Durante semanas, el coronavirus obligó a quedarse en casa a la gran mayoría de los ciudadanos de este país. Un confinamiento doméstico que, pese a todo, permitió continuar con los preparativos nupciales a las parejas que estaban organizando su enlace y que les sirvió para elegir los mejores detalles de boda para sus seres queridos, para elaborar un completa playlist de canciones de boda románticas o para valorar cuál de las muchas ideas originales para bodas resultaba más apropiada para su paso por el altar. Pero no solo eso. Y es que el confinamiento también propició que muchas parejas se prometieran durante esos días. Una gran pregunta, rodilla en tierra, que dio lugar a la mejor de las respuestas y que llenó de ilusión y de más amor (si cabe) sus corazones. Para conocer de primera mano cómo fueron algunas de estas pedidas, hemos pedido a tres parejas del portal que nos expliquen las suyas. Y también, cómo se conocieron y cómo desean que sea su gran día. ¡Descubrid sus historias!

En una fecha especialmente romántica

"Fue el día de Sant Jordi. A nosotros nos gusta mucho este día poder pasear por las paradas de libros y disfrutar del ambiente. Este año como nos quedamos en casa yo le envolví un libro que aun no se había leído de los que teníamos en casa y él me dijo que me haría una rosa con cartulina. Se lo dejé en el comedor y desde la cocina empecé a oír mi canción favorita (Chasing Cars, de Snow Patrol) y pensé, ¡cómo se lo curra este año! Cuando entré en el comedor me encontré con una rosa de cartulina y madera con una cajita azul encima. Fue súper bonito". Marina Sancho.

Ella misma nos cuenta algo más acerca de su bonita historia de amor y de cómo quieren que sea su boda. "Este octubre hará siete años que estamos juntos y ya hace más de dos que vivimos juntos. Nos conocimos en el lugar de trabajo de Jordi, una residencia de gente mayor donde mi abuela fue a vivir cuando murió mi abuelo. Supongo que nos llamamos la atención mutuamente y poco a poco fuimos hablando hasta que él me pidió una cita. Lo que me enamoró de él fue su gran corazón y creo que él se encandiló de mi carácter y encanto (o, al menos, eso dice). Nos gustaría que nuestra boda fuera algo muy sencillo, solo con amigos y la familia más cercana. Seguramente será al atardecer y nos gustaría que fuera de estilo rústico y nada formal". 

En forma de pequeña yincana

"Estábamos en casa y se me acercó diciéndome que acababa de terminar de trabajar (con la cuarentena teletrabajaba). Nosotros ya habíamos estado hablando de casarnos, pero en un futuro, bromeando. Y me dice, ¿no crees que es hora de que nos casemos? Y yo claro, me quedé sorprendida y muda y le dije pues sí (pensando, ¿así me lo va a pedir?). Y me dice, pues empieza a buscar porque he escondido el anillo en el salón y vas a tener que encontrarlo. Y yo mirándolo y pensando, esto es una broma. Y le decía, es una broma, ¿no? Y me dice no, búscalo, está aquí. Total, que después de buscar unos minutos y él reírse y yo querer matarlo, lo encontré. Lo había puesto en una vitrina que tenemos en el salón. Lo había puesto estratégicamente para que desde fuera no se viese y al abrir lo vi. Entonces lo cogió, se arrodilló y me pidió que me casará con él. Y yo dije que Sí! Porque siempre me sorprende, hasta en la pedida, y siempre me hace reír". Cristina Gascón.

¿Cómo os conocisteis? "Llevamos casi 3 años juntos y uno viviendo juntos, aunque nos conocemos desde hace unos 5. Nos conocimos a través un grupo de quedadas en Barcelona, aunque al principio nos hicimos amigos, nada más. Además, él estaba conociendo a una chica en ese momento. Un año después, él me felicitó por mi cumpleaños. En ese momento llevábamos un año sin vernos ni hablar y, a raíz de felicitarme, volvimos a hablar y acabamos quedando y quedando más y nos dimos cuenta que éramos muy parecidos pero a la vez diferentes. Buscábamos lo mismo en la vida y, poco a poco, mes a mes, fue surgiendo el amor hasta que llegó un momento en que me dijo: bueno somos una pareja ya, ¿no? ¡Y así empezó lo que ha acabado en boda! El dice que le encanta que sea tan cariñosa y a la vez tan fuerte, y a mi me encanta su manera de pensar y afrontar el mundo, siempre queriendo aprender".

¿Cómo deseáis que sea el gran día? "Nuestra boda será muy sencilla y pequeña. Haremos un casamiento civil un día antes de la celebración de la boda, que será en Qgat Restaurant&Events, con una ceremonia oficiada por un amigo nuestro y con el ritual del handfasting. Será en un jardín precioso, todo decorado, y después cóctel y banquete allí mismo, y fiesta, mucha fiesta".

