nuestros hermanos y nuestros amigos. Fueron momentos muy graciosos y bonitos, ya que nadie se esperaba nada.
Después de cenar bajamos a la discoteca, donde teníamos preparado un karaoke. David y yo lo iniciamos con una canción y seguidamente empezaron los invitados a salir a cantar, fue muy divertido. Mientras cantaban, los niños se dedicaron a saltar y a bailar, parecían los coreógrafos de los cantantes.
Todo pasó muy rápido y cuando nos dimos cuenta ya estábamos en el hotel, repasando todo lo que había pasado en la boda, y poniéndole un broche de oro a un día tan especial.
Muchas veces hablamos de lo que nos gustaría volver a revivir ese día, y a pesar de que suene a tópico, fue uno de los más felices de mi vida.
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