Aunque estaréis inmersos en los preparativos del enlace, escogiendo el menú el banquete, eligiendo los detalles de boda para todos los invitados, decidiendo qué tipo de ideas originales para bodas son más fieles a la esencia de vuestro "sí, quiero" o empezando a pensar en las canciones de boda que queréis que formen parte de la banda sonora del día B, hay otra partida del enlace igual de importante que no debéis olvidar: la luna de miel. Y para aquellas parejas que prefieren disfrutar de su viaje de novios sin necesidad de grandes desplazamientos, Lisboa es una excelente opción. Y es que además de tenerla muy cerca de casa, la capital de Portugal es una ciudad singular y de gran belleza que os permitirá vivir una luna de miel inolvidable. ¿Queréis conocer algunos de los planes más románticos para descubrirla en profundidad y pasar unos días irrepetibles? ¡No os perdáis estas 6 propuestas!

1. Disfrutar de vistas y atardeceres mágicos

Lisboa es, sin duda, una de las capitales más románticas de Europa y una ciudad perfecta para disfrutar tanto de unos preciosos paisajes como de unos atardeceres inolvidables. Para las parejas de recién casados es una cita obligada subirse al mítico tranvía 28 para acercarse al encantador barrio de la Alfama y disfrutar de los miradores de Santa Luzia y del de Portas do Sol. También vale la pena coger el Elevador da Glória hasta el mirador de Sao Pedro de Alcantara, desde donde no solo contemplaréis preciosas vistas panorámicas sobre la ciudad, sino que podréis admirar el Castillo de San Jorge. Desde esta emblemática construcción –situada en la colina más alta de Lisboa– tendréis asimismo una de las mejores perspectivas de la ciudad y, si lo deseáis, incluso podréis tener una vista panorámica de la misma en 360º gracias al periscopio de Da Vinci. Otros miradores que vale la pena visitar son el mirador da Graça, junto a la iglesia de Graça y muy cerca del Castillo de San Jorge, con buenas vistas del Elevador de Santa Justa y del convento do Carmo, y el mirador de Santa Catalina, al que se accede desde el Elevador da Bica.

Desde cualquiera de ellos, además, disfrutaréis de unas puestas de sol inolvidables. Y si sois una pareja muy cool, os aconsejamos tomar una copa en el rooftop del bar Park, una azotea muy de moda situada en el séptimo piso de un aparcamiento con vistas envidiables, o tomar algo en el Noobai Café, junto al mirador de Santa Catarina, desde donde sucumbiréis al hechizo de un bellísimo atardecer.

2. Descubrir el Barrio de Alfama

Después de visitar el Castillo de San Jorge, de bajada, aprovechad y perdeos por el Barrio de Alfama. En él encontraréis la "esencia" de Lisboa, con sus casas con fachadas de colores y balcones de hierro, sus tiendas típicas y sus restaurantes tradicionales, en los que comer algunas de las delicias gastronómicas de la cocina portuguesa, como el bacalao. No os perdáis asimismo la catedral de la ciudad, conocida como Catedral de Sé, en cuyo interior se encuentran los restos de San Vicente, patrón de la ciudad.

3. Perderse por el Chiado y el Barrio Alto

No os perdáis una visita al barrio del Chiado, al que llegaréis con el espectacular Elevador de Santa Justa, que también comunica los barrios La Baixa y el Barrio Alto, que son asimismo de obligada visita. Pasead por sus callejuelas y acercaos a cafés históricos, como A Brasileira, con su estatua de Fernando Pessoa, a establecimientos singulares, como la librería Bertrand, la más antigua del mundo, o al enigmático convento do Carmo, en ruinas. Y recorred la rua Garrett y la rua do Carmo. Junto al Chiado está el Barrio Alto. Moderno y vibrante, tiene numerosos restaurantes y algunos de los mejores locales nocturnos, como el Music Box, aunque también podéis divertiros escuchando fados en el legendario Pavilhao Chinês.

4. Viajar en el romántico tranvía 15

Lisboa es la ciudad de las siete colinas. Los tranvías y elevadores son el mejor medio de transporte para moveros por la capital de Portugal. En concreto, el número 15 os llevará desde la plaza do Comerço –situada a orillas del río Tajo y en la que descubriréis el gran Arco Triunfal–, hasta el barrio de Belém, con la luz y el azul intenso tan característicos de Lisboa, y donde podréis visitar el Monasterio de los Jerónimos, que os sorprenderá con su maravilloso claustro. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, al igual que la Torre de Belém, una antigua construcción militar y, sin duda, el edificio más característico de la ciudad. A su lado encontraréis el Monumento a los Descubrimientos, de 52 metros de altura, construido en 1960 para conmemorar el quinto centenario de la muerte de Enrique el Navegante, explorador portugués. El barrio de Belém es un lugar inolvidable, sobre todo si probáis los pastéis de Belém, deliciosos dulces de crema.

5. Navegar en velero al atardecer

Magia es lo que sentiréis recorriendo en velero o catamarán el río Tajo y la costa de Lisboa, admirando desde la cubierta una bellísima puesta de sol, el puente 25 de Abril –que une el barrio de Alcántara con la ciudad de Almada– o los brazos extendidos de la estatua de Cristo Rey, situada o orillas del río. ¡Una experiencia relajante e inolvidable!

6. Escaparse a Sintra

Si vais a estar varios días en Lisboa, no lo dudéis y dedicad al menos uno a conocer Sintra, declarada Patrimonio de la Humanidad. Os encantarán sus empinadas callejuelas y el Palacio de Pena –situado en la colina más alta del lugar–, la Quinta da Regaleira –un palacete con impresionantes jardines, lagos, grutas y túneles secretos–, el Palacio Nacional –situado en el centro de la ciudad–, las ruinas de Castelo dos Mouros –antiguo castillo árabe– y el Convento dos Capuchos – un antiguo monasterio de piedra enclavado en mitad del Parque Natural de la Sierra de Sintra–. A medio camino entre Sintra y Cascáis, merece la pena que os acerquéis también a descubrir el Cabo da Roca, el extremo más occidental de Europa, con sus acantilados de más de 140 metros de altura. Desde su mirador disfrutaréis de unas vistas espectaculares y podréis contemplar juntos un romántico atardecer.

Seguro que este maravilloso viaje de novios os permite descubrir Lisboa en profundidad, una ciudad repleta de magia y encanto. Y mientras llega el momento de disfrutar de unos merecidos días de descanso, no os olvidéis de enviar las invitaciones de boda a todos los familiares y amigos que querréis que os acompañen en una fecha tan señalada ni de escoger los accesorios que completarán a la perfección a ese vestido y/o traje de novio. ¿A punto para disfrutar del día más feliz de vuestras vidas?