Con claro sabor veneciano

"Estamos confinados desde el día 14 de marzo. A partir de ese día ya se nos cancelaron varios planes. El puente de San José íbamos a ir Londres. Y en Semana Santa teníamos organizado un viaje romántico a Venecia. Decidimos echarle humor e imaginación y fingir un viaje a Venecia sacando fotos en el salón y haciendo que pareciera que estábamos en Venecia con Photoshop. Así pues, el primer día sacamos fotos con las maletas y las editamos para que pareciera que estábamos en el aeropuerto. Después nos pusimos guapos y organizamos el salón de tal forma que pareciera que estábamos en un restaurante italiano romántico. Bajamos las persianas y encendimos unas velas. Cocinamos juntos unos raviolis riquísimos y, por supuesto, nos sacamos la foto para editarla posteriormente. Al terminar de cenar (realmente comer), él se levantó. Le pregunte si iba a por el postre a lo que contestó sí... y se arrodilló. ¡Toma ya! No me podía creer lo que estaba pasando. Mis palabras fueron no, mentira, no me lo creo, acompañadas de lágrimas. Cuando sacó el anillo y me hizo LA pregunta no pude resistirme a decir síííííí acompañado de lágrimas y de un abrazo/beso eterno. Después no pudimos resistirnos a sacarnos una foto de LA PEDIDA y editarla. Como podéis ver, y aunque el pobre se quedó con las ganas de pedírmelo en Venecia (llevaba dos meses guardando el anillo en casa), se lo curró. Me engañó por completo y consiguió emocionarme en el salón de casa. Tiene mucho mérito. Tengo suerte de tener a Irrin. ¡¡¡Es un amor!!!". Garoa Arbelaitz.

¿Cómo os conocisteis? "Hace 4 años ambos estábamos viviendo en EE.UU. Trabajábamos como aupairs y vivíamos con familias americanas. Yo vivía en Seattle, Washington, y él en Salt Lake City, Utah. Pero él se fue a Las Vegas a pasar un fin de semana y allí, por casualidad, conoció a dos amigas mías. Cuando volvieron a Seattle me contaron que conocieron a un chico vasco en Las Vegas. Ya llevaba más de un año viviendo en el extranjero y me hacía muchísima ilusión hablar con alguien de mi tierra. Así que empezamos a hablar por Facebook. Los dos nos enganchamos a nuestras conversaciones enseguida. Hasta que un día le dio por llamarme así de repente por videollamada, sin avisar. Yo con los pelos revueltos y en pijama. Me arreglé el pelo rápidamente con la mano y contesté. Desde el principio me pareció un chico muy sencillo y natural, y me sentía cómoda para mostrarme tal y como era yo. Después de un mes hablando todos los días, me contó que en navidades iba a estar solo. ¡Por suerte me invitó! Y yo emocionadísima y sin pensármelo dos veces le dije que sí. ¡Vaya locura! El plan era coger un vuelo de dos horas, a 830 km de distancia, para pasar 4 días con una persona a la que no conocía en persona".

Por fin llegó el día. Llegué al aeropuerto de Salt Lake y me cogí un Uber para ir al estadio de baloncesto de los Utah Jazz, donde estaba el viendo un partido. Le avisé que había llegado y salió. Vi cómo se acercaba hacia mí poco a poco. En cuanto me alcanzó ninguno de los dos dudamos en abrazarnos. Fue un abrazo largo de complicidad que terminó con un beso mágico. Fueron unas navidades de ensueño. Una primera cita de 4 días. Teníamos claro que queríamos ser más que amigos y decidimos intentar sacar adelante una relación a distancia. A él le quedaban 6 meses más en EE.UU. y a mi 8. Durante esos 6 meses organizamos viajes de 3 días a distintos destinos para poder vernos. Cuando él volvió a España, empezamos a buscar un piso para mudarnos juntos, pues él vivía en Madrid y yo en un pueblo cerca de San Sebastián, y no queríamos seguir manteniendo una relación a distancia. Sí, es una locura irse a vivir con alguien a quien has conocido a distancia, por videollamadas, y solo has compartido una suma de 20 días en persona. Pero quien no arriesga no gana. Era la única forma que se nos ocurría para ver si lo nuestro funcionaba o no. Y vaya si funcionó. Nos hemos entendido muy bien en la convivencia. Somos felices. Y hemos formado una familia preciosa".

Seguro que las historias os han emocionado, ¿verdad? Tres magníficos ejemplos que demuestran que ni una pandemia mundial es capaz de frenar al amor. Porque este es más fuerte que todo lo demás y no conoce límites. Así que no esperéis más y animaos vosotros también. En breve podréis estar enviando las invitaciones de boda a todos vuestros seres queridos. Porque ahora más que nunca familiares y amigos cobran toda la importancia que merecen. Y porque juntos, todo es mejor. ¡Felicidades parejas!