Hace más de 15 años, el destino quiso que Borja y Ana coincidieran estudiando en el mismo centro escolar. Así, la época inolvidable que a todos nos regalan los años de instituto, a ellos les brindó algo más... Si bien siempre tenemos un primer amor, ese "amor de adolescencia", para Borja y Ana ese idílico romance acabó formando parte de sus vidas, llenando sus caminos y uniéndoles para siempre de la mano por más de 10 años.

Tras todo ese tiempo, y después de convertirse en inseparables, Borja y Ana decidían dar un paso más en su relación: era el momento de celebrar su amor ante el altar y al lado de todos aquellos que habían visto crecer su historia de amor. La decisión fue mutua y, después de hablarlo varias veces, ambos comenzaron a organizar el día que marcaría un antes y un después en esa vida que habían formado juntos, ya desde hacía varios años atrás.

Alicante y un "sí, quiero"

Borja y Ana escogieron hacer de Alicante (Alicante) el escenario de su mágico "sí, quiero". Concretamente se decidieron por la celebración de una boda civil –aunque con características clásicas de una ceremonia religiosa– en un hotel de la ciudad de estilo muy mediterráneo e inspirado en un anfiteatro romano: hotel Pueblo Acantilado Suites

La pareja soñaba con llevar a cabo un enlace que reflejara la magia de ambas personalidades y su forma de ver las cosas, queriendo celebrar una fiesta –más que una simple boda–, con la gente que querían y, en definitiva, no hacer nada simplemente por tradición, si no por querer hacer realidad todo cuánto sentían.

En su escenario, Borja y Ana apostaron por un estilo romántico a través de detalles llenos de delicadeza y flores, todo bajo tonos blancos y nude. Destacaron los múltiples globos que la pareja apostó por colocar en la decoración de la barra libre del salón –tanto por el suelo como por el techo–, y que más tarde sirvieron para ambientar la fiesta postboda... ¡todavía más!

¡Fantásticos!

El novio lució en su gran día con el uniforme propio del Cuerpo Nacional de Policía. Por su parte, la novia apostó por un precioso vestido de crepé de Pronovias, de corte sirena que, además, dejaba su espalda al descubierto. Floristería La Tardor creó para ella un romántico ramo de calas que, junto a un semirecogido como peinado, puso el broche de oro a su look nupcial.

Un día lleno de amor

La especial relación que mantenían ambos enamorados, sus miradas de complicidad y el buen ambiente con sus invitados, lograron la combinación perfecta: un "sí, quiero" lleno de magia. De todo ello fue testigo el equipo fotográfico de Tipos, que supo captar cada detalle de ese fantástico día. Hablamos de imágenes llenas de luz y color, un reportaje único que logra desprender, con absoluta nitidez, la armonía, el amor y la diversión que todos sintieron en el enlace. ¡No perdáis detalle!