La boda de David y Africa en Ubeda, Jaén
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D&A
12 Mar, 2016El día de nuestra boda
David y yo nos conocimos una tarde de marzo de 2004 en Úbeda, de donde somos ambos, a través de un amigo en común en una cafetería de la que hemos seguido siendo asiduos durante años. Él trabajaba en una tienda de fotografía y yo estaba preparando la selectividad. Pocos días después me invitó a una barbacoa en su cortijo, y desde ese momento no nos hemos separado. Yo me mudé a Madrid para hacer la carrera y el me siguió sin dudarlo. Me recogía a la salida de la facultad, de la biblioteca, de la academia, del laboratorio, donde fuera, lloviera o hiciera sol. Cuando terminé la carrera, la ciencia me llevó a Sevilla, y David una vez más me acompañó. De hecho, fue en Sevilla donde, 11 años después de conocernos, me pidió matrimonio en una cena muy especial en el Restaurante Abades Triana, a la orilla del Río Guadalquivir, donde yo siempre había querido ir. El anillo de pedida fue perfecto: una sortija de oro blanco con 25 diamantitos incrustados.
Desde ese momento comenzamos a planear la boda con muchísima ilusión. Comprábamos todas las revistas de bodas que encontrábamos y nos dormíamos buscando ideas en Instagram. Aunque la celebración de la boda sería en Úbeda, del diseño de mi vestido de novia, regalo de mi madre, se encargó la diseñadora sevillana Belén Miranda, la tela brocada de la falda y la impresionante cola del vestido fue de Luis Canales, los tocados (uno dorado para la ceremonia, y otro de lágrimas de cristal para la fiesta) de Cherubina asesorada por Pipa desde el primer minuto, y del reportaje fotográfico se encargaron Encarnación y Javier, de Encarnación Campanario Studio, con los que siempre habíamos querido contar para inmortalizar en imágenes nuestro día B. Todos ellos de Sevilla.
Seguir leyendo »Poco después, la ciencia volvió a hacer que nos mudáramos a Madrid, donde consolidamos la organización de la boda con la ayuda de Violeta y Estrella, de Wednesday Wedding Planners. Ellas se encargaron de que todas nuestras ideas se hicieran realidad. Así, conocimos a Alicia y Fátima de Arbolande, que se encargaron de toda la decoración floral de la boda; a Sheila y César de Invitarte, responsables de la papelería y de dar forma a nuestro sello A y D que tanto ha estado presente y a Nice Party, que diseñaron los kits de baño para el Palacio.Siempre recordaremos las meriendas con Estrella y Violeta en el VIPS de calle Orense, donde quedábamos para organizarlo todo y hacer brain storming.
La boda se celebró en la Iglesia de San Nicolás de Bari, una iglesia de estilo gótico que siempre ha sido especial para ambos. La cena se realizó en el Hotel Palacio de Úbeda, antiguo Palacio de los Condes de Guadiana joya del renacimiento Andaluz. Fue construido en el siglo XVI, y recientemente ha sido restaurado para convertirlo en el primer hotel 5* GL de la provincia. Nosotros lo conocimos cuando era un colegio en ruinas, y cada vez que pasábamos por delante nos decíamos “Si algún día lo reforman, nos casamos aquí, ¿a qué si?”. ¡Y así fue!
El día de la boda, de mi peluquería y maquillaje se encargó el estilista Manuel Cecilio, también sevillano, y en el que confié desde el primer momento. Me acompañó en la prueba de vestido y siempre me aconsejó lo mejor para mí. Durante la preparación vestí un kimono de seda personalizado y hecho a medida por la diseñadora madrileña Khemeia. Las joyas que yo llevaba eran un conjunto de anillo y pendientes de oro con diamantes y zafiro que conservaba mi madre desde hacía más de 40 años que fue mi algo azul, mi algo prestado, mi algo usado y mi algo nuevo (para mi). Los zapatos, hechos a medida por la diseñadora granadina Karolina Fresneda, me acompañaron hasta el último minuto, y llevaban en la suela un grabado con nuestras iniciales A y D con la fecha de la boda.
