La boda de Alberto y Silvia en Valladolid, Valladolid
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A&S
05 Dic, 2015El día de nuestra boda
No pudo salir mejor, todo fue perfecto, empezando por el tiempo. Amaneció un día claro y despejado, con un sol radiante y una temperatura muy agradable para las fechas en las que estábamos. El novio llegó con tiempo de sobra a la iglesia y la novia se retrasó los 5 minutos de rigor.
La misa fue muy bonita y personal. Una gran amiga de la novia se encargó de la música junto al coro que lleva, con las canciones que habíamos elegido. También las peticiones y algún texto lo preparamos nosotros para darle ese toque personal, y más aún siendo nuestros familiares los que los leyeron. La homilía del sacerdote gustó mucho a todos. Fue muy sincera y cercana, muy bonita. A la hora de pronunciar los votos, el novio se emocionó y tuvo que tomase un respiro para poder acabar.
Y a la salida todos esperando con toneladas de arroz y pétalos de rosa, parecía que no acababa. Y muchos abrazos y felicitaciones, todos estábamos felices. Además de los invitados, muchos conocidos se acercaron hasta la iglesia para felicitarnos. Es bonito ver cómo te quiere la gente y quiere estar presente este día tan importante para nosotros.
Seguir leyendo »De la iglesia, a la finca para el convite. Como no queríamos perdérnoslo, habíamos decidido hacernos las fotos en la misma finca, que tiene unos rincones preciosos, y evitar así perder tiempo yendo a otro lugar para hacer el reportaje. El transporte en autobús para los invitados les esperaba junto a la iglesia, y nosotros nos fuimos en el coche que había traído a la novia. Después de un divertido tour por Valladolid para recoger el abrigo del tío de la novia y pasar por el Carrefour a echar gasolina, y con los padres del novio detrás nuestro alucinando con la excursión, llegamos a la finca La Fuente de loa Ángeles.
Con el día tan maravilloso que hacía, el cóctel se celebró en los jardines exteriores. Todo el mundo estaba encantado con el sitio y con la decoración, estaba precioso todo. Ramón incluso nos preparó un árbol de Navidad para darle un toque aún más especial al día. Y es que me encanta todo lo relacionado con estas fechas, y le había sugerido la idea en alguna de las reuniones, jeje. Nos hicimos el reportaje por los jardines de la finca, y las fotos con todos los invitados, aprovechando la belleza del lugar.
Y llegó la hora de iniciar el convite. Entraron los invitados a ocupar sus mesas y cuando todos estuvieron listos, entramos al ritmo de los Blues Brothers y su mítica canción "Everybody needs somebody". Con los novios cantando y los invitados coreando el estribillo quedó muy divertido. Hicimos el brindis y nos sentamos en nuestra mesa para iniciar la comida.
El convite estuvo espectacular. Todo estaba delicioso, y así nos lo hicieron saber los invitados. El servicio estuvo impecable, siempre atentos y pendientes de todo. Ya en el postre empezaron a llegar los regalos de los amigos. Y por supuesto con las bromistas correspondientes. Nos reímos mucho.
Y llegó la hora del baile. Hasta prácticamente el último día estuvimos barajando la posibilidad de hacer un mix de vals, bachata y salsa, ya que al novio le gustan los bailes caribeños, pero finalmente nos decidimos por el clásico vals, en nuestro caso el "vals de las flores". Y es que las mangas del vestido no me dejaban subir mucho los brazos, y probablemente me iban a dar problemas a la hora levantarlos para dar los giros. Y llegó la anécdota de la boda. Después de un rato de haber iniciado el vals, y hacerlo muy bien, por cierto, los padres se unieron al baile, pero apenas habían dado dos pasos cuando mis padres resbalaron y cayeron al suelo. El susto fue tremendo, pero por fortuna no pasó nada y la fiesta siguió sin heridos, jeje.
Y el resto fue un no parar de bailar, cantar, reír, charlar, y disfrutar de la boda con todos nuestros familiares y amigos. Lo pasamos genial. Inolvidable. Disfrutamos muchísimo. Hacia las 22:30 hicimos un descanso para cenar unos bocadillitos calientes preparados en una barbacoa, y a seguir bailando hasta medianoche. Y como el día 6 era mi cumpleaños, me pusieron la canción de "parchís" (¡qué recuerdos! Jeje) y todos los invitados me cantaron. Un bonito fin de fiesta.
Fue un día perfecto. Inolvidable. Como lo había soñado. Y aunque muchos me decían que se pasaba sin darte cuenta, la verdad es que disfruté de cada momento, desde la peluquería hasta el último baile. Fue un día maravilloso que siempre recordaré con mucha felicidad.
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