La boda de Albert y Claudia en Sant Fost De Campsentelles, Barcelona
Al aire libre Verano Azul 1 profesionales
A&C
03 Sep, 2020El día de nuestra boda
Nos íbamos a casar el 3 de septiembre por lo civil y el 5 de septiembre haríamos el bodorrio con 100 invitados en una masía y con todo lo que supone una boda. Estaba todo organizado y solo nos quedaba esperar al gran día, hasta que parte de la familia de mi pareja decidió echarse atrás y no ir a la boda. Mi pareja se molestó mucho y dijo que no quería casarse sin su familia (en la celebración de 100 personas). Así que decidimos aplazar la gran boda para mayo, cuando se supone que ya tiene que estar bien la situación. Hace nada hemos decidido no celebrarlo en mayo ya que, de momento, el estado de alarma durará para ese entonces, no sabemos cómo estará la situación y queremos comprarnos una casa, por lo que el máximo que podamos ahorrar, mejor.
Así que tuvimos una boda que no fue para nada lo esperado, mucho estrés y muchos nervios ya que no sabíamos cómo iría todo, pero gracias a nuestra familia fue perfecta. Queríamos una boda grande, en una masía en la montaña, con todos los proveedores que conocimos y con toda la fiesta que implica una boda grande. En cambio, tuvimos una boda de 10 personas, en un restaurante increíble del pueblo y una noche romántica en un hotel balneario cercano.
Seguir leyendo »Una semana antes (bueno, 5 días en concreto), contactamos con la nueva peluquería, la nueva floristería, el nuevo restaurante y el hotel al que iríamos (en la masía podíamos quedarnos a dormir por lo que no teníamos nada reservado). Todo fue mi rápido, pero salió genial. Nosotros no estábamos preparados y hubo pequeños fallos, como no dar el detalle de invitado, aunque solo fuéramos 10, pero nuestras familias lo entendieron.
De buena mañana me desperté, me duché y cuando bajé a la cocina había llegado un precioso centro de mesa enorme con rosas y flores blancas de mi abuela. Desayuné y fue a hacer el recorrido con el mejor padrino que podía haber escogido: mi hermano. Me llevó a la peluquería, a la estética a maquillarme, a por el ramo (lo cogió él, pero fuimos juntos) y a una tienda de tatuajes que tenía que ir para poder bañarme en la piscina esa misma tarde. Volvimos, me vestí y rápidamente hicimos unas fotos y nos fuimos.
En el juzgado estaba mi chico, su hermano y su padre esperando fuera, todos grabando. ¡Qué vergüenza ese momento de ir andando hacia ellos del brazo de mi padre, pero qué bien me vino llevar mascarilla para que no vieran lo nerviosa que estaba! Después de la boda civil, la cual fue preciosa ya que el oficiante conoce a mi chico desde que nació, nos fuimos a un lado que había un descampado y salieron estas preciosas fotos de cuando nos tiraron el arroz y los pétalos. Íbamos sin fotógrafos, solo tres cámaras: mi padre, mi suegro y a ratos mi cuñado. ¡Como podéis ver, no me puedo quejar!
En el restaurante hicimos muchas fotos mientras los demás inspeccionaban el sitio. Era enorme, un verde precioso, decoración increíble y mucho mucho espacio. Por suerte, estábamos solos ese día así que pudimos estar tranquilos y sin mascarillas, cosa que se agradece. Una mesa redonda de 10 personas, una rosa para cada mujer, la minuta de chocolate y un menú muy adaptado a nosotros (eran 12 tapas) pero de un nivelazo increíble.
No pudimos cortar el pastel, por lo del virus, pero nos trajeron los pasteles individuales en unos platos que sacaban humo, fue precioso. Estuvimos superbién atendidos por Claudio, estamos muy agradecidos por lo bien que nos trató. Lo mejor fue su sorpresa para todos: trajo una bola enorme de chocolate blanco, la iba a dejar en medio de la mesa e hizo como que se le caía. La idea era dejarla caer ya que al romperse salieron decenas de oreos, galletitas y bombones, todo dulce y buenísimo. Nos dejaron estar hasta que quisiéramos, pero sobre las 18h nos fuimos ya que teníamos la reserva del hotel.
Nos despedimos y nos fuimos al Hotel Balneario Blancafort, donde teníamos reservada la mejor habitación para nosotros. Era como un apartamento, dos lavabos enormes y equipados, una cama king size, un comedor elegante y moderno y una terraza enorme con una zona chill out y un jacuzzi para hasta 4 personas. Nos sorprendieron con una botella de cava y una tableta de chocolates de la zona y en la cena disfrutamos de un mini menú degustación. Al día siguiente teníamos el late checkout por lo que pudimos disfrutar de dos horas del circuito de spa, la piscina exterior de agua caliente y la piscina normal.
Fueron dos días increíbles, el tiempo pasó volando y ni nos dimos cuenta. No tuvimos el tiempo de agradecer lo suficiente todo lo que nuestra familia hizo por nosotros, pero lo disfrutamos a tope. Exprimimos lo mejor de todos los que estuvieron con nosotros ese día. Hicimos un álbum de fotos con Photoprix (todo casero, pero es lo que hay) y en las fotos se refleja felicidad, cariño y amor, de todos y entre todos. Somos muy felices y nos encantará explicar esta historia a todo el mundo, que no pasa nada si las cosas no salen como esperabas y que una celebración en pequeño es mucho más íntima y, la verdad, mucho más feliz que en grande.
¡Gracias por leerme y que seáis muy felices!
Servicios y Profesionales de la Boda de Albert y Claudia
Otras bodas en Barcelona
Ver todas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario