La boda de David y Noelia en Ajalvir, Madrid
Elegantes Primavera Rosa
D&N
08 Jun, 2013El día de nuestra boda
Cómo empezar contando el día más feliz de mi vida, o mejor aún, empezar contando el día antes. Después de ir el viernes deprisa y corriendo por la tarde a que mi madre se arreglara la uña que se le había roto y recoger los muñecos que íbamos a regalar a nuestros hermanos, decidimos con toda la familia cenar barbacoa, y tomarnos la última copa antes del gran día.
Eran las 12 de la noche cuando mi familia empezó a marcharse, pero yo no tenía nada de sueño, así que mi madre y yo nos fuimos de paseo por el pueblo. Cuál sería mi sorpresa que habían pegado por todo el pueblo, en señales, muros etc un papel en el que ponía: “¡Nos Casamos! Noelia y David, 8 junio 2013”. ¡No me lo podía creer!
Llegué a casa de mis padres que era donde iba a pasar la última noche de soltera, y sólo hacía que ir a la habitación donde tenía colgada la sorpresa que toda novia guarda con recelo hasta el día más feliz. En esa misma habitación sería donde al día siguiente me vestiría de novia. Me fui a dormir, aunque me costó mucho conciliar el sueño pero finalmente lo conseguí.
Seguir leyendo »Y llegó el día. Me levanté a las 9 de la mañana, me asomé por la ventana y lo que vi en la puerta del patio fue una pancarta con lo mismo que ponía por el pueblo. Mis padres ya estaban despiertos y les dije: “Asomaros que mirad que me pusieron”. Ya a desayunar. Como hasta las 12 de la mañana no habíamos quedado para recoger las flores de la iglesia y mi ramo, nos fuimos mi madre y yo a por la medicación a la farmacia para llevarnos al viaje de novios. Enseguida dieron las 12, empezaron a adornar la iglesia, y me dieron mi ramo de novia, y de ahí para casa.
A los 5 minutos de llegar de la iglesia llegaron la peluquera y la maquilladora. Ya era la 1 de la tarde, nos teníamos que duchar para que empezaran a ponernos guapas.
A las 15.45 horas me dijo la maquilladora: “Come algo, no sea que te pase algo en la iglesia”, y así hice. Me comí un bocadillito, y llegaron en ese momento Manuel, el fotógrafo y el vídeo. ¡Empezó el caos en mi casa! La boda era a las 17.30, ya se empezaba a acercar la hora. La maquilladora me dijo: “Noelia, creo que sería conveniente empezar a vestirte. Son las 16.15 y en breve ya estará todo el mundo para hacerse fotos”. Estuve solita y relajada con mi peluquera ayudándome en todo momento en la habitación.
Y llegó el peor rato del día, el momento de vernos mi padre y yo. Os podéis imaginar la llorera que cogimos, era imposible hacerse fotos, y que no se nos escapara una lagrimilla. Pero pasó ese ratillo, y me hicieron las fotos en casa, en el patio con la familia, y justo a las 17,15 se puso a llover, granizar, truenos, relámpagos. Yo que estaba preparada para subirme al coche, corriendo a casa.
Mis tíos diciéndome que hasta que no parara no salía hacia la iglesia, ¡con la que estaba cayendo! Con que a las 17.40 se adelantaron parte de mi familia para que por lo menos no pensaran que me había escapado porque solo hacía que llover y llover. Pero de repente a las 17.45 se despejó el cielo, salió el sol, y cuando me iba a subir al coche, me dijo mi tío que ese no sería mi coche, que me esperaba en la puerta una sorpresa. Cuando salí me encontré un coche tirado por 4 caballos, y cocheros vestidos de gala como si fuera una princesa, ¡así que mi padre y yo nos subimos dirección a la iglesia!
Todo el mundo al escuchar los caballos salió fuera de la iglesia para recibirme y allí estaba mi futuro marido. ¡Qué carita de nervios y emoción! Otra vez a llorar. Y comenzó la ceremonia, emotiva, bonita, recordando a la gente que no está con nosotros ¡y por fin casados!
Nos volvió a recoger el coche de caballos a mi ya marido y a mí, a mi paje y a las damitas de honor para llevarnos a casa para recoger el coche de novios que nos llevaría a la finca donde lo celebrábamos.
En la finca todo genial: comida, la gente haciéndonos fotos. Todo el mundo quería hacerse la foto, y ya a cenar.
El mejor momento fue cuando dimos los regalos a nuestros hermanos y madres con la canción de “Gracias” de Tamara. Mi madre se emocionó mucho, y ya nuestro primer baile. Y cuando nos dimos cuenta, se había pasado ese día que nos había llevado tanto tiempo preparar con ilusión.
Cuando llegamos a casa serían las 5.30 de la mañana. Yo no me quería quitar mi traje de novia, me daba mucha pena. ¡Y a quitarme horquillas del moño!
El domingo descansamos, para el lunes 10 salir dirección a nuestra luna de miel a la Riviera Maya.
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