David llevaba un chaqué hecho a medida en la sastrería El Púgil de Madrid, regalo de sus padres, con corbata super original de lana y un chaleco muy british no menos original, también de la misma sastrería. Los gemelos eran de Hugo Boss que yo le regalé días antes de la boda, junto con el reloj de pedida de Tommy Hilfiger. Los zapatos, unos Oxford clásicos de Berwick. De su peluquería y barbería se encargaron Jose (Úbeda) y Mario de Luis Tachi (Madrid). Las alianzas fueron clásicas de oro (la mía con un pequeño diamante incrustado), de Joyería Suarez, regalo de los padres de David.
Como transporte utilizamos un Seat 600 rojo de coleccionista, con el que muy amablemente un familiar se ofreció a llevarnos. En la Iglesia nos esperaba una banda sonora espectacular de la mano de Cuarteto Granada, a quienes habíamos conocido en un concierto privado en una pequeña capilla en Málaga, durante una Noche en Blanco. Quedamos tan impresionados, que desde la primera pieza que escuchamos esa noche sabíamos que nos gustaría contar con ellos el día de nuestra boda. El camino al altar lo recorrí del brazo incondicional de mi padrino Emilio y lo enmarcaba un caminito de Eucalipto precioso que aportaba una nota muy romántica a la iglesia. La mirada que tenía David en el altar conforme me iba acercando a él será una de esas imágenes que me costará olvidar en la vida.
A la salida, nos esperaban los invitados con sobrecitos de arroz y lavanda obsequio de Hecho por Kit, empresa madrileña a la que conocimos en una feria de bodas nada más mudarnos a la capital.
En la decoración del Palacio, el olivo estuvo muy presente, a través de ramitas que David mismo recolectó del olivar de su cortijo el día de antes de la boda, y que quisimos incluir, por ser parte de nuestra historia, en la celebración junto con el resto de arreglos florales donde predominaban unas hortensias impresionantes. Obsequiamos a los invitados con jaboncitos naturales elaborados artesanalmente con aceite de oliva hechos por Dulce Jabón de María (Madrid) que llevaban talladas nuestras iniciales, y a nuestros amigos “casaderos” con ramitos de paniculata y Playmobil customizados con traje de novios.
Mi mejor amiga Elena se alió con mi madre y con David para llenar mi cuarto de globos la noche previa a la boda.
El día de la boda estuvo repleto de momentos que nunca olvidaré, como cuando me entregaron un precioso (y enorme) ramo de flores de parte del que horas más tarde se convertiría en mi marido, acompañado de una emotiva carta y mis bombones favoritos. Me encantó estar acompañada por mis mejores amigas en la habitación, y los momentos en los que Estrella y Begoña (las wedding planners) se pasaban por la habitación para asegurarse de que estuviera bien y reírnos un rato para relajarme. Tampoco olvidaré las caras de mis amigos cuando me visitaron en la suite de Palacio donde me estaba arreglando, ni las de mi familia cuando me vieron ya vestida de novia.
Varios de nuestros amigos y familiares se encargaron de las lecturas mientras nos miraban con complicidad desde el altar. Una de mis mejores amigas, Cris, nos dedicó unas palabras cargadas de sentimiento durante la ceremonia y también nos obsequió con un rincón de firmas del que cuidó el más mínimo detalle.
Grandes momentos y anécdotas de aquel día quedarán grabadas, literalmente, ya que Fran, de Visual HD (Úbeda) se encargó de montar un videocall organizado en un rincón decorado por Tony’s Decoración (Úbeda) en el que nuestros amigos recordaban momentos vividos con nosotros y dejaban grabados sus mejores deseos. También ha contribuido a recolectar grandes momentos la aplicación de móvil Wedshoots de Bodas.net con la que nuestros invitados podían hacer fotos y subirlas a una “nube” común para compartirlas con el resto de invitados.
¿Una anécdota vivida por mí? Se me olvidó el ramo de novia en la suite de Palacio y fue el mismo Manuel Cecilio el que tuvo que salir corriendo cuando ya me estaba montando en el coche para dármelo. ¡Menos mal!
¿Una anécdota vivida por David? Cuando horas antes de la boda sus amigos lo recogieron en casa para celebrar con unas cervezas sus últimos momentos de soltero.
La luna de miel fue un viaje diseñado a la “carta” por Irene, de la agencia de viajes el Corte Inglés, quien muy amablemente nos ayudó a organizar una escapada a la parte más austral de Europa para poder ver Auroras Boreales.
Lo repetiría todo sin dudarlo y siempre contando de nuevo con Wednesday WP.
Gracias por todo.
A y D.
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