La boda de Petar y Mar en Rafelbunyol/rafelbuñol, Valencia
Al aire libre Otoño Verde
P&M
05 Oct, 2019El día de nuestra boda
El día fue perfecto, pero esa perfección que surge de detalles inesperados que para nosotros, nuestros amigos y familiares la hizo única. Con apenas una semana en España ya que estábamos organizándolo a distancia con ayuda de mis padres. Llegamos lo hablamos y mil y un detalles que resultaron en visita al chino del barrio a por complementos de baile. Cada uno en un sitio en el gran día, mi pareja llegó antes, pudiendo esperar con los invitados, mientras mi primo aparcaba y la canción escogida por mi padre sonaba tras la traca al llegar. La mitad ya llorando por la letra de Manuel Carrasco, qué bonito es querer, mi padre temblando y yo cogida que no me soltaba. Una sonrisa en la cara que no se me iba ni emocionada tras los discursos de mis amigas. Un amigo fue el que dirigió la ceremonia, se lo pedimos ya que queríamos que fuera algo divertido, más reírse que llorar y cumplió con ello.
Lloramos pero sobre todo reímos. Uno de mis primos ya le ha dicho que si se casa lo llamará. De ahí picoteo, saludos y fotos con todos en el jardín. Al entrar al salón pensé que volaba y estaba con mi pareja cruzando la sala en un abrir y cerrar de ojos a ritmo de Ricky Martín. Hicimos el brindis y empezamos a comer. Mientras algunos de los invitados ya habían completado los juegos preparados, que los hacia relacionarse con todas las mesas, el reto ya iba recibiendo el primer plato. De esos juegos distintos para cada mesa tenemos unas fotos muy graciosas, incluido mi hermano que parece alérgico al flash en cuanto ve una cámara. Nuestra boda tenía que ser una mezcla, tirando arroz como en España, pero bailando al acabar el primer plato y antes del segundo con música tradicional búlgara, por parte de la familia de mí ya marido. Siendo como son las familias españolas, de Bulgaria había 8 de 150, empezó a sonar la canción y sin esperarlo tras mi madre y yo todos mis tíos, primos y amigos se unieron haciendo un círculo de baile que se iba enroscando. Nadie se sabía los pasos, diversión asegurada. Tras bajar el primer plato con saltos y giros, pasamos al segundo. Y así hasta el postre. Nosotros dimos unos detallitos hechos a mano a nuestros invitados y tras la tarta, en lugar de tirar el ramo se lo dimos a mi abuela. ¿Por qué? Fue pura casualidad, pero cuando decidimos casarnos un cinco de Octubre, yo con 24 años, coincidió que al decírselo a mi abuela saltó y nos dijo que ella se había casado en la misma fecha y a la misma edad. No podía no darle el ramo de mi boda a la que estaba la más contenta de todas con una foto a todo color para que recordara un aniversario y boda de su nieta. El momento tarta fue como con la película de Excalibur, la espada ahí en la tarta, el novio nervioso que no había forma de coger un trozo. Así que como en casa, el trozo que ya estaba rebozado en chocolate, pmdetive al caballero y me lo comí de la tarta directo dándole a él después para celebrarlo espada en alto.
Seguir leyendo »Mis primos ya no se aguantaban la risa y aplausos, si es que como en casa. Y finalmente llegamos a una sorpresa, remix de canciones con coreografía preparada durante meses por Skype con mis amigas y dos amigos del novio, incluido mi mejor amigo. Armadas con gafas de margaritas y yo una de flamenco, hicimos nuestro baile sorprendiendo a todos. Entre ellos al novio que en esos meses pidió "estilo libre" y fue un show. Así se abría la pista de baile y barra libre para todos, levantando con la última canción a todos los invitados, y es que la macarena de los del río mueve multitudes incluidos los búlgaros. Canciones, fotos y bailes extraños, nuevas amistades y mezcla de familias sin importar idiomas entre risas.
Para mí el día perfecto, no fue todo como se planeó, pero eso lo hizo especial. Ya que en esos pequeños momentos de caos bailando o incluso de "esto no lo he practicado qué hago" es donde está la memoria del día más bonito que hemos tenido lleno de cariño y disfrutado por todos. Incluidos los más peques que se la pasaron pintando sus regalos de osito y jugando con las gafas y complementos que veían.
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