La boda de Chedey y Patricia en Las Palmas De Gran Canaria, Las Palmas
Al aire libre Verano Beige 3 profesionales
C&P
21 Jun, 2025El día de nuestra boda
Una boda de cuento, muy nuestra
Si tuviéramos que describir nuestra boda en una sola palabra, probablemente sería mágica. Fue un día que llevábamos muchísimo tiempo imaginando y preparando, pero que, cuando por fin llegó, superó todas nuestras expectativas.
Elegimos el Hotel Rural Maipez como escenario de nuestro gran día y no podríamos haber acertado más. Es un lugar absolutamente idílico y decidimos arriesgarnos haciendo toda la boda al aire libre. ¡Y salió genial! La ceremonia tuvo lugar en un entorno super bucólico, el cóctel en un espacio abierto y agradable y, para la cena y la fiesta, disfrutamos de un rincón absolutamente mágico, metido en el barranco, con la roca de la montaña a un lado y el barranco al otro. El propio entorno hacía que todo pareciera sacado de un cuento.
Además, como queríamos prepararnos allí, decidimos instalarnos el día anterior para descansar tranquilos y evitar el estrés de transportar todo el día de la boda. Aunque la tradición dice que la noche anterior los novios no deberían dormir juntos, para nosotros no hubo nada comparable a esa sensación de estar allí, tranquilos, pensando: “Parece mentira, pero ya ha llegado el día. Ya estamos aquí. Lo tenemos todo preparado y planeado. Ahora podemos simplemente descansar juntos antes del gran día”. Fue un momento muy especial.
Seguir leyendo »La decoración fue otro de los grandes aciertos. El equipo de Los Trastos de Lae consiguió captar nuestra idea a la perfección: un estilo boho-chic con detalles vikingos. El contraste entre las delicadas rosas palo, las pampas y los elementos naturales con los escudos vikingos, las runas que daban nombre a las mesas y la cartelería que diseñamos nosotros mismos hizo que todo tuviera una personalidad muy nuestra.
La ceremonia fue civil y se celebró allí mismo, algo que nos resultó comodísimo y que hizo que todo fluyera de una manera muy natural. Además, fue oficiada por un miembro de mi familia, lo que la hizo todavía más especial y cercana.
Hubo varios momentos que guardaré para siempre. Uno de ellos fue mi llegada al altar. Como mi padre ya no está, fue mi madre quien me acompañó. Recuerdo perfectamente el momento en el que doblamos la curva del camino y aparecimos delante de todos nuestros invitados. Estaban allí, esperándonos, mirándonos y sonriéndonos, mientras sonaba The Sound of Silence de Disturbed. Yo temblaba como una hoja y estaba completamente emocionada.
Y, por supuesto, también hubo momentos de pura risa. Como cuando nos dimos de comer la tarta el uno al otro y nos entró tal ataque de risa que fue imposible mantener la seriedad.
Otra cosa que estuvo muy bien fueron el cóctel y la cena, con un catering que estuvo a la altura y que dejó a nuestros invitados muy satisfechos. Y entonces llegó la fiesta.
Tuvimos DJ y nuestro baile fue uno de esos momentos que pasan demasiado rápido. Después… ¡fiestón! Lo que empezó casi como una verbena terminó convertido en una auténtica rave. Los artículos luminosos en tonos azules, rosas y violetas que habíamos preparado para la hora loca terminaron de transformar la fiesta y, entre luces, música, baile y muchas risas, no paramos en toda la noche. Lo mejor fue mirar alrededor y ver a todo el mundo disfrutando tanto como nosotros. Bailamos, reímos y disfrutamos muchísimo, y todavía hoy varios de nuestros invitados nos dicen que ha sido una de las mejores bodas en las que han estado. Creo que no podemos pedir un recuerdo mejor.
Fue un día muy nuestro: el lugar, la decoración, los detalles, la música y, sobre todo, la forma en que decidimos vivir cada momento. Un día lleno de emoción, risas, gente que queremos y recuerdos que vamos a guardar toda la vida.
Y sí… si pudiéramos volver atrás, lo volveríamos a elegir todo.
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