La boda de Eva y Alberto en Riba-roja De Túria, Valencia
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E&A
25 Ago, 2012El día de nuestra boda
¿Cómo fue el día de mi boda? Esa es una muy buena pregunta. Sí, fue maravilloso, especial, inolvidable, pero en ningún caso podré expresar con una sola palabra (o una lista de ellas) lo que significó ese día para mí. Así que, para que podáis haceros una idea, tan solo puedo detallarla.
Me desperté después de un largo sueño, y es que no estaba nada nerviosa y pude dormir como un tronco; me hice el desayuno, leí un rato, y me fui a la peluquería. Allí, todo fenomenal, solamente estábamos el peluquero y yo, y él flipaba viendo lo tranquilísima que estaba. Me decía: "parece que no te cases hoy, que esto no vaya contigo". El caso es que se esmeró muchísimo con el pelo, ya que teníamos miedo de que se desmoronara, ya que tengo el pelo muy muy lacio. ¡Quedó de maravilla! Estaba estupenda.
Al salir fui a recoger el ramo de novia, del que tan solo sabía los colores y confié plenamente en el florista para que lo hiciera. Entré en la floristería y allí estaba, se me iluminó la cara al verlo, de tal manera que el florista me dijo: "no hace falta que digas nada, hemos acertado". ¡Y tanto que acertaron!
Seguir leyendo »Después me preparé la comida y me puse a comer, ya que hasta dentro de un rato no venía a casa la maquilladora. En este punto de la historia os estaréis preguntando: ¿está sola esta chica? Pues sí, y estaba genial, sin agobios, feliz, viendo cómo los planes salían bien. Ya tendría tiempo de estar con toda mi gente.
El caso es que vino la maquilladora e, igual que el peluquero, ¡flipaba con lo tranquila que estaba! No se lo creía. Al poco de empezar a maquillarme, vinieron mis padres y mis dos hermanas, ¡y ahí me entraron los nervios, pero todos, todos! El caso es que no paraba de recibir llamadas en el móvil, y la chica no podía maquillarme. ¡Vinieron los fotógrafos, y yo sin terminar de maquillarme y sin vestirme!
Me terminé de maquillar y ahí empezó la vorágine. Mi familia y yo nerviosos perdidos, con lo que mi madre no podía ni vestirme. Menos mal que la chica que me maquilló es un amor y me vistió ella. Increíble, fotos por aquí, fotos por allá, y a mí lo único que me preocupaba era envolver la sorpresa que le iba a dar al novio y, entre pose y pose para las fotos, decía: "tengo que envolver el regalo del novio". Y tantas veces lo dije, que ya los fotógrafos, la maquilladora y mi familia lo repetían a coro a la vez que yo. Creo que dejaron de hacerme fotos 5 minutos para que envolviera el regalito y dejara de molestar.
Ya era hora de irme, y tenía que ponerme el velo, y tanto se esmeró el peluquero en hacerme el recogido y ponerme ganchos, ¡que no entraba el velo! Sentí puro pánico y las lágrimas empezaron a caerme (pero no muchas, eh). El caso es que, si me había puesto el traje la maquilladora y no mi madre, ¿quién creéis que me puso el velo? Creo que no habréis acertado, ¡el velo me lo puso el fotógrafo! Anécdotas para dar y tomar.
Salí de casa y me estaba esperando la mitad de la familia y una de mis mejores amigas. ¡Uf, qué bonito! Ver la cara de esas personas y, en especial, mi padre, era como un cuento de hadas. Subí al coche y me dirigí hasta la masía donde tendría lugar el enlace civil, cena y disco. Empezó a sonar mi canción de entrada, Chasing Cars, versión de Sara Ramírez, y a la gente le cambió la cara, se les veía emocionados, fue maravilloso. Y cuando por fin miro al frente, veo a mi futuro marido llorando de emoción. Dios, de lo más bonito que he visto nunca. La ceremonia fue muy emotiva, mi suegro nos leyó unas palabras, y luego lo hizo mi hermana. Vaya tela, no he oído cosas tan bonitas jamás, fue precioso, emotivo, toda la gente con el Kleenex. La gente flipaba, y mi hermana de tan solo 15 años recibió alabanzas de todo el mundo, ¡y es que todo lo escribió ella sola!
En el cóctel todo fue muy bien, pero al ver que no podía estar con toda la gente a la vez (claro, es imposible), me empecé a agobiar un poco, pero creo que me duró cosa de 10 minutos. Ese día, chico/as, es para vosotros/as y para que lo disfrutéis al máximo, hablando o bailando con quien en ese momento os apetezca, no es día de agradar a todo el mundo. Y con esa filosofía, empezamos a cenar y a seguir disfrutando.
En la cena destacaría la entrega de la sorpresa al novio, que eran los pases del Valencia Club de Fútbol, ¡ni se lo imaginaba! Puse una canción que a él le encanta y que quería meter a toda costa en la boda, y yo todo era ponerle pegas porque es muy rockera. Pues la escuchaba y no caía en la cuenta de que algo estaba pasando. Cómo me divertí cuando se percató y abrió el regalo. Se emocionó y yo con él, porque es un cielo.
Después de cenar y tras la tarta, bailamos y sorprendimos a todos los invitados con nuestro baile, que era un combinado que empezaba con un vals y terminaba con un tango. La verdad es que quedó precioso.
Una vez en la disco, todos disfrutamos, bebimos y bailamos. Yo, en especial, ¡estuve bailando casi 6 horas sin parar! Yo creo que solamente en esa noche perdí dos kilos. Después teníamos una suite en la misma masía, así que nos dimos un baño de espuma y muchos besos.
Sé que os he soltado un rollo que es para volverse loco, y la verdad es que una vez lo leo, no transmite ni una millonésima parte de lo que sentí ese día. Solo espero que os gusten el relato, las fotos, y os agradezco el tiempo invertido en leer este pedacito de mí.
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