La boda de Anicha y Manuel en Palma De Mallorca, Islas Baleares
Al aire libre Verano Rosa
A&M
27 Jul, 2013El día de nuestra boda
Nuestra boda fue todo lo genial que habíamos esperado que fuera. Disfrutamos nosotros como novios y disfrutaron los 100 invitados con los que contamos. Todavía hoy, a 17 de octubre, siguen diciéndonos lo impresionados que se quedaron todos por la gran boda.
Empezaré explicando cuál fue nuestro estilo. Teníamos claro que queríamos una boda en la que sólo estuvieran las personas más importantes y tengo que decir que 100 es un número perfecto para poder estar con todos y que la gente se conozca sin importar familias, grupos o procedencias. El 80% de nuestros invitados venían de fuera, por ello queríamos encontrar un lugar con un toque mallorquín, con mucho encanto y en un entorno natural (nada de hoteles con todo prefijado). Todo el mundo conoce de Mallorca su costa, pero, ¿y de sus montañas? Mucha gente no sabe que tenemos montañas. Qué mejor que hacer nuestra boda rodeados de la Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Unesco.
Después de mucho buscar dimos con La Granja (gracias a las fotos de la boda de Patricia conde). Nunca nos habíamos planteado casarnos allí, pero en cuanto la visitamos y conocimos a José Antonio (quien gestiona las bodas) nos enamoramos del lugar. Fue un flechazo. No solo por las posibilidades que ofrece a nivel de entorno, sino por las facilidades que ellos ofrecen como organizadores. En todo momento nos dejaron elegir todo, cambiar, añadir, quitar... ¡Fue una boda totalmente personalizada! Tengo que decir que la granja la cierran en exclusiva para las bodas y te dejan visitar el museo y moverte por donde quieras.
Seguir leyendo »Nuestra boda, en realidad, empezó el viernes 26 con una “white beach party” en Cala Egos (donde teníamos a muchos familiares alojados). De los 100 invitados a la boda, unos 70-80 vinieron a la fiesta de la playa. Encargamos cocas mallorquinas, quesos, embutidos, pan y ensaimadas. No faltó el vino, los refrescos y la cerveza. Además, contratamos a un grupo de música, Santana Project, que amenizó la velada con “temazos” de Santana. La gente bailó, comió y se divirtió. Y nuestro objetivo se cumplió: que todo el mundo se conociera para el día de la boda. Esta fiesta previa fue la manera de romper el hielo.
El sábado 27 de julio era nuestro día. A las 19h llegaban los invitados en los autobuses que pusimos y algunos en sus coches privados y a las 19:45h empezaba la ceremonia. La ceremonia fue civil en los jardines de La Granja. El alcalde de Esporles fue quien nos casó, un hombre de 10. Cercano, flexible y que hace unas ceremonias súper emotivas. ¡No hubo nadie que no soltara unas lagrimillas! Fue al más puro estilo americano, con 4 damas de honor y 4 caballeros. Para la música trajimos a dos chicas de Barcelona (una guitarra y una cantante) que tocaron canciones que habíamos escogido personalmente. Para la entrada de Manu cantó “Something” de los Beatles (tienen mucha historia en mi vida) y para mi entrada “I can't help fallingin love with you” de Elvis Presley. Durante la ceremonia cantaron dos canciones más y para acabar la de “One and only” de Adele.
El aperitivo fue en los jardines superiores con enredaderas y una fuentecita. Personalizamos completamente lo que queríamos que sirvieran. Además, un trío de cubanos (¡auténticos!) amenizaron ese momento (con canción dedicada a los novios incluida).
El banquete lo hicimos en el patio grande de la entrada. La mantelería toda en blanco con los centros en tonos pastel (como toda la boda). La comida, a pesar de comentarios que he leído por el foro, fue espectacular. Es verdad que cogimos las opciones más caritas porque queríamos calidad. Todo el mundo nos comentó lo bueno que estaba todo. Cantidad suficiente (y mira que venían muchos de Galicia, que allí son de comer en las bodas) y calidad.
El ramo lo lancé, al estilo americano (hubo una auténtica lucha por él, ¡de película!) y no dimos los novios. El primer baile fue una especie de flashmob. Empezamos Manu y yo a bailar cogidos con “Don't stop me now” de Queen hasta que en el momento clave se incorporaron 8 amigos que salieron de entre las mesas por sorpresa. El baile lo habíamos estado ensayando con una coreógrafa, así que quedó chulísimo. De hecho, se incorporaron, incluso algunos espontáneos entre el fervor del ambiente. Luego se dieron cuenta de que no se sabían los pasos.
Después empezó la discoteca en el patio interior con la fuente de piedra. Hicimos una barra de Gin tonics premium que tuvo mucho éxito. No faltó bebida y la gente bailó hasta decir basta (a las 5:30 de la mañana). Pusimos alpargatas blancas y rosas para las mujeres (¡que se agradecieron mucho!). Hicimos un photocall con disfraces varios (gorros, gafas, plumas...) que gustaron mucho. Para el libro de firmas, junto al photocall pusimos una cámara digital con una impresora de fotos, de manera que los invitados se ponían los disfraces, se hacían la foto, la imprimían, la pegaban en el libro y firmaban. ¡Un recuerdo precioso!
Y, así, sin darnos cuenta, llegó el final de nuestro gran día. Los autobuses esperaban para devolver a todo el mundo a sus hoteles/casas. (Como anécdota, pusimos un bus a las 3h y solo lo cogieron 5 personas).
Las fotos fueron a cargo de Artboda. ¡Hicieron un trabajo estupendo! Y dos días después hicimos el “trash the dress” en una playa, ¡con chapuzón vestidos de novios incluido!
Espero que mi relato sirva a futuras parejas, ¡estoy para lo que necesitéis!
Anicha.
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