La boda de Charlie Roberts y Yunny Alma en Xesteda, A Coruña
En el campo Primavera Rosa
C&Y
04 May, 2024El día de nuestra boda
Teníamos claro que nuestra boda iba a ser inusual y divertida, ¡porque así somos nosotros! Decidimos hacer una boda temática: una boda cowboy en una aldea de Galicia bajo una carpa beduina. ¡Fue genial ver a todos con sus mejores galas al estilo western, en ese ambiente rústico y desenfadado (pero donde cuidamos cada detalle), disfrutando de una barbacoa espectacular de la mano de Loxisco, que también nos preparó unos entrantes variados, de calidad, y muy de la tierra!
No queríamos hacer una boda de alta cocina o delicatessen. Queríamos calidad, variedad y aquello que siempre triunfa. Lo que más llamó la atención (y lo que nos trajo de cabeza) fue proponer una boda sin alcohol. Y es que queríamos disfrutar de ese día de otro modo, con muchísimas actividades que ofrecían suficiente adrenalina para pasar una tarde agradable, familiar y sin excesos. Por eso tuvimos una ceremonia superentretenida que ofició mi hermano, un escape room para que los invitados se conocieran antes de encontrar su mesa, un karaoke, un toro mecánico (¡estas dos últimas actividades fueron lo más!), juegos variados, al Mago Charlangas, que hizo un show de magia de cerca mesa por mesa; un libro de firmas con una cámara Polaroid para dejar no solo unas palabras, sino un recuerdo divertido que a todos les sorprendió; un árbol de huellas, que ahora tenemos colgado en nuestro despacho; una mesa dulce y salada que quitaba el hipo (¡María, de Pura Locura, es una crack! ¡La comida voló en 15 minutos!), y un montón de detalles únicos y prácticos (la mayoría eran DIY) para todos los gustos y edades. No hubo tiempo para aburrirse y todos nos decían: "¡Nunca había estado en una boda así, qué divertida!"
Seguir leyendo »Ahora viene la anécdota: elegimos el mes de mayo por varios motivos, entre ellos, que cumplíamos 5 años de noviazgo. Elegimos un sábado en el que supuestamente iba a hacer sol y calor, pero... En el último minuto, un revés hizo que cayera el diluvio universal. Pero cuando digo diluvio, ¡es diluvio! El día antes de la boda pensé que tenía que cancelarla: una piqueta de la carpa se soltó y casi vuela por los aires (los operarios llegaron en menos de 3 horas para reforzar todos los puntos de anclaje: ¡magnífico el trabajo de Global Eventos!), el viento tiró toda la decoración de las mesas, los menús, las servilletas... Tuvimos que encargar 4 estufas de exterior para no quedarnos congelados, hubo que reubicar la ceremonia dentro de la carpa, pues estaba programada fuera, al aire libre, en un entorno espectacular, y era imposible celebrarla allí (María, de Pura Locura, hizo un trabajo increíble de organización del evento, encontrando rápidamente soluciones para cada contratiempo), avisamos a los invitados para que trajeran algunas mantas por si acaso, no sabíamos si el toro mecánico iba a poder funcionar... ¡Lagrimones me caían esa tarde! Pero, ¿sabéis qué? Todo el mundo se hizo cargo de la situación, todos echaron una mano, vinieron con ganas de pasarlo bien, cayese lo que cayese, y se creó tan buen ambiente que la lluvia, el viento y el frío pasaron a un segundo plano para dar protagonismo a todo lo demás. ¡Fue un éxito! Y... como dice el dicho: "novia mojada, novia afortunada".
Os dejo unas fotos que Valentina, de Fata Morgana Comunicación, hizo con todo el cariño y la profesionalidad que se puede esperar siempre de ella. ¡Esto fue otro punto diferente! No queríamos fotos posadas, sino fotografía documental que capturara momentos naturales: una mirada, un beso fugaz, una sonrisa o una lágrima durante la ceremonia… ¡Y Valentina es experta en esto!
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