La boda de Berni y Carla en Madrid, Madrid
Al aire libre Verano Rosa
B&C
17 Sep, 2016El día de nuestra boda
Después de la noticia de casarnos y un breve resumen en casa de lo que queríamos; un evento íntimo, familiar, sin maltrato al invitado y lowcost (porque dices la palabra boda, y parece que absolutamente todo se dispara), mi sabia madre -que me conoce bien-, me dijo: “Pues ya estás pensando en quién delegas, porque no quiero verte subida en la escalera el día antes de la boda”.
Y a pesar de que no queríamos maltrato al invitado, y que nuestro deseo era que absolutamente todo el mundo disfrutara con nosotros de ese día, delegué prácticamente todo en mi gran amiga Marian, de Aza diseño ornamental.
De esa decisión solo me arrepiento de saber a ciencia cierta que Marian no pasó un día de desconexión y disfrute con nosotros, pero desde luego ha sido con creces la mejor decisión que pude tomar, pues ya no es que sea una profesional como la copa de un pino, sino que ese día era como si fuera yo misma la que estuviera ahí metiendo caña.
Tanto para la ceremonia como para el convite escogimos El Restaurante Latigazo, ya que aunaba la mayoría de los requisitos que buscábamos: un rincón verde en Madrid, con un espacio con muchísimo potencial digno de ser decorado a mi gusto, transporte fácil, hotel cercano para la gente de fuera, y cocina propia. Además en tuvimos la suerte de que los responsables fueron desde el principio muy cariñosos con nosotros, el trato de todo el personal fue excepcional y el precio desde luego era el más competitivo.
Seguir leyendo »No hicieron falta muchas reuniones con Marian. Me conoce a la perfección y creo que yo tenía bastante claro qué y cómo lo quería todo. Aquello más que una reunión de trabajo acababa siempre en una reunión de amigas y risas. Así que por mi parte, bastó una visita a IFEMA y a IKEA para escoger y comprar todos los productos que necesitábamos, y que en manos de Marian y su madre junto con las mil sorpresas que nos prepararon, convirtieron aquel rincón verde en nuestro espacio de ensueño para ese día.
Si ella no hubiera estado ahí, vosotros que me leéis sabéis que mi madre es sabia, hubiera estado subida en la escalera ya no el día antes de la boda, sino casi el mismo día. En cambio el día antes me pasé toda la mañana montando brochetas de chuches con mi hermana para el candy bar. Y como me decían sorprendidos: ¡La única novia que el día antes está montando con los demás!
La verdad es que solo puedo decir que fue un día memorable, en los que estuvimos rodeados de profesionales que parecían amigos y que lograron que nuestro día fuera como tenía que ser: inolvidable.
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