La boda de Aida y David en Villatobas, Toledo
Al aire libre Verano Rojo
A&D
28 Jun, 2013El día de nuestra boda
¡Una boda con notas rockeras! Una novia que llega en un descapotable con AC/DC a todo volumen, haciendo cuernos junto al padrino y a su hermano, un protocolo basado en un cartel de concierto y en carátulas de CD, un photocall en el que los pelucones y las guitarras eran lo más común que podías encontrar, invitaciones hechas por los novios simulando entradas de concierto... Desde luego, ¡creo que nuestra boda no fue nada corriente!
El lugar elegido fue la Finca Montealegre, en Villatobas. Inicialmente elegimos este lugar sin conocerlo porque queríamos que nos casara un familiar que es concejal allí, pero cuando vimos el sitio, alucinamos. Los jardines, la carpa tan peculiar que tiene, los salones y por supuesto, la atención que Chata, la dueña de la casa, tiene para con sus novios nos hizo darnos cuenta de que habíamos acertado cien por cien con el sitio. En cualquier otra finca no habríamos podido "personalizar" tanto nuestra boda, así que fue todo un hallazgo casi por casualidad.
Seguir leyendo »El catering fue también un puntazo, cuando a tus invitados les pones un buen pescado, una buena carne, un buen cóctel, no te equivocas casi nunca, pero si además, la elaboración y la atención es como la de Leal Maese, el éxito está asegurado. ¡Dos meses y pico después, mis invitados se acuerdan todavía hasta de los aperitivos!
Bueno, ahora ya os voy a relatar cómo fue mi día visto desde mi perspectiva:
Me levanté en el hotel Plaza Mayor de Ocaña a eso de las 10 de la mañana. Dormí bastante bien, la verdad; no estaba muy nerviosa y como estaba sola, podía relajarme fácilmente. Fui a desayunar y dar un pequeño paseo, luego a hacerme la manicura, comí con mi familia allí mismo en Ocaña y sobre las 15 me estaba duchando para esperar a mi vecina Zaida, quien me maquilló y peinó. Elegí un peinado sencillo y un maquillaje algo arriesgado, al decidirme por el lila para la sombra de ojos. La verdad es que seguí bastante relajada mientras me estuvo arreglando, solo me emocioné cuando vinieron a traerme el ramo, era tan precioso.
Sobre las 18 llegó Jesús María Domínguez, mi fotógrafo, que estuvo haciendo fotos mientras me arreglaban. A las 19:30 comencé a vestirme y a las 20:15 aproximadamente llegó a recogerme mi hermano con su precioso BMW descapotable. Mi madre y su marido; mi padrino de boda y para mí, más que un padre, estuvieron haciéndome compañía casi hasta el último momento junto con mi cuñada. Se fueron las dos y bajamos el padrino y yo al coche. Cuando me vio llegar mi hermano, se emocionó y yo me emocioné de verle emocionado. En fin, que mucho heavy, pero al final somos un poco llorones, ¿no?
Hicimos el camino Ocaña - Villatobas con la capota quitada, escuchando AC/DC, los coches nos pitaban y gritaban: "¡vivan los novios!". Me reí y me relajé mucho gracias a la que íbamos liando, porque teníamos que ir a 60km/h por la autopista con el warning puesto, ya que con la capota quitada me iba a despeinar y mi hermano quería que disfrutase de mi momento al máximo.
Por fin cogimos el desvío a la finca, llegábamos unos 20 minutos tarde y de repente me dice mi hermano que vienen coches detrás... ¡era el novio y su familia! Llegaban aún más tarde que nosotros y yo, que iba agobiada pidiéndole a mi hermano que subiera la capota para llegar antes. Tuvimos que parar en el lateral del camino, yo taparme como pude con el ramo para que no se me viera y dejarles pasar para que llegara el novio antes que yo. Lo siguiente que recuerdo es llegar a la finca escuchando TNT de AC/DC a todo volumen, mi hermano, el padrino y yo, los tres con los cuernos sacados, el fotógrafo y la dueña de la finca alucinando y yo disfrutando como una enana.
El novio comenzó a bajar hacia el jardín donde nos iban a casar, con su canción sonando de fondo "Straight for the heart" de Whitesnake; yo, esperando a que me dieran el ok para comenzar a bajar y entonces suena mi canción, "Don't wanna miss a thing" de Aerosmith. Empecé a bajar cogida del brazo del padrino y me empecé a poner supernerviosa. Sé que estuve incluso a punto de darme la vuelta cuando vi a todo el mundo mirándome fijamente. Menos mal que el padrino me paró los pies, sino, pobre, mi marido…
La ceremonia fue genial, durante todo el tiempo estuvo tocando la guitarra un gran amigo nuestro, versiones de baladas rockeras como "Love song" de Tesla, "Love of the lifetime" de Firehouse, "Feels like love" de Danger Danger... Fue tan emotivo, que apenas podía concentrarme en lo que decía el casamentero, además de que los nervios no me dejaban prestarle demasiada atención, así que cuando me tocaba hablar sabía más o menos por dónde íbamos en función de la canción que sonaba.
Nuestros hermanos mayores nos dedicaron unas preciosas palabras y entre nosotros, en lugar del clásico "yo, fulano, te tomo como esposo/a...", nos dedicamos unos votos algo más íntimos y personales. Tal fue la cosa, que al terminar la ceremonia y darnos la vuelta, ¡teníamos a casi los ciento y pico invitados llorando!
Hicimos la salida con el "Any way you want it" de Journey y pasamos al cóctel, donde nos felicitaron todos nuestros invitados. Pasamos corriendo a hacernos las fotos, ya que se nos acababa la luz del sol y el fotógrafo quería aprovechar los últimos rayos, ¡íbamos con más de media hora de retraso!
La finca tiene tantos recovecos donde hacerse fotos que no sabíamos por dónde empezar, pero como nosotros estábamos más interesados en disfrutar de la fiesta que otra cosa, buscamos lo más cercano posible y la verdad que llevamos al fotógrafo con la lengua fuera, ¡pero las fotos quedaron preciosas! Nuestro amigo nos dejó su guitarra para hacernos fotos posando con ella y luego las más "románticas" las hicimos en un invernadero y junto a la piscina, que con mucho cariño una amiga me decoró con unas velas y nenúfares unas horas antes.
Por fin terminamos las fotos los dos solos, corrimos a hacernos las clásicas fotos familiares; deprisa, corriendo, sin luz y sin ganas. Qué manía les tengo a esas fotos donde 20 personas tienen que posar a la vez y son todas iguales, los novios en el centro y X personas a su alrededor con caras de seta. ¡Y ya por fin a cenar!
La entrada al salón fue también bastante peculiar. Los novios elegimos entrar bailando, corriendo y saltando por toda la carpa alrededor de las mesas con la canción de Miguel Ríos, "Bienvenidos". Por supuesto, los invitados alucinaron y se animaron mogollón. Para aumentar aún más el nivel de anti-protocolo que queríamos crear, accidentalmente se le cayó a una camarera una bandeja con las copas del cava con el que íbamos a brindar, por lo que tuvimos que hacer el paripé un ratito más bailando allí con las madres, el padrino y mi cuñadito, como si no pasara nada. Hicimos el brindis y nos sentamos a la mesa.
Como íbamos ya con tanto retraso, decidí meter buena marcha a los platos; los camareros sacaban la comida cuando yo decía. No somos partidarios de dar regalos a nadie durante la boda por varios motivos: retrasas la cena y a quien no está siendo agasajado le haces aburrirse, además de poder hacer sentirse desplazados a quienes no les hagas un regalito, así que regalos para todos durante el café, las típicas chorraditas de detalle de boda; aceite del pueblo para las señoras y sacacorchos para los hombres, todo personalizado con etiquetas hechas por nosotros, al igual que el cartel del protocolo y los marca-mesas, que también nos curramos con unas horitas de Photoshop. La única interrupción que hubo fue porque el día anterior a la boda fue mi cumpleaños y mi familia me dio los regalos allí, cantándome todos el cumpleaños feliz. La cena, espectacular. La tarta, que también me personalizaron, la sacaron durante la recena, ya que de postre cogimos un surtido de degustación, para que todos comieran postre, tuviesen el gusto que tuviesen.
Repartí los alfileres, hechos a mano por mí de fimo, cada uno diferente y algunos, incluso personalizados. Los llevaba pinchados en unos corazones de porexpán que compré en los chinos y los metí en una cesta que forré con raso negro. A mí, particularmente, me encantó y la idea original era que fuese a juego con los manteles que iban a ser negro el faldón y rojo el cubre-faldón, pero no había esa combinación, así que puse un faldón gris con unos lazos rojos en las sillas y un centro de rosas rojas, que también combinaron de maravilla.
Tras dar los regalos, por fin, el primer baile. Nuestra canción, con la que empezamos a salir: "Heaven" de Warrant. Estábamos los dos canturreándola mientras bailábamos, así salimos en casi todas las fotos con la boca abierta y caretos raros. Y ya para sacar al personal a la pista, "Tutti Frutti" de Little Richard. Para no hacer una barra libre monotemática del rock, pedimos al DJ que hiciera suave transición comenzando por los 50, 60, 70, 80 y ya a partir de ahí comenzara a subir el tono. Terminamos con "Final Countdown" de Europe, ¡a las 6 de la madrugada!
En lugar de montar un photocall como tal, decidimos que era preferible poner unos disfraces y artículos de broma varios en una mesa y que la gente se los pusiera en la pista de baile directamente. ¡Los resultados fueron increíbles! La gente se lo pasaba pipa, las fotos son divertidísimas y la verdad, ¡no hemos podido recuperar ni una peluca! ¡Se lo llevaron todo!
El autobús de vuelta fue un cachondeo, los novios también íbamos en él y éramos unas 50 personas montando jaleo.
Para mí fue un día genial, divertido, emotivo, romántico, a nuestra manera y por supuesto, muy rockero.
Otras bodas en Toledo
Ver todas
Finca Los Truecos
Finca Valdetrigos
Los Lavaderos de Rojas
Inspírate con estas bodas
Deja tu comentario